BALZAC Y LA JOVEN COSTURERA CHINA

Por: Mario Arango Escobar.

SIJIE DAI

Nació en 1954, en la provincia de Fujian, República Popular China. Hijo de médicos, fue enviado por el régimen de Mao para su “reeducación” a la región de Sichuan, al suroeste de China, donde vivió y sobrevivió de 1971 a 1974. En 1976 ingresa en la universidad para cursar Historia del Arte y cuatro años después en una escuela de cine, donde obtiene una beca para estudiar en el extranjero. En 1984 viajó a Francia para estudiar arte occidental, y luego cine. Descubre el cine europeo y queda muy impresionado con Buñuel, de quien adquiere ese matiz surrealista que se respira en sus obras. Realizador de cuatro largometrajes: ”China mi dolor”, “El comedor de luna”, “Tang, el undécimo” y “Las hijas del botánico chino,  rodada en Vietman, (aunque escenificada en China), ya que en su país de origen no se lo permitieron porque la película trata una historia de amor entre dos mujeres. Su primera novela, Balzac y la joven costurera china, obtuvo un éxito internacional extraordinario. Llevada al cine por el propio Sijie y rodada en China, la película fue prohibida en ese país. El autor y cineasta chino reside actualmente en Francia.

FILMOGRAFÍA:

China mi dolor (1989)
El comedor de luna (1994)
Tang, el undécimo (1998)
Bazac y la joven costurera china (2002)
Las hijas del botánico chino (2005)

Libros escritos:
El complejo de Di. En este libro se cuenta, con mucho humor y mucha ironía, una historia totalmente surrealista, en le que Muo, el protagonista, se ve obligado a recorrer los rincones más pintorescos de China buscando una mujer virgen (para ello monta un negocio ambulante de psicoanálisis montado en una bicicleta, aunque él se anuncia como interpretador de sueños ya que en China el psicoanálisis no es conocido y de todas formas las autoridades lo ven como algo sospechoso y peligroso por ser extranjero). La razón de esta búsqueda es que el juez Di, un formidable ejemplo de funcionario corrupto, le exige desvirgar una mujer para sacar de la cárcel a la amiga y antigua novia de Muo. Ganadora del prestigioso Premio Fémina 2003, “El complejo de Di” encabezó durante varios meses las listas de los libros más vendidos en Francia.

De sus recuerdos de juventud escribe una novela: “Balzac y la pequeña costurera china”, un éxito editorial traducido ahora a 25 idiomas y adaptado al cine en 2002. En esta obra Sijie Dai nos presenta a dos adolescentes chinos que son enviados a una aldea perdida en las montañas del Fénix del Cielo, cerca de la frontera con el Tíbet, para cumplir con el proceso de «reeducación» implantado por Mao Zedong a finales de los años sesenta.

BALZAC Y LA JOVEN COSTURERA CHINA (2002). Género: Comedia-romance. Duración: 116’.

Dirección: Dai Sijie. Guión: Dai Sijie y Nadine Permont, basada en el libro de Dai Sijie.
Intérpretes: Zhou Xun (joven costurera), Chen Kun (Luo), Liu Ye (Ma), Wang Shuangbao, Cong Zhijun, Wang Hongwei. Xiao Xiong. Fotografía: Jean-Marie Dreujou. Música: Luc Barnier.

Sinopsis: Mientras se apaga la década de los sesenta, durante la revolución cultural en la China de Mao Tse Tung, Luo y Ma, dos jóvenes estudiantes pertenecientes a una familia burguesa de la ciudad, llegan al campo para alfabetizar a los lugareños y aprender la dureza de la vida campesina. Los dos jóvenes, a quienes se les dificulta mucho la inserción en este nuevo modo de vida, encuentran un lazo de unión con los campesinos: narrarles películas. Una joven costurera, que asiste a las veladas, enamora a estos muchachos que la tendrán en el centro de sus vidas. Atrapados por su frescura, uno quiere conquistarla leyéndole Balzac y otro ejecutando su violín.

El propio autor del libro “Balzac y la joven costurera china”, Dai Sijie, ha dirigido esta delicada versión de su exquisita novela autobiográfica, en la que se cuenta la experiencia de dos adolescentes obligados a sufrir la terrible reeducación impuesta por la Revolución Cultural China del presidente Mao Zedong en los años 70. El compromiso con la libertad y la búsqueda de la propia identidad en unos tiempos difíciles son los ejes sobre los que gira “Balzac y la joven costurera china”, filmada con sensibilidad y buen gusto por un aplicado realizador, dispuesto a reivindicar contra viento y marea lo que significa para la humanidad descubrir los tesoros ocultos en libros de creadores del calibre de Cervantes, Dickens, Tolstoï, Dumas o Flaubert.
Una película que cuenta mi historia, rodada en mi idioma y en los decorados que fueron los de mi adolescencia. Necesité unos días para convencerme de que no era un sueño y de que todo no iba a desaparecer de la noche a la mañana.

”El pueblo en el que yo estuve en ‘reeducación’ es de muy difícil acceso. Por eso Cao Juiping, el decorador jefe, y yo, estuvimos buscando durante más de un mes en la región de Sichuan antes de encontrar el lugar donde hemos rodado la película. El lugar lo encontramos por casualidad. Un lago en la cima de una montaña al que se accede por una escalera tallada en la piedra. Exactamente como en los decorados originales. En un pueblo cercano encontramos la casa de los reeducados, la compramos y la reconstruimos en lo alto de la montaña. Acondicionamos un trozo del pueblo al borde del lago y construimos una carretera para permitir un acceso más fácil hasta el decorado”. Literatura, cine, música, y un gran toque de humor, nos van llevando y acompañando para ayudarnos a crecer como seres humanos y para reinventar nuestra historia propia
La de la iniciación y aprendizaje adolescentes, la del amor primero

“Mi objetivo era rendir un homenaje a la literatura”, agregó. 
Sin embargo, hacer la película también le obligó a hacer un viaje diferente, uno que lo llevó tanto a su pasado como al de China. Volvió a visitar la región donde fue ‘re-educado’, pero concluyó que estaba todavía demasiado aislada -una caminata de cinco horas desde la carretera más cercana- como para servir de locación. En lugar de eso, transportó una casa de madera hacia una montaña con vistas a un lago en la provincia de Sichuan y la convirtió en la “casa de la re-educación”. Con 10 actores profesionales en su reparto, contrató a campesinos de la localidad como figurantes.
”Los campesinos son muy pobres”, dijo. “Les pagaban 1 dólar al día. Pero había ocho pueblos en torno a la montaña, y pelearon, literalmente, por el derecho a trabajar en la película. Cada día tenía que contratar a gente de diferentes aldeas. Entendieron que el silencio era crucial para el rodaje y al cuarto día, cuando el asistente de dirección gritó “¡Silencio!”, empezaron a meter bulla en todo el valle, de modo que tuvimos que pagarles”
“Con el dinero que gané en los últimos tres años, soñé que podría escribir y vivir en China”, dijo, “pero no resultó así. Los censores no aceptan mis libros, ni mis películas ni mis proyectos. No puedo escribir en mi propia lengua. Es triste”.

En esta película, además de un romance delicado e intimista, es un canto a la libertad, a la vida, un homenaje abierto y efusivo hacia la literatura y el placer de leer, un canto hacia el conocimiento en general, hacia un equilibrio entre las culturas. Eso es lo que marca la diferencia entre los protagonistas y los demás habitantes tradiciona-les de la aldea: la educación universal que reciben y que impartirán a la pequeña costurera, les abre un mundo de posibilidades, los hace libres y, a través de la literatura de Balzac, Dumas, Flaubert o Victor Hugo comprenderán no sólo lo que sucede más allá de una China conservadora y hermética, sino las eternas cuestiones, sentimientos y dilemas del ser humano a lo largo de la historia.

Una película emocionante, que nos sumerge, con su ritmo suave y ligero, su melodía embriagadora, en un mundo lleno de color y de ilusión, de humanidad y respeto, impregnado de cariño y tremendamente entrañable

El propio escenario se convierte en un protagonista más de la historia, y en la película está perfectamente dibujado, y ello se explica posiblemente por lo cercano que al director le resulta la narración, como que es su propia historia.

“Dai Sijie, contemporáneo de Zhang Yimou y Chen Kaige, a diferencia de ellos hizo toda su carrera en Francia y por eso, cuando enfrenta su pasado, lo hace con una mirada más nostálgica que crítica. Por eso relata esta historia de amor y aprendizaje sin dramatismos, sin melodrama, diría y sin rencor.

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