MAR ADENTRO

Por: Mario Arango Escobar.

MAR ADENTRO (2004). Género: Drama: Duración: 110’.

Dirección: Alejandro Amenábar. Guión: Alejandro Amenábar y Mateo Gil. Intérpretes: Javier Bardem (Ramón Sanpedro), Belén Rueda (Julia), Lola Dueñas (Rosa), Mabel Rivera (Manuela), celso Bugallo, Clara Segura, Joan Dalmau. Fotografía: Javier Aguirresarobe. Música: Alejandro Amenábar.

Sinopsis: Ramón lleva casi treinta años postrado en una cama al cuidado de su familia. Su única ventana al mundo es la de su habitación, junto al mar por el que tanto viajó y donde sufrió el accidente que interrumpió su juventud. Desde entonces, su único deseo es terminar con su vida dignamente. Pero su mundo se ve alterado por la llegada de dos mujeres: Julia, la abogada que quiere apoyar su lucha y Rosa, una mujer del pueblo que intentará convencerle de que vivir merece la pena. La luminosa personalidad de Ramón termina por cautivar a ambas mujeres, que tendrán que cuestionar como nunca antes los principios con que rigen sus vidas. Ramón sabe que sólo la persona que de verdad le ame será la que le ayude a realizar ese último viaje.

Amenábar, portentoso director de actores, narrador visual y realizador deslumbrante nos ofrece en esta película un lento, plácido y doloroso viaje a la muerte a través de un hermoso, cálido y poético canto a la vida.

Con un guión pulido, honesto, lleno de belleza, inteligencia y sensibilidad  que alterna de manera perfecta el drama con el humor, el espectador va adentrándose en una historia que inicialmente parece un documental, y poco a poco, con gran sabiduría por parte del director, se sumerge en un drama intimista, para finalmente experimentar la sensación de estar sentado en una silla, en silencio, en una esquina de la habitación, desde la que escucha a Wagner, huele el mar y oye la respiración y casi los latidos de los corazones de los personajes. Unos personajes escritos con solidez y riqueza de matices. En este apartado sobresale la actuación excepcional de Javier Barden, que regala a la cámara una composición memorable, llena de ternura y humanismo. Alrededor de él, todos sus compañeros de reparto están irreprochables. Actuaciones que refuerzan enormemente  los bien logrados diálogos, tanto los hablados como los que fluyen a través de simples miradas, que Amenábar sabe aprovechar para establecer con sus personajes y con el espectador una relación cómplice, llena de matices, insinuaciones susurros y preguntas.

Si a todo lo dicho agregamos la maravillosa fotografía a cargo de Javier Aguirresarobe, la banda sonora en la que resulta decisiva la presencia del gallego Carlos Núnez y  un minucioso trabajo de dirección artística que hace muy creíble la descripción del hermoso entorno rural en el que transcurre la historia, nos encontramos con una obra excepcional, imprescindible.

Una película muy cerebral en su concepción pero sentimental en su ejecución: cada plano busca suscitar la emoción del espectador hasta su identificación con el enfermo y con postulados que ven la muerte como un derecho, el dolor como elemento que esclaviza o el amor como lo que da alas para evadirse de un mundo que es un infierno.

“Mar adentro”, una obra excepcional, hermosa, honesta y, sobre todo, inteligente que consigue llevar al espectador con enorme sensibilidad por un aterrador viaje interior capaz de colocarlo en el mismo borde de ese precipicio, fúnebre y vitalista a un tiempo, en el que debió vivir gran parte de su vida Ramón Sanpedro.

“Mar adentro” compone una serena, delicada e íntima reflexión sobre temas tan básicos como la vida y la muerte, en especial la fugacidad de la primera, a la que hay que sacar partido con el amor y el cariño (sea entre amantes, amigos o familiares) en primer término, y la necesidad de la segunda cuando no existe partido que sacar y solamente pervive el deseo, la frustración y la memoria.

ALEJANDRO AMENÁBAR

Hijo de padre español y madre chilena, nació en Santiago de Chile el 31 de marzo de 1972. Al año siguiente, con motivo del golpe de Estado de Augusto Pinochet, su familia emigra  a España, para instalarse en Madrid. Desde que era un niño se apasiona por las imágenes. Vio decenas de veces su película favorita “2001: una odisea del espacio” (1968) de Kubrick.

En 1990, inició sus estudios de imagen y sonido en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, carrera que abandonó para dedicarse de tiempo completo al mundo cinematográfico.
Por esta época ya había rodado sus primeros cortometrajes, en los que no sólo ejerció de director, sino también como guionista, protagonista, autor de la banda sonora y montador: “La cabeza” (1991), que obtuvo el primer premio de la Asociación Independiente de Cineastas Amateurs (AICA), e “Himenóptero” (1992), cuya proyección en el Festival de Elche despertó los elogios de Bigas Luna y el interés de otro director, José Luis Cuerda, quien a partir de entonces ejerció de mecenas del joven realizador.

En 1994, produjo, dirigió y escribió tanto el guión como la música de su siguiente corto “Luna”. El filme deja claro su gusto por el cine de género y también el talento como narrador que decidió a Cuerda a financiar su primer largometraje. En estas películas se apreciaba su inclinación al thriller y las influencias de Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Steven Spielberg,
Con tan sólo veintitrés años, un equipo de jóvenes actores hasta entonces desconocidos con un modesto pero bien aprovechado presupuesto, realizó su primer largometraje “Tesis” (1996), el cual fue la revelación en los premios Goya, al recibir siete galardones, entre ellos el de mejor película, guión y dirección novel y fue presentada fuera de concurso en el Festival de Berlín de 1996.
De la mano del mismo productor José Luis Cuerda, rodó en 1997, su siguiente película, “Abre los ojos” (1997), un filme de intriga psicológica sobre la fina línea que separa realidad y sueño. La atmósfera enigmática de este filme fascinó al actor y productor Tom Cruise, quien compró los derechos para producir y protagonizar un remake que encargó al director Cameron Crowe. El resultado, Vanilla Sky (2001).
En “Los otros” (2001), Amenábar aborda una historia de fantasmas con la cual rinde un homenaje a Hitchcock, uno de sus directores favoritos.

En el año 2004 Amenábar dio un nuevo giro a su producción con un título que supuso un acercamiento a la muerte (presente en todas sus películas desde una u otra perspectiva) de una manera completamente distinta: “Mar adentro”, un filme que narra las vivencias de un hombre parapléjico. Por esta obra, Amenábar recibió  el Oscar y el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa y catorce premios Goya, entre ellos mejor película y mejor dirección. Además el Premio Especial del Jurado de la Mostra de Venecia, el premio al mejor director en los Premios del Cine Europeo, el premio del cine independiente estadounidense, entre otros.

FILMOGRAFÍA:

Tesis-1996.
Abr los ojos-1997.
Los otros-2001.
Mar adentro-2004.

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