OBSESIÓN

Por: Mario Arango Escobar.

OBSESIÓN (1942). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 135’.

Dirección: Luchino Visconti. Guión: Luchino Visconti, Giuseppi De Santis, Mario Alicata, Gianni Puccini, Antonio Pietrangeli (Novela: James Cain). Intérpretes: Clara Calamai, Massimo Girotti, Juan De Landa, Dhia Cristiani, Vittorio Duse, Michele Riccardini, Elio Marcuzzo. Título original: Ossessione. País: Italia. Fotografía: Aldo Tonti, Domenico. Música: Giuseppe Rosati.

Sinopsis: Giovanna es una hermosa joven malcasada con el viejo propietario de un restaurante. Su sórdida vida cambiará con la aparición de un vagabundo que se convierte en su amante y al que inducirá a matar a su marido.

Visconti, uno de los máximos exponentes del cine italiano, rodó en plena Segunda Guerra Mundial una brillante versión de la novela “El cartero siempre llama dos veces”. La cinta desarrolla un relato pasional, duro y trágico, que ofrece un retrato realista y cruel de la Italia de Mussolini. El realizador consigue que la obra transpire la tensión erótica, la fuerza sensual y el pesimismo fatalista de la novela. Explica cómo la pobreza y la miseria hacen que los seres humanos se vean sometidos al dictado de impulsos primarios.
La tensión está agudizada mediante el planteamiento de conflictos, como el que se da entre la concepción moral y la pasión, entre la vida segura y la opción por la libertad y la aventura, entre la moral pública y la conciencia privada, entre los sentimientos y la necesidad, etc. La narración incorpora elementos estilísticos del realismo expresionista alemán.

Los claroscuros son acusados, contrastados. No se aprecian efectos lumínicos artificiales, ni más intención que la de introducir al espectador en un drama de seres humanos movidos por sus pasiones. Un drama cargado de tensión, de sensualidad y de tormento, con rasgos de cine negro debido a un crimen pasional.
Las turbias pasiones del ser humano ocupan la pantalla sin resquicio para el paisaje o la arquitectura. Visconti es humanista radical. Indaga figuras y fisonomías. Las estimula y exprime con su cámara cercana, apremiante.

El desarrollo de los personajes es excelente, en especial por lo que respecta a la manifestación de frustraciones, desengaños e inseguridades. Son personajes frágiles, contradictorios y profundamente pesimistas. El tono de la narración es de una rudeza y frialdad que impresiona. Hace uso de símbolos que refuerzan el pulso de la pasión, como las cacerolas humeantes, los maullidos de gato y las tormentas ruidosas.

La música, de Giuseppe Rosati, ofrece una partitura de aires populares y composiciones festivas, interpretadas con acordeón, violines y contrabajo. Añade  fragmentos de arias de óperas conocidas (Carmen, El pescador de perlas, La traviata y Rigoletto).
La fotografía, de Domenico Scala y Aldo Tonti, ofrece planos largos, movimientos de cámara suaves y precisos, encuadres de gran elegancia y una admirable profundidad de campo. Los actores, sobre todo Clara Calamai (Giovanna) y Massimo Girotti (Gino) logran unas interpretaciones buenas, acordes con la época, gracias a la buena química que se establece entre ellos.

“Obsesión” es reconocida como antecedente del neorrealismo italiano por su propuesta naturalista, que con el empleo de espacios abiertos, y la instauración de un compromiso moral en la narración; se muestra en clara oposición a las normativas de creación cinematográficas impuestas por el régimen fascista vigente, desde cuya ideación, el proyecto comenzó a obstaculizar la producción. Al finalizar el filme, incluso, el gobierno italiano conminó al director y quemó el rollo original, afortunadamente el previsor director había hecho un duplicado.

Visconti cubrió su ópera prima con la pobreza, el desempleo, el hambre, los vacíos afectivos, el afán de encontrar apoyo para salir adelante, el oportunismo y la ambición… y dejó plasmada, en un limpio espejo, una difícil realidad que estaban padeciendo los seres humanos víctimas del fascismo que, por entonces, arrasaba con toda Europa. En esta visión realista de Italia se fundamenta la censura que fue ordenada por el régimen de Mussolini, quien en una proyección privada del filme, se levantó de su silla y airadamente expresó que aquella no era Italia.

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