UN AÑO MÁS

Por: Mario Arango Escobar.

UN AÑO MÁS (2010). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 129’.

Dirección y guión: Mike Leigh. Intérpretes: Jim Broadbent, Lesley Manville, Ruth Sheen, Peter Wight, Oliver Maltman, Imelda Staunton, David Bradley, Karina Fernandez, Martin Savage, Michele Austin, Philip Davis, Stuart McQuarrie. Título original: Another year. País: Gran Bretaña. Fotografía: Dick Pope. Música: Gary Yershon.

Sinopsis: La familia y la amistad. Alegría y pena. Esperanza y desánimo. La soledad. Un nacimiento. Una muerte. Gerri, terapeuta, y Tom, geólogo, están felizmente casados, aunque algo preocupados de que su hijo Joe que es abogado, permanezca soltero. Esta preocupación les impide darse cuenta de cómo María, una frágil compañera de trabajo de Gerri, ha llegado a depender de su amistad con ellos.

El director inglés Mike Leigh, al igual que Woody Allen, sabe extraer veracidad de lo que ocurre en el corazón de la gente, pero frecuentemente siente debilidad por la sordidez, por el retrato de lo exclusivamente sombrío. Es tan realista y se siente tan cómodo describiendo la infelicidad, que te distancia en vez de interesarte. Pero cuando encuentra el equilibrio entre alegrías y tristezas, cuando logra el claroscuro sus historias resultan tan veracescomo conmovedoras. Como en la magistral “Secretos y mentiras” ha vuelto a encontrar ese aliento en “Un año más”.

Leigh divide la película en cuatro partes, una para cada temporada del año. Con cada estación que pasa vemos el cambio no sólo en el escenario, sino también en los personajes. Tom y Gerri, aunque no son tan jóvenes como antes, siguen compartiendo la misma pasión el uno al otro sin perder en ningún momento esa pasión. Siempre son los mismos. Sus amigos y familiares sin embargo, representan la tierra y todo lo que cambia debido a las estaciones.

El matrimonio ofrece sus oídos, su calidez y su casa como consuelo provisional para amigos que están inmersos en el desastre afectivo, completamente solos, portadores de una desesperación irremediable. A lo largo de estos encuentros también hay desencuentros, solidaridad y angustia, vida y muerte. Mike Leigh ha creado con recursos sobrios una película intensa y compleja, que habla con sensibilidad penetrante de la difícil convivencia entre los que han encontrado su lugar en la tierra y los que siempre están perdidos.

Lo más interesante de esta película radica en el hecho de que tanto la historia como sus personajes son totalmente creíbles. Sus conversaciones, sus ocupaciones, su modo de vida, sus relaciones, etc. Todo gracias a un exquisito y solvente guión, tan natural y descriptivo que en cada frase y diálogo deja esa sensación de haber pasado por esa situación o realmente estar viviendo el momento.
Además, todos sus actores están perfectos, Lesley Manville ofrece una interpretación perfectamente matizada y un convincente retrato de una mujer al borde de la desesperación. Un registro sorprendente, que llega a conmover.

MIKE LEIGH

Nació en Inglaterra en 1943. Pensando en dedicarse a la actuación, estudió en la Academia Real de Arte Dramático de Londres, que luego cambió por la Escuela de Cine de Londres. Esto sucedió tras comprobar que disfrutaba más escribir y dirigir que  actuar. Sus inicios fueron en el teatro, dirigiendo obras suyas como “The Box Play” y “Bleak Moments”.

En 1972 debutó como director con la película  “Bleak Moments” su primera obra maestra, un tratado bellísimo y despiadado sobre la soledad y la incomunicación de los seres humanos. Luego dirigió varios telefilms, como “Nuts in May” (1976), “Kiss of Death” (1977), “Who’s Who” (1978).

Su primer suceso como director fue “Grandes ambiciones” (High Hopes, 1988), una sátira a la Inglaterra pos-Thatcher, a través de 3 diferentes parejas que viven en Londres.
Luego realizó “La vida es dulce” (Life is sweet, 1990), película acerca de una familia de discapacitados de clase trabajadora, un canto a la reafirmación a la vida.

En “Indefenso” (Naked,1993), Leigh realiza una dura crítica contra la sociedad británica desde el punto de vista de un desempleado con una filosofía muy pesimista sobre la vida. Con esta obra  el director obtuvo el premio al mejor director en el Festival de Cine de Cannes.                                                                                                                          Pero sería “Secretos y mentiras” (Secrets and lies, 1996). Brillante exploración de la intimidad de una familia, la película que confirmaría al autor inglés como uno de los mejores cineastas de su país. El filme fue galardonado con la Palma de Oro en Cannes, la de mejor director y otro para Brenda Blethyn como mejor actriz

Posteriormente Leigh realizó “Simplemente amigas” (Career Girls, 1997) otra indagación en las relaciones personales que continúa, en una época distinta y con personajes reales, en “Topsy-Turvy” (1999), un biopic de los famosos compositores W. S. Gilbert y Arthur Sullivan.
En el 2002, Leigh realizaría “Todo o nada” (All or Nothing) historia acerca de un matrimonio en crisis. Luego realizaría  “El secreto de Vera Drake” (Vera Drake, 2004), la historia de una mujer dedicada completamente a su familia pero que  tiene un secreto: ayuda a jovencitas a practicar abortos. Por “Vera Drake” Mike Leigh volvería a ser nominado a los Oscar como mejor director y guionista, al igual que la actriz Imelda Staunton en el apartado de mejor actriz principal.

En 2005, Leigh volvió al teatro después de muchos años de ausencia con la obra Two Thousand Years estrenada en el Royal National Theatre de London. Una obra que provocó un escándalo sin precedentes al narrar la historia de una familia judía cuando uno de sus miembros más jóvenes encuentra el camino de la religión más fervorosa.
“Un cuento sobre la felicidad” (Happy-Go-Lucky, 2008) es el grito a la felicidad, el canto a la alegría y la vida,  en “Un año más” (Another year, 2010) se zambulle en las relaciones de familia y amistad de una pareja que está entrando en la etapa de la madurez.

A diferencia de muchos de sus connacionales contemporáneos -entre ellos Ken Loach-, el cine de Leigh no profundiza en el aspecto político de las historias, pero tiene el valor de un realismo casi documental. La forma de trabajar de Leigh se define a través de numerosos e interminables ensayos; en ellos es elemental la improvisación de los actores, quienes, guiados por su propia intuición, deben construir sus personajes y acabar de dar forma al guión. La mayor parte de los individuos que habitan las imágenes de Leigh son seres ordinarios, pese a algunas excentricidades apreciables, que se enfrentan a los problemas en su vida cotidiana ayudados de recursos limitados. Nunca se presentan como víctimas o caricaturas de sí mismos: son personas reales que se muestran capaces de superar las dificultades que les sobrevienen a diario.

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