ESTRELLA BRILLANTE

Por: Mario Arango Escobar.

ESTRELLA BRILLANTE (2009). GÉNERO: DRAMA HISTÓRICO. DURACIÓN 119’.

Dirección: Jane Campion. Guión: Jane Campion. Interprétes: Abbie Cornish, Ben Whishaw, Paul Schneider, Thomas Brodie-Sangster, Kerry Fox, Edie Martin, Claudie Blakley, Gerard Monaco, Antonia Campbell-Hughes, Samuel Roukin. Título original: Bright Star. País: Reino Unido, Australia, Francia. Fotografía: Greig Fraser. Música: Marc Bradshaw.

Sinopsis: Drama que narra el romance que, en el siglo XIX, y durante tres años, mantuvieron el poeta inglés John Keats (Ben Whishaw) y Fanny Bawne (Abbie Cornish), una intensa historia de amor  trágicamente interrumpida por la repentina muerte de Keats a los 25 años.

La primera imagen de la película, un plano extremadamente cercano al objeto fotografiado, una firme aguja penetrando una delicada tela, sirve para situarnos en el tono en el que va a transcurrir la película, directa al sentimiento. Un sentimiento que desgarra a la vez que repara. Asimismo también sirve como la metáfora de los dos mundos que se van a retratar el del poeta John Keats y su musa Fanny Brawne, pues igual que no podemos reparar la tela sin la aguja, el poeta necesita de la influencia y el sentimiento que le produce Fanny para alcanzar su madurez artística.

La película se centra en la historia de amor entre Keats y su amiga. Un amor puro, blanco y casto, pero absolutamente entregado en el que la poesía tiene una importancia primordial. La historia centra el protagonismo en la decidida Fanny Brawne, una joven completamente enamorada del escritor y de su obra, y que tiene que hacer frente al amigo y socio, también escritor, de Keats, Charles Brown, que no hace más que poner trabas para que la relación no prospere.

Sentarse a ver “Bright Star” es asistir a un extraordinario espectáculo de manejo de la cámara como principal baluarte a la hora contarnos esta historia de sentimientos y pasión de los protagonistas. La niña Toots, hermana de Fanny (Edie Martin), es la mayor parte de las veces quien da pie a los cambios sentimentales y a los momentos clave de la película, junto a selectivos desenfoques que son un auténtico placer para la vista.

Aquí la directora vuelva a su especialidad: el romanticismo, el ambiente novecentista y preciosismo visual. La película busca plasmar en imágenes el alma de los poemas que se recitan y que nos colocan en la clave del amor romántico por excelencia.
La construcción de la película cuenta con unas interpretaciones sobresalientes, especialmente Abbie Comish en el papel de Fanny. Ben Whishaw como el poeta y el vibrante Paul Schneider como su amigo completan el buen reparto de una película que hará las delicias de los amantes de la poesía.

La puesta en escena es espectacular en los exteriores y rebuscada y minuciosa en los interiores, cuidando una iluminación que plasma cromáticamente los sentimientos llegando a ser una luz sentimental. Aquí la presencia de Veermer es clara, y la fotografía adquiere una calidad netamente pictórica.
La evolución del vestuario de Fanny pasará a expresar el contenido de su conciencia, lo que también supone explorar a fondo en un interesante territorio cinematográfico. Sus vestidos serán como su corazón, pasarán de la sencillez deslumbrante a la exuberancia espectacular para avanzar por la austeridad sufriente hasta el luto invernal.

La banda sonora, en la cual sobresalen las breves pero intensas composiciones de Mark Bradshaw, quedan relegadas única y exclusivamente, a los momentos trágicos de la película, sirviendo finalmente, como premonición de las malas noticias y predisponiendo al espectador para un estado de ánimo absolutamente trágico y romántico.
Los símbolos de coser y cortar, de las mariposas y las velas de lo efímero o de las estaciones de año sirven como vehículo para elaborar los sentimientos de los que trata esencialmente la narración.

Las inmaculadas imágenes que envuelven esta historia, junto a su ritmo reposado hacen de la película un placer relajante y contemplativo que se debe disfrutar detenidamente con la vista, el oído y me atrevería a decir que también con el olfato (esos prados llenos de flores, esos bosques tras la tormenta).

Creo que Campion logró capturar el romanticismo de las poesías de Keats y trasladarlo a imágenes maravillosas.
El primer amor, la sensualidad expresada en pocas palabras o en una mirada, la hermosura de la campiña inglesa, hacen de “Estrella Brillante”, una película llena de sutilezas y sensibilidad difícil de contemplar en el cine actual.

JANE CAMPION

Nació en Wellington, Nueva Zelanda, en 1954. Estudió en la Universidad de Victoria, donde obtuvo una licenciatura en Antropología en 1975; más tarde realizó un postgrado en pintura en el Wellington Sydney College of the Arts.
Estudió en la Australian Film Television and Radio School, donde se formó como directora  de cine.

Su primer cortometraje “An exercise in Discipline – Peel” (1982) ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1986. Otros cortos de su creación incluyen “Passionless Moments” (1983) “A Girl’s Own Story” (1984) y “Two Friends” (1986) para la televisión, todos los cuales ganaron premios australianos e internacionales.

 Escribió y dirigió su primer largometraje “Sweety” en 1989. En este filme la directora nos habla sobre las relaciones humanas y familiares, la superstición, la meditación y los esfuerzos para conservar el amor en un mundo que no se puede controlar. 

En 1990, realizó “Un ángel en mi mesa” (An Angel on my Table) un drama basado en la autobiografía de la escritora Janet Frame, que también ganó varios premios, entre ellos el León de Plata en el Festival de Venecia.

El reconocimiento internacional le llegó con su película “El piano” (The Piano, 1993). Con esta película ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1993 y el premio al mejor director del Australian Film Institute. La película -que narra la historia de Ada, una mujer muda que junto con su hija y su piano viajan a Nueva Zelanda atendiendo una propuesta matrimonial-, también acapararía la atención de la crítica norteamericana siendo premiada con un Oscar al mejor guión cinematográfico. Campion fue la segunda directora nominada al Oscar a la mejor dirección en la historia de la Academia.

En 1996, dirigió “Retrato de una dama” (The Portrait of a Lady) basada en la novela de Henry James, y protagonizada por Nicole Kidman, John Malkovich y Viggo Mortensen. 

En “Holy Smoke” (1999) narra la historia de una joven que viaja a la India y allí se convierte a una secta. De vuelta a Australia, un experto en tratar a gente captada por este tipo de redes es contratado por la familia para ‘despertarla’ de su error.

 Su siguiente filme, “En carne viva” (In the Cut, 2003) es un thriller erótico basado en el best seller de la escritora Susanne Moore.
En  el 2009, estrena “Estrella Brillante” (Bright Star) en la que aborda el romance del poeta del siglo XIX, John Keats con Fanny Brawne, explotando una vez más el vasto y enredado universo de las relaciones humanas.

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