EL DISCURSO DEL REY

Por Mario Arango Escobar.

EL DISCURSO DEL REY (2010) GÉNERO: DRAMA HISTÓRICO. DURACIÓN 118’.

Dirección: Tom Hooper. Guión: David Seidler. Interprétes: Colin Firth, Helena Bonham Carter, Geoffrey Rush, Michael Gambon, Guy Pearce, Timothy Spall, Derek Jacobi, Eve Best. Título original: The King’s Speech. País: Reino Unido. Fotografía: Danny Cohen. Música: Alexandre Desplat.

Sinopsis: Basada en hechos reales, la película se traslada a la década de los 30 para contar la historia más humana de Jorge VI de Inglaterra, quien se vio obligado a reinar tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII. Su tartamudez le hace buscar la ayuda de un terapeuta de trastornos del habla, Lionel Logue, quien con una serie de técnicas poco ortodoxas logra que el rey supere sus problemas de tartamudez y se convierta en la voz de confianza de su país en los albores de la II Guerra Mundial.

Una escena inicial que es a la vez  imponente y llena de fuerza. Un micrófono en primer plano, el cortante silencio en las gradas de un gran estadio, y los ecos de todos los pequeños sonidos que el nuevo rey articula, voluntaria o involuntariamente. Con este preámbulo, asitimos a una película que  hace gala de la característica sobriedad del mejor cine inglés, pero Tom Hooper ha rehusado hacer una película meramente académica o televisiva.

Conserva el gusto por las fenomenales actuaciones, el afilado y juguetón sentido del humor típicamente británico, así como una estructura sencillamente perfecta, capaz de profundizar a la vez en los recodos más íntimos y en los más épicos del relato. Pero la agilidad y dinamismo de su puesta en escena y la mencionada facilidad con la que el guión y la dirección matizan apuntes sociales, históricos y emotivos, y en definitiva, la pasión que desprende el relato, asemejan más la película a un conmovedor drama épico.

El guión es excepcional, pues detrás del tartamudeo del rey se encuentra su búsqueda de autoridad, pero también el enfrentamiento entre el buen gobernante y el buen orador. Escena clave para entender es el visionado de la coronación por toda la familia, cuando la escena salta a un discurso. Isabel, la actual reina, le pregunta a su padre “¿Qué dice?” a lo que Jorge responde “No lo sé, pero lo dice muy bien”. En esta pequeña escena, casi familiar, se encierra el mayor secreto de la película. Algo para destacar, tanto en el guión como en la narrativa, es la forma en que se ha combinado, perfectamente, el humor, el drama histórico y la comedia, consiguiendo una consonancia entre los distintos temas que toca el film, con unos diálogos más que inteligente.

La estética de la cinta va mucho más allá de la corrección británica. Sólo hay que fijarse en el uso de la luz y los ambientes. Casi toda la película transcurre entre brumas y espesas nieblas, envuelta en una fotografía maravillosa que evoca perfectamente la época de los sucesos

Tom Hooper hace también protagonistas, durante todo el metraje, a los decorados que apoyan los matices emocionales de los personajes. En determinadas escenas, impolutos despachos, salas de estar, solemnes recibidores y ese micrófono estrella adquieren la misma importancia que los actores, haciendo gala de una maravillosa dirección artística.

Los 118 minutos de metraje son ágiles, donde el lenguaje cinematográfico se convierte en una de las grandes virtudes del filme. Los actores están perfectos, sobrios, destacando a Colin Firth y Geoffrey Rush. Dos hombres que son capaces de dotar de sentido del humor a la mayor de las tragedias, y de dimensionar la importancia histórica de un trono hasta conmover al espectador. Colin Firth recrea magistralmente la tartamudez del rey, pero va mucho más allá, refleja con total sinceridad los complejos y miedos que atenazaron a Jorge VI. Helena Bonham Carter tiene también un destacado rol como esposa del protagonista y la presencia de Guy Pearce, Michael Gambon y Derek Jacobi en papeles secundarios son una garantía interpretativa.

El metraje destila veracidad, es decir, destila realidad y verdad, consigue atrapar al espectador de una forma casi inesperada. La empatía del espectador y el Duque de York, por otra parte, se hace imprescindible
Es lo que decimos siempre, cuando se juntan una excelente labor de dirección, un guión casi perfecto y la apabullante labor interpretativa de sus actores, es fácil conseguir que el resultado de la propuesta sea tan notable como en este  caso.

El trabajo artístico se completa con una banda sonora a cargo de Alexandre Desplat que conjuga temas propios a partir de unas delicadas notas de piano para unos inicios tímidos con una orquestación sinfónica que ejecuta a unos Beethoven o Mozart triunfales… y que ejemplifican la transformación interior de este acomplejado pero tenaz hombre de carácter.
Mención especial para el diseño de vestuario.

Por último, solo nombrar por encima que las escenas interiores en la abadía de Westminster, el uso de lentes gran angular, algunos planos picados y contrapicados, muy apropiados para resaltar la soledad de la función real, reafirman la calidad fílmica a todos los niveles de esta película.

Premios:                                                                                                                       2010: Oscar: 12 nominaciones. Ganó en las categorías de mejor director, mejor película, mejor guión, mejor actor masculino.                                                                            2010: Globos de Oro: Mejor actor (Firth). 7 nominaciones, incluyendo mejor película drama.
                                                                                                                           2010: BAFTA: 14 nominaciones, incluyendo mejor película.
                                           2010: Festival de Toronto: Mejor película (Premio del Público)
 2010: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actor (Colin Firth).
                                                                             2010: Independent Spirit Awards: nominada mejor película extranjera.

TOM HOOPER


Nació en Londres en 1972. Hijo de un hombre de negocios y de una escritora e historiadora de origen australiano, al parecer su madre tuvo una enorme gravitación en su vida. A la edad de 12 años, Hooper leyó How to Make Film and Television, libro que lo inspiró a dedicarse a la industria fílmica. Su primer cortometraje “Runaway Dog” lo realizó a la edad de 13 años con una cámara Bolex de 16mm, utilizando 30 metros de película.

Estudió en la Universidad de Oxford, y antes de graduarse ya dirigía algunos episodios para la televisión. Durante su época de estudiante entró al mundo del teatro y dirigió obras de Franz Kafka y Arthur Miller. En su carrera audiovisual pasó por el mundo de la publicidad, pero de manera inteligente no se dejó seducir por sus cantos de sirena. Tenía claro que esa experiencia sería solo un paso más en su carrera y pronto encontró una oportunidad en la BBC, dirigiendo capítulos de varias series. Su primera gran oportunidad le llegó tras el encargo de dirigir la serie “Prime Suspect”, protagonizada por, nada menos, Helen Mirren.

Su debut en el largometraje ocurre en el año 2004, cuando dirige “Red Dust”, un drama basado en una novela de la sudafricana Gillian Slovo. La película trata la vida de Alex Mpondo, parlamentario en una Sudáfrica post appartheid, torturado por su activismo político. De regreso a la televisión, realiza “Elizabeth I” (2005) una mirada a los últimos 25 años de vida de la Reina Isabel I de Inglaterra.

La suerte ya estaba echada y el camino trazado. La Historia con mayúsculas parecía ser lo suyo. Su siguiente trabajo lo uniría por primera vez con un guionista también obsesionado con el pasado, Peter Morgan, responsable de los guiones de películas como Frost/Nixon, La reina y El último rey de Escocia. El título de la primera cooperación entre ambos fue “Longford”, un drama basado en la vida del miembro del Partido Laborista Lord Longford y su campaña para lograr la libertad condicional de la acusada de asesinato Myra Hindley. El filme fue otro éxito para Hooper y lo llevó a trabajar para HBO en la miniserie “John Adams”, que relata la vida del segundo presidente norteamericano. Éxito y premios nuevamente recompensaron la detallada labor del director, quien entregó una visión poco idealizada de los próceres norteamericanos.

En el año 2009 dirige “El nuevo entrenador”, que se centra en la vida de Brian Clough, el más icónico director técnico de la historia del futbol en Inglaterra.
“El discurso del rey”, su último trabajo hasta la fecha, es un intenso drama basado en la vida del Rey Jorge VI y la relación que sostuvo con el terapeuta que lo trató por su tartamudez.

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