PROFESOR LAZHAR

Por: Mario Arango Escobar.

8885PHILIPPE FALARDEAU

Nació en 1968 en la provincia de Quebec, Canadá. Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Ottawa en 1989. Se inscribió en la maestría de Relaciones Internacionales en la Universidad de Laval, pero se retiró para iniciarse como realizador de series para la televisión de su país en 1993, gracias a su participación en un programa concurso donde los competidores se dedican a filmar cortos alrededor del mundo. Posteriormente, ha alternado el rodaje de  documentales con el cine de ficción.

Debuta en el largometraje con “La moitié gauche du frigo” (El lado izquierdo del refri) una película del año 2000. Es la historia de dos amigos desempleados, que realizan un documental sobre la falta de trabajo. El film obtuvo el galardón a la mejor ópera prima concedido por el Festival Internacional de Cine de Toronto.

En el 2006 realiza la película “Congorama”. En la que un inventor belga, de regreso de Quebec, después de intentar encontrar a su familia, sufre un violento accidente.

C’est pas moi, je le jure! “(No he sido yo, lo juro, 2008). Es una comedia que gira en torno a un muchacho que permanentemente está haciendo pilatunas, para llamar la atención de sus padres.

“Monsieur Lazhar” (Profesor Lazhar, 2011), film que nos introduce en una escuela de Montreal en donde una profesora se ha suicidado en el aula de clase.  Película  presentada en nuestro cineclub.

1PROFESOR LAZHAR (2011). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 94’. PAÍS: CANADÁ.

Dirección y guión: Philippe Falardeau. Intérpretes: Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Émilien Néron, Marie-Ève Beauregard, Vincent Millard, Seddik Benslimane, Louis-David Leblanc, Danielle Proulx, Brigitte Poupart, Jules Philip, Louis Champagne, Daniel Gadouas, Francine Ruel, Sophie Sanscartier. Titulo original: Monsieur Lazhar. Fotografía: Ronald Plante. Música: Martin Léon.

Sinopsis: ante el suicidio de una profesora en una escuela de Montreal, el señor Lazhar, un inmigrante argelino, es contratado como el nuevo profesor.

Basándose en la obra teatral del mismo nombre, escrita por Evelyne de la Chenelière, Philippe Falardeau realiza una soberbia adaptación, que se constituye en un claro ejemplo del nuevo cine social, heredero de la propuesta de directores como Ken Loach.

La película se inicia con un plano general, en el cual unos niños juegan en el patio de una escuela. A continuación vemos a uno de los alumnos, Simón (Émilien Néron), recogiendo la leche que debe llevar a los pupitres de sus compañeros. Cuando ingresa en el aula de clase, se da cuenta que su profesora se ha  ahorcado en el interior. No hay primeros planos, ni detalles de lo que ha ocurrido. Inmediatamente, la cámara enfoca el rostro perplejo del niño, y luego se detiene en el pasillo vacío. Después de unos segundos llenos de silencio, irrumpen las voces de los niños que regresan a la clase. Momentos de gran tensión que se producen por parte de los profesores, tratando de mantener a los pequeños alejados de la puerta. Sin embargo, Alice (Sophie Nélisse) una de las alumnas preferidas de la profesora muerta, ha llegado al lugar donde ocurrió la tragedia. Todo un ejercicio de buen cine, de manejo del ritmo y de tensión narrativa.

Este inicio, para nada grato, se constituye en uno de los puntos fuertes de la película. A partir de aquí, la narrativa adquiere un tono más reflexivo.

Otro punto clave de esta magnífica obra, es el que tiene que ver con el señor Lazhar, el profesor que debe reemplazar a la maestra muerta. Su misión: contribuir a que los niños elaboren el duelo por la pérdida de su profesora. Ha obtenido este empleo haciéndose pasar por un experimentado docente, pero en realidad es un inmigrante argelino, que administraba un restaurante. Abandonó su país huyendo de la represión política de la que fue víctima su familia. Ahora está en busca del asilo político.

En un principio, la presencia del profesor Lazhar no es bien recibida por los niños, y los conflictos no tardan en irrumpir. Sin embargo el nuevo maestro, un hombre observador, y paciente, logra ganarse paulatinamente, el cariño y la confianza de los alumnos. A medida que transcurre el metraje, nos damos cuenta que ambos comparten un mundo lleno de dolor, de soledad, y de necesidad de afecto. Y es precisamente el doloroso pasado que el señor Lazhar arrastra, el que le permite conectarse con sus pupilos, y ayudarles a superar el trauma que acaban de sufrir. Un proceso de mutua sanación, que tanto alumnos como profesor, van experimentando gradualmente, a medida que se desarrolla la historia.

Falardeau  demuestra su gran talento en la excelente dirección de actores, especialmente en la pareja de niños.  Mohamed Fellag nos entrega una interpretación contenida, convincente, que llega directo al corazón del espectador. Sophie Nélisse, por su  parte, además de su natural belleza, encarna toda la ternura e inocencia de la infancia y borda su papel con sobrada calidad. Para complementar este dúo sorprendente, tenemos la presencia de Seddik Benslimane actor que encarna al señor Lazhar, quien se roba la pantalla con la sutileza que imprime a su personaje; sus miradas y silencios son suficientes para trasmitir las más diversas emociones.

La puesta en escena destaca por su sencillez y  el acertado manejo del tiempo, a través del transcurso de las estaciones, que está plasmado en un acertado tratamiento del color y la fotografía. La historia se inicia en el invierno, momento en el que ocurre la tragedia, y va evolucionando hasta llegar a la primavera, que coincide con el brillante y esperanzador final.

“Profesor Lazhar” es una película inteligente, sin concesiones, que no da respuestas y que propone varias lecturas. Entre ellas, claro está, la reflexión sobre el sistema educativo, sobre qué debe enseñarse y cómo enseñarse. Sobre la importancia de los sentimientos y los contenidos. Pero pienso que la verdadera fuerza de esta singular película radica en que nos invita a hablar de la muerte, sin miedo, como la manera más eficaz de superar el dolor. Esto es lo que hace el profesor, al permitir a Simón que exprese su dolor; una de las escenas más hermosas del film.

Premios:

2011: Oscars: Nominada a mejor película de habla no inglesa.
2011: Festival de Toronto: Mejor película canadiense.
2011: Festival de Locarno: Premio del público.
2011: Festival de Valladolid – Seminci: Mejor guión, Premio FIPRESCI.

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¿QUIÉN ESTÁ CANTANDO AHÍ?

Por: Mario Arango Escobar.

SLOBODAN SIJAN

Nació en 1946 en Belgrado (Serbia). Después de graduarse como director de cine y de realizar algunas películas para la televisión, en la década de 1970 se decide a realizar su primer largometraje,“Quién está cantando ahí?” (Ko To Tamo Peva, 1980) film que obtuvo una excelente recepción por parte de la crítica especializada. Esta obra fue la seleccionada para proyectar en nuestro cineclub.

“Maratón familiar” (Maratonci Trče Počasni Krug, 1982). La familia Topalovic propietaria de una próspera funeraria, que ha constituido su medio de ingreso por muchos años, ahora se ve enfrentada debido a la que las nuevas generaciones no tienen ningún interés en este tipo de negocios.

“Como fui destruido sistemáticamente por un idiota” (Kako Sam Sistematski Unisten Od Idiota, 1983). Película en tono de parodia, que relata las experiencias de un marxista, seguidor del Ché Guevara.

“Dos estranguladores andan sueltos” (Davitelj Protiv Davitelja, 1984). Se  afirma que para que una ciudad ostente el título de metrópoli, todos los vicios públicos deben tener representación: asesinatos, secuestro, robo, corrupción, etc. En el caso de Belgrado, sólo falta en la lista, el estrangulador…

“Los misterios del monasterio” (Tajna Manastirske Rakije, 1988). Una joven estadounidense, llega a la costa del mar Adriático con una difícil misión: recuperar un monasterio inactivo y reclutar a un grupo de monjes para que inventen un nuevo coñac.

¿QUIÉN ESTÁ CANTANDO AHÍ? (1980). GÉNERO: COMEDIA NEGRA. DURACIÓN: 86’. PAÍS: SERBIA.

Dirección: Slobodan Sijan. Guión: Dusan Kovacevic. Intérpretes: Pavle Vujisic, Dragan Nikolic, Danilo ‘Bata’ Stojkovic, Aleksandar Bercek, Neda Arneric, Milivoje Tomic, Tasko Nacic, Boro Stjepanovic, Slavko Stimac. Título original: Ko To Tamo Peva. Fotografía: Bozidar ‘Bota’ Nikolic. Música: Vojislav Kostic.

Sinopsis: comedia que nos cuenta los avatares de unos pasajeros que hacen un recorrido en bus, desde el interior del país hasta la capital, en vísperas del inicio de la II Guerra Mundial.

El 5 de abril de 1941, un grupo de heterogéneos personajes, viaja, por diversos motivos, hasta Belgrado, en medio del inminente estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Desde las primeras imágenes, cuando los pasajeros abordan el bus que los transportará a su destino, entramos con ellos en un microcosmos (el interior del coche), y somos partícipes de las múltiples vicisitudes que deben enfrentar a lo largo de un interminable viaje por carreteras maltrechas, y parajes inhóspitos. Sumado a ello, están nuevos ocupantes que añaden variedad y conflicto a las relaciones que se establecen entre los viajantes. De este modo, el relato costumbrista, en tono de comedia, es utilizado por el director para hablarnos de manera mordaz, sobre el comportamiento humano. Igualmente, las tensiones y contradicciones que se generan en el viaje, operan como un telón de fondo a la historia, y hablan críticamente, de la unidad y hermandad que el régimen de la Yugoslavia de ese entonces, defiende.

También, desde el inicio del film, llama la atención la presencia de dos jóvenes gitanos, que a modo de introducción, cantan una canción al estilo bardo. Los dos personajes serán claves a lo largo de toda la película, ya que tendrán la función de subrayar con su música, momentos claves de la historia. Se equiparan a los personajes del coro, en el teatro griego. Por su carácter de extranjeros, son los elegidos para comentar los hechos que van sucediendo.

Inscrita dentro del género de road movies ¿Quién está cantando ahí?” cuenta con un guión compacto y preciso, y unos personajes muy bien definidos, que están magníficamente interpretados por todo el grupo de actores.  Entre éstos destacan, además de la pareja de gitanos ya mencionada, un veterano de guerra que representa el orgullo del pueblo serbio; por su condición piensa que tiene derecho a exigir consideración y respeto de todos los demás pasajeros.

El conductor del bus, un personaje que encarna, de alguna manera el aparato oficial, con una normatividad estricta, siempre a mano. Encontramos también al simpatizante de los alemanes, un individuo que siempre está atento a criticar a los demás; absolutamente derrotista, pues asegura que nada pueden hacer los yugoslavos para detener el dominio nazi.

Escrita por Dusan Kovacevid (también autor de “Underground”) quien con su particular sentido del humor, se constituye en el precursor del cine que luego impuso Kusturica. Un estilo que directores como Slobodan Sijan harían suyo para propinar certeras críticas al sistema político imperante en Yugoslavia, durante la época que transcurre la película.

Lo más interesante de la propuesta de Sijan es el acertado equilibrio que logra entre la comedia y la reflexión sociopolítica, presente en toda su filmografía. La fotografía completamente realista, de colores cálidos, se adapta perfectamente con la narración, y sirve, además para introducirnos en la desconocida  geografía serbia.

En definitiva, “Quien está cantando ahí?”, es una bella y entrañable comedia, que funciona como alegoría de la Segunda Guerra Mundial. Con mínimos recursos, sin ostentaciones de ningún tipo, logra, a través del más fino humor, hacer una certera crítica al absurdo de la guerra.

LA ÚLTIMA PRIMAVERA

Por: Mario Arango Escobar.

CHARLES DANCE

Nació en 1946, en Worcestershire (Reino Unido). Es uno de los actores más destacados y prolíficos de su generación, con una filmografía bastante amplia, que incluye obras como: “Gosford Park” de Robert Altman, “Alien 3” de David Fincher, “Hilary y Jackie” de Anand Tucker, “La piscina” de Francois Ozon, “Amor y muerte” de Woody Allen, Michael Collins de Neil Jordan, así como decenas de prestigiosas series de televisión.

Dance fue miembro de la Royal Shakespeare Company durante mediados y finales de la década de los setenta.

Debuta como guionista y director cinematográfico con “La última primavera” (Ladies in Lavender) del año 2004.

Fue designado como Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE), el 17 de Junio del 2006.

ladies in lavenderLA ÚLTIMA PRIMAVERA (LADIES IN LAVENDER). (2004). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 104’. PAÍS: REINO UNIDO.

Dirección y guión: Charles Dance. (Historia: William J. Locke). Intérpretes: Judi Dench, Maggie Smith, Natascha McElhone, Daniel Brühl, Miriam Margolyes, David Warner, Toby Jones, Jack Callow, Clive Russell. Título original: Ladies in Lavender. Fotografía: Peter Biziou. Música: Nigel Hess.

Sinopsis: el film cuenta la historia de dos hermanas, Úrsula (Judi Dench) y Janet (Maggie Smith), cuya tranquila existencia se ve alterada por la inesperada aparición de Andrea, un joven polaco que encuentran inconsciente en la playa.

La película está basada en una novela del escritor William J. Locke, que ocurre a finales de 1936, cuando está a punto de estallar la Segunda Guerra Mundial. La historia transcurre en Cornualles (Gran Bretaña), cuyas costas colindan con el Mar Céltico al norte y al este, y con el Canal de la Mancha al sur.

Dance estructura un guión de gran calidad, donde su talento queda manifiesto en la cuidada construcción de los personajes principales, a los cuales les confiere una gran humanidad, y un mundo interior cargado de sensibilidad. A través de las miradas, de los silencios; descubrimos los sentimientos más profundos, los amores no realizados, o los recuerdos de una juventud pasada.

La historia fluye lentamente, dejando que afloren poco a poco, los sentimientos de las dos mujeres. Sentimientos que se complementan perfectamente. De un lado está Janet, con su pragmatismo y su lógica, que se opone a la actitud ensoñadora y romántica de Úrsula. En el medio, claro, aparece la figura de Andrea, el náufrago violinista. Para Janet, sería el hijo que nunca llegó a concebir, y para su hermana, el amor que jamás pudo encontrar.

Dance demuestra su talento no sólo como guionista, también pone en juego toda su experiencia actoral y toda su sensibilidad para que sus veteranas actrices realicen unas interpretaciones dignas de todo elogio. Judi Dench (Úrsula) y Maggie Smith (Janet) configuran un dúo actoral excepcional, y en la pantalla nos procuran momentos que hablan de dos actrices excepcionales. Por su parte Daniel Brühl (Andrea) y Natascha McElhone (Olga), también dan muestras de un trabajo actoral más que aceptable.

El entorno siempre mágico de la Inglaterra campestre, sirve de escenario perfecto para esta poética historia. El acantilado donde viven las hermanas Widdington, se convierte en un personaje más del film. Destacan, gracias a la prodigiosa fotografía de Peter Biziou, los paisajes marítimos, donde la luz natural es protagonista. Las imágenes, de composiciones muy cuidadas, remiten y evocan los cuadros de los pintores románticos ingleses.

Maravillosa la banda sonora, que acentúa el tono romántico de los escenarios en los cuales sucede la historia. Una historia que bien podría afirmarse, está contada en la sinfonía que, magistralmente interpreta al violín, Andrea. Las canciones, “Fantasy for Violin and Orchesta”,”Olga” y “Méditation from Thaïs, se convierten en momentos culminantes de la película y llegan directo al corazón del espectador.

El trasfondo histórico que presagia la inminencia de la guerra, queda perfectamente expuesto. El director no tiene interés en extenderse en sus detalles, ni ahondar en las sub-tramas, para dar prioridad al tema central: el tratamiento de las emociones y los sentimientos de los personajes principales.

“Ladies in Lavender”, es en definitiva una cálida y sensible historia de amor vivida por dos mujeres mayores. Tema éste que para muchos realizadores, sólo es posible que lo experimenten los jóvenes. ¿Será que el amor tiene edad? ¿Será que una mujer o un hombre mayor no pude enamorarse? Como bien apunta el crítico mexicano Carlos Bonfil: “Lo memorable en la cinta es su melancólica reflexión sobre el tiempo y el desgaste de las energías vitales; sobre las ilusiones románticas condenadas al fracaso, y su tenacidad de supervivencia”.

MI PADRE Y MI HIJO

Por: Mario Arango Escobar.

ÇAĞAN IRMAK   

Nació en 1970 en Seferihisar, (Turquía). Estudió Radio, TV y cine en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Ege. Durante sus estudios universitarios, realizó los cortometrajes, Masal (The Tale) y  Kurban (The Sacrifice), por los cuales recibió el Premio Sedat Simavi. Después de graduarse en 1992, trabajó en cine y televisión como asistente de dirección, para algunos de los más reconocidos realizadores turcos.

Es autor de la serie de televisión “Good Morning Brother Istanbul”, que también dirigió, y que fue emitida en su país entre 1998 y 2001, recibiendo una gran acogida por parte del público y de la crítica especializada.

En el año 2001 realiza su primer largometraje,”Deséame suerte” (Bana şans dile). El film aborda las consecuencias, que en los adolescentes, acarrea la violencia y la incomunicación familiar.

Su siguiente film, “Todo sobre Mustafá” (Mustafa hakkinda hersey), data del año 2004. Es la historia de Mustafá, un hombre con su vida perfectamente organizada y feliz. Sin embargo, en un trágico accidente, su esposa muere, cambiando radicalmente su existencia.

Posteriormente, escribe y dirige “Mi padre y mi hijo” (Babam Ve Oglum, 2005), trabajo con el cual obtuvo los premios de la Asociación de escritores de cine Turco, a la Mejor Película, Mejor Guión y Mejor Director. Este film es el tema de el foro semanal.

En el año 2008 realiza “Solo” (Issiz Adam). Drama romántico que nos narra la relación entre una joven y un chef, que sin apenas conocerse, se enamoran y deciden tener una vida en común.

“En la oscuridad” (Karanliktakiler) del año 2009, es su siguiente película. Historia de un hombre maduro, que debe soportar el mundo opresivo al que es sometido, por una madre con problemas mentales.

Su último film hasta el momento, “Sleeping Princess” (2010). Comedia dramática, acerca de un bibliotecario cuya apacible vida se trastoca con la llegada de un nuevo vecino y su hija de 10 años.

MI PADRE Y MI HIJO (2005). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 108’. PAÍS: TURQUÍA.

Dirección y guión: Çağan Irmak. Intérpretes: Çetin Tekindor, Fikret Kushan, Hümeyra, Serif Sezer, Yetkin Dikinciler, Binnur Kaya, Özge Özberk, Halit Ergenç, Tuba Büyüküstün, Mahmut Gökgöz, Bilge Sen, Ege Tanman, Erdal Tosun, Nergis Çorakçi, Can Senozan. Título original: Babam Ve Oglum. Fotografía: Ridvan Ülgen. Música: Evanthia Reboutsika.

Sinopsis: Después de la muerte de su esposa, a causa del nacimiento de su primer hijo, Zadik, un periodista anarquista que vive y trabaja en Estambul, decide regresar a su pueblo natal.  El reencuentro con su familia servirá para sanar heridas del pasado, y asegurar cierto bienestar para el niño.

Estamos ante una película cercana, de tono costumbrista, que llega directamente al espectador. La historia nos remite a épocas pasadas, en las cuales la vida sencilla y la unión familiar, marcaban el discurrir de la existencia. En este sentido, la película tiene marcadas  reminiscencias del cine clásico italiano, cuyo protagonista principal era el grupo familiar.

Çağan Irmak logra una propuesta ciertamente interesante, hecho que se advierte desde las primeras imágenes. El tono dramático de las secuencias iniciales, logra sacudir al espectador. De la mano del director, asistimos a esos momentos trágicos, en los cuales, Zadik (Çetin Tekindor)  el protagonista, lucha desesperadamente por salvar la vida de su mujer, que acaba de parir. Este clima duro y doloroso va a conservarse durante todo el metraje, con un poco menos de intensidad, gracias a los toques de humor que el director ha logrado insertar con mucho acierto.

La manera como el realizador logra desarrollar su historia, intercalando pasado y presente de manera muy novedosa, hacen que la narrativa sea ágil y capte el interés del espectador.

Todo un acierto, la inclusión de elementos llenos de fantasía, que el niño protagonista vive y sueña, como una manera de explicarse y elaborar el duelo por la pérdida de sus padres. Este recurso y la manera como está tratado, hablan de una gran sensibilidad por parte de Çağan Irmak, para acercarse al mundo de la infancia.

Un guión compacto y bien estructurado, espléndidamente puesto en escena, es el respaldo para el grupo de actores que encarnan a unos personajes, llenos de humanidad, muy bien dibujados. Sus interpretaciones son naturales, realistas, convincentes, y denotan la competencia del realizador a la hora de dirigir actores.

La fotografía plasmada en imágenes naturalistas, de colores intensos, y con un manejo espléndido de la luz, contribuye a resaltar la atmósfera realista del relato.

En cuanto a la banda sonora, decir que particularmente la música, a cargo Evanthia Reboutsika (quien obtuvo el premio a la mejor banda sonora, en el Festival de Cine de Berlín), confiere un aire evocador, lleno de nostalgia, muy apropiado para el tema del film.

Para destacar algunas escenas, como la proyección de la película casera, que nos llevan directamente a ese entrañable clásico, como lo es “Cinema Paradiso”. Igualmente, llenas de poesía, las secuencia finales, en las cuales el niño conversa con su papá.

“Mi padre y mi hijo”, una película sencilla, pequeña, casi humilde, proveniente de un país sin mayor tradición en la realización cinematográfica. Sin alardes de las superproducciones, una verdadera joya, de un director digno de tenerse en cuenta.

LA QUISE TANTO

Por: Mario Arango Escobar.

ZABOU BREITMAN

Nació en 1959, en París. Hija del comediante Jean-Claude Deret, creció en un entorno teatral. Después de ser una reconocida actriz de cine, trabajando para directores como Yves Boisset, Pierre Jolivet, Diane Kurys y Remi Bençazon entre otros; optó por la realización cinematográfica.

En el año 2001, escribe y dirige la película “Acordarse de cosas bellas” (Se souvenir des belles choses), con  la cual obtuvo el César a la mejor obra de ficción. Es la historia de amor entre una chica y un hombre mayor, ambos con problemas de pérdida de memoria.

“El hombre de su vida” (L’homme de sa vie, 2006) es su siguiente film, en el cual nos narra la relación entre un hombre casado y su vecino gay.

Posteriormente, en el año 2009, presenta “La quise tanto” (Je l’aimais), película que ha sido la elegida para la presentación de nuestro cineclub.

Su útlimo trabajo, hasta la fecha, es “No et moi” (2010). La película narra el encuentro entre Lou, una chica de tan sólo trece años, y Nora de 18, una prostituta callejera, que terminan siendo más que amigas…

LA QUISE TANTO. (2009). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 112’. PAÍS: FRANCIA.

Dirección: Zabou Breitman. Guión: Zabou Breitman, Agnès De Sacy (Novela: Anna Gavalda). Intérpretes: Daniel Auteuil, Marie-Josée Croze, Florence Loiret Caille. Título original: Je l’amais. Fotografía: Michel Amathieu. Música: Krishna Levy.

Sinopsis: Chloé, acaba de ser abandonada por su esposo. Sumida en la depresión ante la pérdida, su suegro la acoge durante un fin de semana, para brindarle consuelo. Sin embargo, la catarsis termina siendo protagonizada por Pierre, quien sorprenderá a su nuera con un secreto que lo atormenta hace tiempo.

Estructurada como un gran flashback, la película se inicia en el presente, con la llegada de Chloé (Florence Loiret), sus dos pequeños hijos y Pierre (Daniel Auteuil), a la cabaña en la cual pasarán el fin de semana. Al calor de unos vinos, el suegro escuchará atento las confidencias de Chloé. Seguidamente, y como en un gesto de solidaridad, y tratando de aligerar la tragedia de su nuera, Pierre le hablará de una mujer a la que amó con toda su alma. Aquí la película hace un cambio de tiempo, y nos lleva al pasado.

El cambio temporal nos introduce en una historia de amor, y hace que los papeles entre Chloé y Pierre se inviertan. Ahora, ella es la que escucha. Sin duda, un acertado recurso de la directora, que por un lado sirve para crear una ruptura de la tensión narrativa, y de otra parte le sirve para “jugar” con el manejo del tiempo, y llenar de interés y suspenso su historia. Destaca la destreza y buen pulso de la Breitman para componer, con gran sutileza,  estas transiciones entre uno y otro de los tiempos narrativos,

Este ir venir del presente al pasado es perfecto para un actor como Auteuil. Nuevamente el actor francés, se luce con una interpretación, que le exige modular sus emociones, su gestualidad, su mirada para convencer en la representación de los dos seres opuestos que conviven en Pierre: el que se deja llevar por los arrebatos amorosos y el que vive en un presente lleno del recuerdo de un amor perdido.

Al lado de Auteuil, como un complemento maravilloso, aparece la figura de una actriz, Marie-Josée Croze, en el papel de Mathilde, que cautiva, además de por su belleza, por una interpretación de notable calidad. La química que se establece entre ambos actores, confiere a la película uno de sus puntos más fuertes, y habla del talento de la realizadora francesa a la hora de dirigir actores.

Otro punto a destacar del film que nos ocupa, es su cuidada puesta en escena, concretamente, el recorrido por los espacios públicos de  Hong Kong, donde ocurre la mayor parte del romance que Pierre y Mathilde viven, y al que sirve de acompañamiento una banda sonora llena de notas evocadoras de otra gran historia de amor, que en su momento llevó a la pantalla el gran director Wong Kar-wai: “Con ánimo de amar”.

“La quise tanto” es, en apariencia, una hermosa historia de amor, pero en el fondo, de lo que nos habla la película es de la importancia que en nuestras vidas tiene el saber tomar decisiones acertadas. Pierre, tuvo que resignarse a una vida vacía porque en su momento no tuvo el valor de optar por ese llamado del amor verdadero. No tuvo el valor para arriesgarse, eligiendo la estabilidad de un matrimonio por conveniencia. Ahora, debe afrontar un presente vacío, lleno de frustraciones.