PROFESOR LAZHAR

Por: Mario Arango Escobar.

8885PHILIPPE FALARDEAU

Nació en 1968 en la provincia de Quebec, Canadá. Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Ottawa en 1989. Se inscribió en la maestría de Relaciones Internacionales en la Universidad de Laval, pero se retiró para iniciarse como realizador de series para la televisión de su país en 1993, gracias a su participación en un programa concurso donde los competidores se dedican a filmar cortos alrededor del mundo. Posteriormente, ha alternado el rodaje de  documentales con el cine de ficción.

Debuta en el largometraje con “La moitié gauche du frigo” (El lado izquierdo del refri) una película del año 2000. Es la historia de dos amigos desempleados, que realizan un documental sobre la falta de trabajo. El film obtuvo el galardón a la mejor ópera prima concedido por el Festival Internacional de Cine de Toronto.

En el 2006 realiza la película “Congorama”. En la que un inventor belga, de regreso de Quebec, después de intentar encontrar a su familia, sufre un violento accidente.

C’est pas moi, je le jure! “(No he sido yo, lo juro, 2008). Es una comedia que gira en torno a un muchacho que permanentemente está haciendo pilatunas, para llamar la atención de sus padres.

“Monsieur Lazhar” (Profesor Lazhar, 2011), film que nos introduce en una escuela de Montreal en donde una profesora se ha suicidado en el aula de clase.  Película  presentada en nuestro cineclub.

1PROFESOR LAZHAR (2011). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 94’. PAÍS: CANADÁ.

Dirección y guión: Philippe Falardeau. Intérpretes: Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Émilien Néron, Marie-Ève Beauregard, Vincent Millard, Seddik Benslimane, Louis-David Leblanc, Danielle Proulx, Brigitte Poupart, Jules Philip, Louis Champagne, Daniel Gadouas, Francine Ruel, Sophie Sanscartier. Titulo original: Monsieur Lazhar. Fotografía: Ronald Plante. Música: Martin Léon.

Sinopsis: ante el suicidio de una profesora en una escuela de Montreal, el señor Lazhar, un inmigrante argelino, es contratado como el nuevo profesor.

Basándose en la obra teatral del mismo nombre, escrita por Evelyne de la Chenelière, Philippe Falardeau realiza una soberbia adaptación, que se constituye en un claro ejemplo del nuevo cine social, heredero de la propuesta de directores como Ken Loach.

La película se inicia con un plano general, en el cual unos niños juegan en el patio de una escuela. A continuación vemos a uno de los alumnos, Simón (Émilien Néron), recogiendo la leche que debe llevar a los pupitres de sus compañeros. Cuando ingresa en el aula de clase, se da cuenta que su profesora se ha  ahorcado en el interior. No hay primeros planos, ni detalles de lo que ha ocurrido. Inmediatamente, la cámara enfoca el rostro perplejo del niño, y luego se detiene en el pasillo vacío. Después de unos segundos llenos de silencio, irrumpen las voces de los niños que regresan a la clase. Momentos de gran tensión que se producen por parte de los profesores, tratando de mantener a los pequeños alejados de la puerta. Sin embargo, Alice (Sophie Nélisse) una de las alumnas preferidas de la profesora muerta, ha llegado al lugar donde ocurrió la tragedia. Todo un ejercicio de buen cine, de manejo del ritmo y de tensión narrativa.

Este inicio, para nada grato, se constituye en uno de los puntos fuertes de la película. A partir de aquí, la narrativa adquiere un tono más reflexivo.

Otro punto clave de esta magnífica obra, es el que tiene que ver con el señor Lazhar, el profesor que debe reemplazar a la maestra muerta. Su misión: contribuir a que los niños elaboren el duelo por la pérdida de su profesora. Ha obtenido este empleo haciéndose pasar por un experimentado docente, pero en realidad es un inmigrante argelino, que administraba un restaurante. Abandonó su país huyendo de la represión política de la que fue víctima su familia. Ahora está en busca del asilo político.

En un principio, la presencia del profesor Lazhar no es bien recibida por los niños, y los conflictos no tardan en irrumpir. Sin embargo el nuevo maestro, un hombre observador, y paciente, logra ganarse paulatinamente, el cariño y la confianza de los alumnos. A medida que transcurre el metraje, nos damos cuenta que ambos comparten un mundo lleno de dolor, de soledad, y de necesidad de afecto. Y es precisamente el doloroso pasado que el señor Lazhar arrastra, el que le permite conectarse con sus pupilos, y ayudarles a superar el trauma que acaban de sufrir. Un proceso de mutua sanación, que tanto alumnos como profesor, van experimentando gradualmente, a medida que se desarrolla la historia.

Falardeau  demuestra su gran talento en la excelente dirección de actores, especialmente en la pareja de niños.  Mohamed Fellag nos entrega una interpretación contenida, convincente, que llega directo al corazón del espectador. Sophie Nélisse, por su  parte, además de su natural belleza, encarna toda la ternura e inocencia de la infancia y borda su papel con sobrada calidad. Para complementar este dúo sorprendente, tenemos la presencia de Seddik Benslimane actor que encarna al señor Lazhar, quien se roba la pantalla con la sutileza que imprime a su personaje; sus miradas y silencios son suficientes para trasmitir las más diversas emociones.

La puesta en escena destaca por su sencillez y  el acertado manejo del tiempo, a través del transcurso de las estaciones, que está plasmado en un acertado tratamiento del color y la fotografía. La historia se inicia en el invierno, momento en el que ocurre la tragedia, y va evolucionando hasta llegar a la primavera, que coincide con el brillante y esperanzador final.

“Profesor Lazhar” es una película inteligente, sin concesiones, que no da respuestas y que propone varias lecturas. Entre ellas, claro está, la reflexión sobre el sistema educativo, sobre qué debe enseñarse y cómo enseñarse. Sobre la importancia de los sentimientos y los contenidos. Pero pienso que la verdadera fuerza de esta singular película radica en que nos invita a hablar de la muerte, sin miedo, como la manera más eficaz de superar el dolor. Esto es lo que hace el profesor, al permitir a Simón que exprese su dolor; una de las escenas más hermosas del film.

Premios:

2011: Oscars: Nominada a mejor película de habla no inglesa.
2011: Festival de Toronto: Mejor película canadiense.
2011: Festival de Locarno: Premio del público.
2011: Festival de Valladolid – Seminci: Mejor guión, Premio FIPRESCI.

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