KAUWBOY

Por: Mario Arango Escobar.

JvdW_boudewijnBOUDEWIJN KOOLE

Nació en 1965 en Leiden, Holanda. Se graduó en diseño industrial en la Universidad de Delft. Se inicia en el mundo de la imagen, realizando documentales, entre los cuales merecen mención, Pierlala (1998), Waan (2002) y A River Left for Me (2009), además de cortometrajes, como Warriors of the Heart (1999).

Debuta en la realización de largometrajes de ficción en el año 2012, con “Kauwboy”, obra que analizaremos en nuestro cineclub.

fonvghw9845y33KAUWBOY. (2012). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 81’. PAÍS: HOLANDA.

Dirección: Boudewijn Koole. Guión: Jolein Laarman, Boudewijn Koole. Intérpretes: Rick Lens, Loek Peters, Cahit Ölmez. Fotografía: Daniël Bouquet. Música: Helge Slikker.

Sinopsis: es la historia de Jojo, un niño, que ante la ausencia de la madre, queda al cuidado de un padre depresivo e inestable. Para suplir sus carencias afectivas, el niño adopta un pájaro que se encuentra en los alrededores de su casa.

El director holandés sorprende por el minimalismo con el que asume la narrativa de la película. Con muy pocos elementos, diría con unos breves trazos, nos presenta a los dos personajes protagónicos, y también de manera muy sucinta nos habla de su entorno.

La relación que Jojo establece con el pequeño pájaro, descrita a través de imágenes llenas de una gran sensibilidad, nos acercan al drama del niño, que encuentra en el animal la forma de compensar todos los cuidados que él no ha recibido de su madre, desplazando en el ave todo el cariño que no ha podido expresar. Este cariño que el niño demuestra por su pequeña mascota, contrasta con la distante relación que tiene con el padre, un hombre que, en general, se muestra hostil y duro con él.

Esta misma precisión para describir y narrar situaciones muy profundas que suceden en la vida de Jojo y su padre, es también una característica de un guión muy bien elaborado, en el cual también interviene Koole. A esta sencillez en el relato habría que agregar otro elemento importante que caracteriza el film, y es la ternura para tratar un tema difícil. Basta recordar los momentos en que vemos al niño durmiendo con el grajo, o cuando en medio de la noche, va en busca de él para ponerlo a salvo de la inclemencia del tiempo. La conexión entre ambos personajes (el pájaro termina siéndolo), es total, y llega íntegra a un espectador emocionado ante este hermoso cuento moderno.

En el apartado técnico, tenemos una fotografía realista, que captura el paisaje holandés con una mirada muy estética, y que establece contrastes con el espacio donde viven Jojo y su padre, marcado por colores plúmbeos y taciturnos.

La música, a cargo del compositor Helge Slikker, se basa mayoritariamente en la música country, que era la música que hacía la madre de Jojo.

En cuanto a las interpretaciones, Rick Lens, que encarna a Jojo, está absolutamente maravilloso, destacando su naturalidad, lo que hace creíble su personaje. De igual manera, Loek Peters, en el papel del padre depresivo y distante, construye una interpretación que llega a convencer.

Boudewijn Koole nos presenta esta historia simple e intimista sobre un niño que se ve obligado a madurar antes de tiempo; a través de ella nos plantea reflexiones muy profundas sobre los sentimientos y sobre como aceptar la muerte como parte de la existencia.

Premios:                                                                                                            2012-Premio de la Juventud y Mejor Ópera Prima en Berlinale.
2012-Premio European Discovery de Fipresci.                                                    2012-Mención Especial en BAFICI.                                           

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EL NIÑO DE PRIMER GRADO

Por: Mario Arango Escobar.

Justin+Chadwick+First+Grader+Portraits+54th+lChCFeEbevolJUSTIN CHADWICK

Nació en Manchester, Inglaterra en 1968. Se inició como actor, y luego trabajó como director en numerosas series de televisión, entre las que sobresale “Bleak House”, adaptada a partir de la novela de Carlos Dickens, ambientada en la época de la Inglaterra victoriana.

Debuta en la gran pantalla con “Las hermanas Bolena” (The Other Boleyn Girl, 2008). Inglaterra, siglo XVI. Narra la historia de dos hermanas, Ana y María Bolena que se enfrentan para obtener el amor de Enrique VIII, Rey de Inglaterra.

“El niño del primer grado” (The First Grader) del 2010, que será analizada en nuestro cineclub.

“Stolen” del 2011, es una serie de televisión, que cuenta la historia de un hombre que trabaja en la Unidad de Tráfico Humano, luchando contra la explotación de los niños que son introducidos en UK. Posee una gran cantidad de fotografías de niños desconocidos, niños sin pasaporte, sin identidad, sin familia, sin esperanza, que han sido introducidos en ese país para ser esclavizados y explotados: Rosemary 11, es una niña de África, quien pensó que iba a Inglaterra a recibir una educación, y termina como empleada doméstica; Kim Pak, 15, está retenido en un sótano de los suburbios, donde tienen establecido un invernadero para cultivar marihuana, no ve la luz del día. Si Anthony pudiera salvar sólo una de esas caras de su pared, merecería la pena.

“Mandela: Long Walk to Freedom” (2013). Adaptación cinematográfica de la autobiografía de Nelson Mandela, que también lleva por título “Long Walk to Freedom”.

first graderTHE FIRST GRADER/EL NIÑO DE PRIMER GRADO. (2010). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 103’. PAÍS: REINO UNIDO.

Dirección: Justin Chadwick. Guión: Ann Peacock. Intérpretes: Naomie Harris, Tony Kgoroge, Sam Feuer, Nick Reding, Oliver Litondo, Vusi Kunene. Fotografía: Rob Hardy. Música: Alex Heffes.

Sinopsis: narra la historia real de Kimani Maruge un excombatiente de los Mau Mau (organización guerrillera keniana que luchó contra los británicos entre 1952 y 1960) que aprovecha una iniciativa estatal para recibir la educación gratis, que las circunstancias políticas le negaron cuando era joven.

La película se inicia con una gran marcha de hombres y mujeres que llegan hasta la escuela más próxima, para hacer realidad el reciente decreto gubernamental que otorga educación gratuita para todos. Entre esta multitud llama la atención la presencia de un anciano, que reclama airadamente su derecho a estudiar.

Con un tesón inquebrantable, Kimani insiste una y otra vez, para ser admitido en la escuela y así cumplir su sueño de aprender a leer, no importa que tenga 84 años. Este marcado interés en aceptar todas las reglas que los alumnos deben cumplir, como llevar el uniforme, el lápiz bien afilado, etc, llegan a convencer a la profesora de que en realidad este hombre, desea aprender. Entonces, en contra del director, que no ve con muy buenos ojos la presencia de un viejo en la escuela, decide aceptarlo como uno de sus alumnos.

A medida que asistimos al proceso de alfabetización de Kimani (Tony Kgoroge) y su adaptación a su nueva vida, el director nos cuenta, a través de ilustrativos flasbacks, la vida pasada del protagonista, sus sueños de juventud, el amor por su esposa y su hijo, que fueron cruelmente asesinados por hacer parte de los Mau Mau Igualmente, nos enteramos, con estos saltos en el tiempo de la lucha de Kimani como líder guerrillero, los casi diez años de prisión y las frecuentes torturas que tuvo que soportar debido a su posición política.

Paralelamente a estos momentos de la vida del protagonista, el guión, muy bien estructurado, nos devela aspectos de la historia del país africano, y nos pone de presente las heridas que aún subsisten. Igualmente, la crítica al sistema educativo y a las precarias condiciones en que los niños deben aprender, son también tema del film.

Ambientada en las remotas montañas de Kenia, la película se convierte en un verdadero espectáculo visual, con una fotografía realista que recoge muy bellamente la árida naturaleza africana, pero que además se detiene a contemplar esos rostros de los habitantes, especialmente de los niños, que cautivan por su expresividad en medio de la sencillez. Y no se trata de actores, son los propios niños del lugar, que jamás habían visto una cámara, y menos aún, habían participado en una grabación.

Para acentuar la verosimilitud de la historia, además de estos actores naturales, Alex Heffes, autor de la banda sonora, utilizó hermosas melodías y dialectos locales.

Otro elemento que hace creíble la historia que vemos en pantalla, radica en el empeño del director de elegir para los papeles protagónicos a dos actores de un talento incuestionable. Oliver Litondo, antiguo reportero de televisión, que encarna al ex líder guerrillero y que aporta a su papel toda la pasión que requiere el personaje.

Por su parte la actriz inglesa Naomie Harris, quien encarna a la maestra, logra una gran compenetración con su personaje, entregando una interpretación de absoluta contundencia. Para familiarizarse con los niños, y que éstos la vieran como una profesora, tuvo que darles clases durante dos semanas antes del rodaje, además de perfeccionar el acento keniano.

“The First Grader” una película que nos invita a pensar que nunca se es demasiado viejo para aprender y que la educación es clave para mejorar nuestro mundo.

Nota:

Kimani participó en la lucha por la supresión de mensualidades en las escuelas promovida por la Coalición Elimu Yetu, aliada de la Campaña Mundial por la Educación en el Kenia.

La historia de Kimani significa el éxito de las campañas de educación, tanto que él continuó defendiendo la educación gratuita durante toda su vida.

En septiembre de 2005, Kimani visitó las Naciones Unidas en Nueva York, en compañía de la CME (Campaña Mundial por la Educación), para exigir de los líderes mundiales el cumplimiento de su promesa de educación gratuita para todas las personas. Les trajo cien mil mensajes de más de 5 millones de activistas, con las palabras “Envíe a mi amigo a la escuela”, además de hablar sobre la importancia de la educación.

BÁRBARA

Por: Mario Arango Escobar.

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CHRISTIAN PETZOLD

Nació en 1960 en Hilden (Alemania). Después de  estudiar Filología Alemana y Arte Dramático en la Freie Universität de Berlín, se formó en Dirección Cinematográfica en la Academia Alemana del Cine, al mismo tiempo trabajó como ayudante de dirección con Harun Farocki y Hartmut Bitomsky.

En 1995 dirigió y escribió su primer montaje teatral y ese mismo año debutó con el largometraje para televisión “Pilotinnen”. En 1996 rodó “Cuba libre”, también para la televisión alemana, que narra la historia de dos indigentes Tom y Tina, que en el pasado fueron amantes. Accidentalmente se encuentran, Tom desea retomar la relación pero Tina no está dispuesta a perdonarlo…

En el año 2000 obtuvo el máximo galardón en los Premios del Cine Alemán por “Die Innere Sicherheit”. Dos terroristas de izquierda, prófugos de la justicia. Su hija adolescente se enamora de un desconocido, y pone en riesgo la seguridad de sus padres.

En 2002 estrenó “Toter Mann”. Film para televisión. Un abogado conoce a una mujer que lo obsesiona y con la cual tiene un fugaz acercamiento, pero la mujer desaparece tal como llegó a su vida.

“Wolfsburg” (2003). Un hombre con tendencias depresivas atropella a un niño y se escapa. El remordimiento le acosa y entra en contacto con la madre, sin que logre confesar su culpa, y esto hace que cada vez se encierre más en la depresión.

En 2005 presenta “Fantasmas” (Gespenster). Una mujer va a Berlín cada año porque está buscando desesperadamente a su hija, que fue secuestrada siendo una niña. Un día, descubre a Nina, una vagabunda que deambula con otra muchacha llamada Toni. La mujer cree que Nina es su hija.

En 2007 fue galardonado con el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín, gracias a “Yella”. Historia inspirada por Yella Rottländer, el personaje principal de “Alicia en las ciudades” de Wim Wenders. Una mujer abandona a su marido posesivo y decide ir en busca de sus sueños. En 2008 dirigió “Triángulo” (Jerichow), libre adaptación de la novela “El cartero siempre llama dos veces”, de James Cain.

En 2011 volvió a lograr el Premio del Cine Alemán, esta vez con “Dreileben – Etwas Besseres als den Tod”; tres historias individuales que giran en torno a la fuga de un delincuente convicto.

En 2012 escribió y realizó “Bárbara” película que analizaremos en nuestro cineclub.

BARBARA  Regie Christian PetzoldBÁRBARA. (2012). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 100’. PAÍS: ALEMANIA.

Dirección y guión: Christian Petzold. Intérpretes: Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Rainer Bock, Jasna Fritzi Bauer, Christina Hecke, Claudia Geisler, Peter Weiss, Carolin Haupt, Deniz Petzold. Fotografía: Hans Fromm. Música: Stefan Will.

Sinopsis: Bárbara es una pediatra que  vive en la Alemania Oriental. Su amante Jörg, se encuentra en la República Federal. Con la intención de reunirse con él, Bárbara ha solicitado un permiso de salida. Como respuesta, es enviada a trabajar a un remoto centro médico.

La llegada de Bárbara a un hospital de provincia, marca el inicio, un tanto abrupto del film. Abrupto, porque poco sabemos de esta mujer. Se nos dice que estuvo en prisión, pero no sabemos cuál fue el motivo. De igual manera, no es claro el momento en el que sucede la historia. Deducimos que ocurre a finales de los años setenta o comienzos de los ochenta. Muy entrada la narración sabemos que los hechos tienen lugar en la antigua Alemania del Este.

Parece que este recurso que Petzold utiliza, de suministrarnos una información parcial, a cuenta-gotas, está dirigido a crear el ambiente perfecto que la historia requiere. Con este tratamiento; la fuerza dramática, y el suspenso son permanentes durante todo el metraje; y el espectador se ve obligado a llenar con su imaginación, o con algunos gestos o frases aislados, aquellos vacíos que el guión, premeditadamente, no ha llenado. En este sentido, el director alemán demuestra un gran respecto por el espectador, ya que al no abundar en explicaciones, pone a prueba su capacidad, para que sea él quien vaya sacando conclusiones sobre el drama que vive la protagonista.

El nudo central del guión nos presenta la vida de una mujer, Bárbara, que quiere liberarse de un mundo opresivo y represivo como el de la Alemania socialista. Una mujer que ya no puede más con el miedo y la zozobra de saberse observada todo el tiempo.

Como guionista de la película, Petzold da cuenta de su talento, haciendo que la narración derive a dos sub-tramas secundarias, que otorgan nuevas tensiones y emociones. Por un lado tenemos la historia de Stella, la adolescente embarazada que llega al hospital. De otro lado, está al joven suicida que también recurre al centro asistencial para ser atendido. Ambos personajes terminarán haciendo parte de los afectos de Bárbara, y cobrarán gran fuerza al final del film.

Una de las grandes fortalezas de la película es el magistral y contenido trabajo interpretativo de la actriz Nina Hoss en el papel protagónico. La emocionalidad que imprime a su personaje, la expresividad de su mirada, y su gestualidad, logran trasmitirnos toda la desconfianza y la paranoia que se ha apoderado de ella. De igual manera, Ronald  Zehrfeld, quien encarna al médico Andre nos ofrece otro ejercicio de interpretación notable.

La banda sonora otorga una gran importancia a los diálogos, que nos permiten conocer de manera muy precisa, la situación anímica de los personajes. En cuanto a la música, que tan solo aparece en dos ocasiones, es de una belleza sobrecogedora. Llama la atención, la fuerza, casi protagónica de los sonidos ambiente, que imprimen frialdad al film, y en los cuales se destaca la presencia del viento.

La fotografía a base de colores fríos y de  una gran calidad estética, recoge con gran realismo el paisaje donde se desarrolla la historia.

Finalmente, decir que estamos ante una película, que con un trasfondo social y político muy bien planteado, nos permite reflexionar sobre el miedo, el amor, y la confianza. Todo un acierto de Christian Petzold, uno de los representantes más connotados de la llamada Escuela de Berlín, la más reciente generación de cineastas alemanes.

Premios:                                                                                                                       2012: Festival de Berlín: Oso de Plata – Mejor Director.                                                2012: Premios del Cine Europeo: 3.

ELENA

Por: Mario Arango Escobar.

Andrei-ZvyagintsevANDREY ZVYAGINTSEV

Nació en Novosibirsk (Rusia) en 1964. Graduado por el Departamento de Interpretación de la Escuela de Teatro Estatal de Moscú comenzó trabajando como actor en distintas producciones de teatro independiente. En el 2000, realizó su primer trabajo para televisión, dirigiendo tres episodios de la serie “Black Room”.

Incursiona en el largometraje en el 2003, con la película “El regreso” (Vozvrashchenie). La vida de dos hermanos, cambia repentinamente con la llegada de su padre, un hombre al que sólo conocen por una fotografía. León de Oro en el Festival de Cine de Venecia.

En el 2007 realiza su segunda película “El destierro” (The Banishment). Historia de un matrimonio con dos hijos que decide abandonar la ciudad para trasladarse a vivir al campo, pero el adulterio de la esposa enturbiará definitivamente una relación en crisis.

“New York, I Love You” (2009), película formada por cortometrajes de reconocidos directores y actores, siguiendo la línea de “Paris, je t’aime”, narrando historias de amor en la ciudad de Nueva York.

En el 2011 dirige “Elena”, película que analizaremos en nuestro cineclub.

elena-2011-andrey-zvyagintsevELENA. (2011). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 109’. PAÍS: RUSIA.

Dirección: Andrei Zvyagintsev. Guión: Oleg Negin. Intérpretes: Nadezhda Markina, Elena Lyadova, Aleksey Rozin, Andrey Smirnov. Fotografía: Mikhail Krichman. Música: Philip Glass.

Sinopsis: una madre debe enfrentarse con un gran dilema: proteger a su hijo alcohólico que reclama su ayuda, o seguir con su marido, quien considera que este esfuerzo no vale la pena…

La película se inicia con un elocuente plano: la cámara fija, un árbol, un pequeño desenfoque, un cuervo que se posa en una rama…En segundo plano, la ventana de un apartamento que es invadido lentamente por la luz de sol. Seguidamente, la cámara nos introduce en esa vivienda donde el nuevo día se inicia. Y así, lentamente, nos vemos inmersos en la vida de sus ocupantes…

Este preámbulo, que el director se empeña en alargar, y ese mal presagio que ya anuncian los cuervos, nos sitúa en el tono de lo que vamos a presenciar, a partir de allí. Es claro que se trata de un relato nada superficial, que a medida que avance el metraje, nos atrapará irremediablemente.

Una vez que la cámara nos hace tomar conciencia del espacio, que nos ha dado a conocer el estatus de sus habitantes, nos presenta a Elena, que se dispone a iniciar su rutina diaria. Seguidamente conocemos un hombre, que al parecer es su esposo, y empezamos a preguntarnos por la relación que existe entre ellos. Más que un matrimonio, lo que vemos parece una relación laboral, de conveniencia. Para Elena, ese hombre le asegura su manutención y la de su hijo (de otro matrimonio). Vladimir, por su parte, busca en Elena una empleada que realice las labores domésticas y de vez en cuando una mujer con la que tener sexo.

No se explica nada, el espectador debe obtener la información sobre los personajes y los conflictos mientras transcurre la acción. Parece que para el director ruso es más importante lo que no se cuenta, recurso que tiene por objetivo aumentar la intriga y sumar tensión al relato.

El hijo de Elena está desempleado, pero no hace nada por ocuparse, es un verdadero parásito que manipula y se aprovecha de su madre que es quien le sostiene económicamente. Vive en un bloque de apartamentos en la zona marginal de la ciudad, y hasta allí, se desplaza su madre para llevarle el dinero, bien de su pensión o del que obtiene de su esposo. La película ocurre y se resume entre dos apartamentos, el lujoso donde vive Elena, y el ruinoso que habita su hijo y su familia. Este contraste, ese viaje que Elena realiza contrapone dos Rusias diferentes: La de los ricos opulentos y la de los pobres que se tienen que conformar con “soluciones de interés social”, donde los servicios escasean y la inseguridad campea.

Un sólido guión y unos personajes rigurosamente construidos, hacen de esta película una experiencia muy gratificante, que encuentra en las soberbias actuaciones del par de actores protagónicos su logro más destacable. Nazehdha Markina, en el papel de Elena, se roba todos los aplausos, con una interpretación que sorprende por su contención, y su naturalismo. De hecho, estamos ante una de las actrices de mayor prestigio del cine y la televisión rusa actuales. Por su parte, Andrey Smirnov, interpretando a Vladimir, realiza un trabajo digno de elogio.

Hermosa la fotografía de Mikhail Kritchman, a base de colores ocres y fríos, que imprime a la historia un ambiente otoñal, muy acorde con la sicología de los personajes.

La música, a cargo de Phillip Glass, sirve de contrapunto perfecto a las bellas imágenes, y envuelve todo el film en una atmósfera evocadora y nostálgica, no exenta de drama.

La película finaliza con un plano que remite al que da inicio. De nuevo los cuervos que se posan en un árbol. Sin embargo, la imagen que observamos a través del cristal de la ventana, es una imagen que habla de los instintos más bajos del ser humano.

Con reminiscencias del cine de Tarkovsky, contemplativo, lleno de lirismo, de imágenes pausadas, y composiciones perfectamente construidas, Zvyagintsev, nos introduce en una historia que, aparentemente, no dice nada, Sin embargo, una vez que entramos en la verdadera esencia del film, las reflexiones que suscita son múltiples. El director nos pone de presente las paradojas de la Rusia actual, donde el poder y el culto al dinero parecen ser la prioridad número uno; de hecho, los personajes de “Elena”, están siempre en pos de él.

Premios:

*Premio especial del Jurado Un Certain Regard selección del Festival de Cine de Cannes.                                                                                                                      *Premio Nika a Mejor Actriz, Nazehdha Markina, de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográfica Rusa.                                                                                                        *Premio Águila Dorada a la Mejor Película de la Academia Nacional de Ciencias y Artes de Cine de Rusia.

AMOR BAJO EL ESPINO BLANCO

Por: Mario Arango Escobar.

Zhang YimouZHANG YIMOU

Nació en Xi’an, China, en 1951. Cuando está estudiando en la escuela secundaria estalla la Revolución Cultural, sus estudios quedan suspendidos y es enviado a trabajar, inicialmente en granjas agrícolas durante 3 años y entre los años 1971 a 1978 en una fábrica de textiles. Se interesa en el arte y el cine desde una edad muy temprana, pero no le es fácil dedicarse a esta profesión en la época más dura del régimen comunista de Mao, cuando se cierra la escuela de cine. Tras la muerte de Mao, en 1976, se produce una tímida apertura, que entre otros efectos produce la reapertura de la escuela, por lo que Yimou puede al fin matricularse en fotografía. Allí tiene como compañero a otro de los grandes directores de su país, Chen Kaige (Adiós a mi concubina), al que Yimou asiste ejerciendo como director de fotografía en su debut en el cine en 1984.

Debuta como director con “Sorgo rojo” (Hong gao liang), de 1987. Película de una gran belleza visual, que narra la historia de un viejo enfermo de lepra que compra a una joven campesina para hacerla su esposa, sin embargo, la muchacha termina enamorada de otro hombre. Este film obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

En 1990, dirige “Semilla de Crisantemo” (Ju Dou) un drama rural y familiar en la que un hombre mayor compra a una joven campesina para que le dé un hijo varón. El hombre es impotente, y al no poder realizar su sueño, somete a la mujer a constantes torturas.

Posteriormente, en 1991 realiza “La linterna roja” (Da hong Deng long Gao gao Gua). El título alude a la linterna con la que el señor de una poderosa familia indica a cualquiera de sus concubinas que ha sido la elegida para pasar la noche con él. Con esta obra, Yimou obtuvo el León de Plata al mejor director, en el Festival de Cine de Venecia.

“Una mujer china” (Qiu Ju da guan si, 1992) al contrario que los filmes anteriores, ambientados en la China pre-revolucionaria, ésta tiene lugar en pleno comunismo, y en ella el director hace una denuncia de las lacras del régimen: el caciquismo, los abusos de poder y las condiciones de pobreza de la clase campesina. Yimou fue galardonado, por este film, con el premio al mejor director en el Festival de Cine de Venecia.

“¡Vivir!” (Huozhe, 1994) Sin duda, una de las mejores cintas del cineasta, que sigue los pasos de una familia a lo largo de cuatro décadas, desde la revolución comunista. La película fue premiada con el Gran Premio del Jurado y Mejor Actor en el Festival de Cannes.

“La joya de Shanghai” (Shanghai triad) de 1995, menos lograda que otras de sus películas. Zhang Yimou rompe sentimentalmente con su musa y actriz fetiche, Gong Li. Esto hace que el director entre en una crisis que se hace visible en una película mediocre, como lo es “¡Mantén la calma!” (Keep Cool), donde un hombre pierde la razón ante el abandono de su amante.

En 1999 Yimou, ya superada la crisis emocional, presenta “Ni uno menos” (Yi ge dou bu neng shao), que trata sobre una niña que inesperadamente se convierte en la maestra de sus compañeros. Película galardonada con el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia.

“El camino a casa” (Wo de fu qin mu qin, 1999). Historia de amor entre una joven campesina y un maestro. Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Berlín.

Posteriormente realiza “Tiempos felices” (Xingfu shiguang, 2001). Comedia dramática que nos cuenta la hermosa relación que surge entre una joven ciega y un jubilado.

En año 2002, bajo la influencia de Ang Lee, Yimou introduce en su filmografía el género wuxia, propio de Taiwán y Hong Kong, en el que priman las escenas de acción y los escenarios históricos. “Héroe” (Xingfu shiguang) sería la primera de esta películas, en la cual Yimou nos presenta un amargo relato sobre los orígenes del poder.

Continuando con el cine de acción, en el 2004 realiza “La casa de las dagas voladoras” (Shi mian mai fu). Historia de un joven policía imperial que decide infiltrarse en la organización de las Dagas Voladoras. Para eso rescata de prisión a una bailarina ciega que parece ligada con el grupo subversivo.

En el 2005 regresa a sus dramas habituales con “La búsqueda” (Qian li zou dan qi), hermoso drama de reconciliación familiar entre un padre y su hijo enfermo de cáncer.

“La maldición de la flor dorada” (Man cheng jin dai huang jin jia, 2006), apasionante historia de celos, poder y codicia ambientada en la China imperial.

“Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos” (San qiang pai an jing qi, 2009) cuenta una historia de celos y venganzas, de odios y malos tratos.

“Amor bajo el espino blanco” (Shan zha shu zhi lian, 2010), película que analizamos en el foro.

“Las flores de la guerra” (Jin Ling Shi San Chai, 2011) John Miller, se ve atrapado en medio de la toma de Nanjing. Buscando refugio, coincide con un grupo de novicias y de prostitutas. Esta experiencia les ayudará para que todos aprendan a convivir en medio de la guerra.

under-the-hawthorn-tree4-PANfAMOR BAJO EL ESPINO BLANCO / SHAN ZHA SHU ZHI LIAN. (2010). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 114’. PAÍS: CHINA.

Dirección: Zhang Yimou. Guión: Yin Lichuan, Gu Xiaobai (Novela: Ai Mi). Intépretes: Zhou Dongyu, Shawn Dou, Chen Taisheng, Rina Sa, Xi Meijuan, Li Xuejian, Lü Liping, Sun Haiying. Fotografía: Zhao Xiaoding. Música: Chen Qigang.

Sinopsis: la película, ambientada durante la Revolución Cultural, está inspirada en una novela de Ai Mi, y cuenta la historia de una joven que es enviada al campo, para su reeducación. Allí conoce a un muchacho y entre los dos surge un profundo amor, pero las restricciones políticas y familiares, pondrán serias barreras a su idilio.

Con esta película, Zhang Yimou vuelve a ese estilo de películas intimistas, llenas de poesía, como “Camino a casa”, o “Ni uno menos”, que lo hicieron conocer a nivel internacional. En “Amor bajo el espino blanco” se sirve de una historia de amor para hablarnos de algo que siempre ha estado presente en su filmografía, como es el tema de las tradiciones chinas.

Llama la atención el recurso narrativo que el director utiliza: dividiendo la historia en capítulos, que incluyen extensas elipsis temporales; con lo cual logra abreviar el relato y centrarse en los hechos más relevantes, que finalmente resume en inter-títulos. Todo un acierto.

Demostrando su madurez como director, Yimou renuncia a todo elemento superfluo y opta por la sencillez más absoluta, llegando al minimalismo estético. La historia de amor que ahora nos cuenta es pura e inocente, sin sexo. Un amor idealizado.

Pero además de una historia bien contada, es preciso señalar el excelente trabajo de ambientación, de una puesta en escena sobria, con unas locaciones preciosas, acordes con el relato, y los decorados elaborados especialmente para la película.

No posee este film los colores intensos de otros trabajos de Yimou, pero no por ello quiere decir que este elemento no tenga importancia. La tiene y mucho. Sólo que aquí, el énfasis está en resaltar el rojo, ese color que Yimou ha utilizado desde sus inicios, y que es el símbolo del amor, de la pasión y por supuesto, del comunismo y de la suerte para los chinos.

En el apartado técnico, no podemos dejar de mencionar la soberbia banda sonora, a cargo de Chen Qigang, que tiñe de melancolía la historia y realza los momentos más significativos de la obra.

En medio de una atmósfera visualmente poética, el director nos hace partícipes, a través de hermosos primeros planos, de las miradas, de los gestos, de los silencios y de los pocos momentos de intimidad; de cómo, poco a poco, va surgiendo ese sentimiento amoroso. Y todo con una economía de recursos asombrosa.

Evadiendo el riguroso control impuesto por el régimen, los amantes viven momentos inolvidables, de los cuales somos privilegiados cómplices, como el abrazo a través del espacio separado por un río, el cogerse la mano por primera vez, los baños en el río… Momentos que se quedarán para siempre impresos en nuestra retina…

Sencillos, como su amor, son los personajes de esta historia, en la cual sobresale la debutante Zhou Dongyu que con una belleza casi infantil, suma inocencia e ingenuidad a una interpretación contenida, llena de sutilezas en las miradas y en los gestos. Por su parte, Shawn Dou, también en su primer papel, logra una interpretación naturalista y convincente, que habla de su talento actoral.

Decíamos que “Amor bajo el espino blanco” es una historia de amor. Una historia de amor que sin ser una propuesta política, no elude la crítica al sistema comunista imperante en China. La película muestra cómo el régimen ejerce su control en todos los ámbitos de la sociedad.