AMOR BAJO EL ESPINO BLANCO

Por: Mario Arango Escobar.

Zhang YimouZHANG YIMOU

Nació en Xi’an, China, en 1951. Cuando está estudiando en la escuela secundaria estalla la Revolución Cultural, sus estudios quedan suspendidos y es enviado a trabajar, inicialmente en granjas agrícolas durante 3 años y entre los años 1971 a 1978 en una fábrica de textiles. Se interesa en el arte y el cine desde una edad muy temprana, pero no le es fácil dedicarse a esta profesión en la época más dura del régimen comunista de Mao, cuando se cierra la escuela de cine. Tras la muerte de Mao, en 1976, se produce una tímida apertura, que entre otros efectos produce la reapertura de la escuela, por lo que Yimou puede al fin matricularse en fotografía. Allí tiene como compañero a otro de los grandes directores de su país, Chen Kaige (Adiós a mi concubina), al que Yimou asiste ejerciendo como director de fotografía en su debut en el cine en 1984.

Debuta como director con “Sorgo rojo” (Hong gao liang), de 1987. Película de una gran belleza visual, que narra la historia de un viejo enfermo de lepra que compra a una joven campesina para hacerla su esposa, sin embargo, la muchacha termina enamorada de otro hombre. Este film obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

En 1990, dirige “Semilla de Crisantemo” (Ju Dou) un drama rural y familiar en la que un hombre mayor compra a una joven campesina para que le dé un hijo varón. El hombre es impotente, y al no poder realizar su sueño, somete a la mujer a constantes torturas.

Posteriormente, en 1991 realiza “La linterna roja” (Da hong Deng long Gao gao Gua). El título alude a la linterna con la que el señor de una poderosa familia indica a cualquiera de sus concubinas que ha sido la elegida para pasar la noche con él. Con esta obra, Yimou obtuvo el León de Plata al mejor director, en el Festival de Cine de Venecia.

“Una mujer china” (Qiu Ju da guan si, 1992) al contrario que los filmes anteriores, ambientados en la China pre-revolucionaria, ésta tiene lugar en pleno comunismo, y en ella el director hace una denuncia de las lacras del régimen: el caciquismo, los abusos de poder y las condiciones de pobreza de la clase campesina. Yimou fue galardonado, por este film, con el premio al mejor director en el Festival de Cine de Venecia.

“¡Vivir!” (Huozhe, 1994) Sin duda, una de las mejores cintas del cineasta, que sigue los pasos de una familia a lo largo de cuatro décadas, desde la revolución comunista. La película fue premiada con el Gran Premio del Jurado y Mejor Actor en el Festival de Cannes.

“La joya de Shanghai” (Shanghai triad) de 1995, menos lograda que otras de sus películas. Zhang Yimou rompe sentimentalmente con su musa y actriz fetiche, Gong Li. Esto hace que el director entre en una crisis que se hace visible en una película mediocre, como lo es “¡Mantén la calma!” (Keep Cool), donde un hombre pierde la razón ante el abandono de su amante.

En 1999 Yimou, ya superada la crisis emocional, presenta “Ni uno menos” (Yi ge dou bu neng shao), que trata sobre una niña que inesperadamente se convierte en la maestra de sus compañeros. Película galardonada con el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia.

“El camino a casa” (Wo de fu qin mu qin, 1999). Historia de amor entre una joven campesina y un maestro. Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Berlín.

Posteriormente realiza “Tiempos felices” (Xingfu shiguang, 2001). Comedia dramática que nos cuenta la hermosa relación que surge entre una joven ciega y un jubilado.

En año 2002, bajo la influencia de Ang Lee, Yimou introduce en su filmografía el género wuxia, propio de Taiwán y Hong Kong, en el que priman las escenas de acción y los escenarios históricos. “Héroe” (Xingfu shiguang) sería la primera de esta películas, en la cual Yimou nos presenta un amargo relato sobre los orígenes del poder.

Continuando con el cine de acción, en el 2004 realiza “La casa de las dagas voladoras” (Shi mian mai fu). Historia de un joven policía imperial que decide infiltrarse en la organización de las Dagas Voladoras. Para eso rescata de prisión a una bailarina ciega que parece ligada con el grupo subversivo.

En el 2005 regresa a sus dramas habituales con “La búsqueda” (Qian li zou dan qi), hermoso drama de reconciliación familiar entre un padre y su hijo enfermo de cáncer.

“La maldición de la flor dorada” (Man cheng jin dai huang jin jia, 2006), apasionante historia de celos, poder y codicia ambientada en la China imperial.

“Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos” (San qiang pai an jing qi, 2009) cuenta una historia de celos y venganzas, de odios y malos tratos.

“Amor bajo el espino blanco” (Shan zha shu zhi lian, 2010), película que analizamos en el foro.

“Las flores de la guerra” (Jin Ling Shi San Chai, 2011) John Miller, se ve atrapado en medio de la toma de Nanjing. Buscando refugio, coincide con un grupo de novicias y de prostitutas. Esta experiencia les ayudará para que todos aprendan a convivir en medio de la guerra.

under-the-hawthorn-tree4-PANfAMOR BAJO EL ESPINO BLANCO / SHAN ZHA SHU ZHI LIAN. (2010). GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 114’. PAÍS: CHINA.

Dirección: Zhang Yimou. Guión: Yin Lichuan, Gu Xiaobai (Novela: Ai Mi). Intépretes: Zhou Dongyu, Shawn Dou, Chen Taisheng, Rina Sa, Xi Meijuan, Li Xuejian, Lü Liping, Sun Haiying. Fotografía: Zhao Xiaoding. Música: Chen Qigang.

Sinopsis: la película, ambientada durante la Revolución Cultural, está inspirada en una novela de Ai Mi, y cuenta la historia de una joven que es enviada al campo, para su reeducación. Allí conoce a un muchacho y entre los dos surge un profundo amor, pero las restricciones políticas y familiares, pondrán serias barreras a su idilio.

Con esta película, Zhang Yimou vuelve a ese estilo de películas intimistas, llenas de poesía, como “Camino a casa”, o “Ni uno menos”, que lo hicieron conocer a nivel internacional. En “Amor bajo el espino blanco” se sirve de una historia de amor para hablarnos de algo que siempre ha estado presente en su filmografía, como es el tema de las tradiciones chinas.

Llama la atención el recurso narrativo que el director utiliza: dividiendo la historia en capítulos, que incluyen extensas elipsis temporales; con lo cual logra abreviar el relato y centrarse en los hechos más relevantes, que finalmente resume en inter-títulos. Todo un acierto.

Demostrando su madurez como director, Yimou renuncia a todo elemento superfluo y opta por la sencillez más absoluta, llegando al minimalismo estético. La historia de amor que ahora nos cuenta es pura e inocente, sin sexo. Un amor idealizado.

Pero además de una historia bien contada, es preciso señalar el excelente trabajo de ambientación, de una puesta en escena sobria, con unas locaciones preciosas, acordes con el relato, y los decorados elaborados especialmente para la película.

No posee este film los colores intensos de otros trabajos de Yimou, pero no por ello quiere decir que este elemento no tenga importancia. La tiene y mucho. Sólo que aquí, el énfasis está en resaltar el rojo, ese color que Yimou ha utilizado desde sus inicios, y que es el símbolo del amor, de la pasión y por supuesto, del comunismo y de la suerte para los chinos.

En el apartado técnico, no podemos dejar de mencionar la soberbia banda sonora, a cargo de Chen Qigang, que tiñe de melancolía la historia y realza los momentos más significativos de la obra.

En medio de una atmósfera visualmente poética, el director nos hace partícipes, a través de hermosos primeros planos, de las miradas, de los gestos, de los silencios y de los pocos momentos de intimidad; de cómo, poco a poco, va surgiendo ese sentimiento amoroso. Y todo con una economía de recursos asombrosa.

Evadiendo el riguroso control impuesto por el régimen, los amantes viven momentos inolvidables, de los cuales somos privilegiados cómplices, como el abrazo a través del espacio separado por un río, el cogerse la mano por primera vez, los baños en el río… Momentos que se quedarán para siempre impresos en nuestra retina…

Sencillos, como su amor, son los personajes de esta historia, en la cual sobresale la debutante Zhou Dongyu que con una belleza casi infantil, suma inocencia e ingenuidad a una interpretación contenida, llena de sutilezas en las miradas y en los gestos. Por su parte, Shawn Dou, también en su primer papel, logra una interpretación naturalista y convincente, que habla de su talento actoral.

Decíamos que “Amor bajo el espino blanco” es una historia de amor. Una historia de amor que sin ser una propuesta política, no elude la crítica al sistema comunista imperante en China. La película muestra cómo el régimen ejerce su control en todos los ámbitos de la sociedad.

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