MEPHISTO

Por: Mario Arango Escobar.

60927084_5549f84860MEPHISTO (1981). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: HUNGRÍA, DURACIÓN: 135’.

Dirección y guión: István Szabó. (Novela: Klaus Mann). Intérpretes: Klaus Maria Brandauer, Ildikó Bánsagi, Rolf Hoppe, Krystyna Janda. Fotografía: Lajos Koltai. Música: Zdenko Tamassy.

Sinopsis: la película narra la evolución artística de un actor de teatro, que tentado por la fama y éxito que le ofrecen los nazis, no duda en traicionar sus ideales y sus convicciones políticas y artísticas.

Adaptación de la novela del mismo título, del escritor Klaus Mann (hijo primogénito de Thomas Mann), que narra la evolución profesional del actor alemán Gustaf Gründgens, su hermano político.

Con “Mephisto”, István Szabó da inicio a una trilogía conformada además, por “Coronel Redl” y  “Hanussen”, que tiene como telón de fondo la caía del Imperio Austro-Húngaro. Trilogía protagonizada en su totalidad por el actor Klaus Maria Brandauer.

La acción se desarrolla  en la ciudad alemana de Hamburgo, en los días previos al ascenso del nazismo.  En este contexto encontramos a Hendrik Hofgen, un actor de segundo nivel, con ideas revolucionarias, que aspira a convertirse en una gran figura de la actuación de su país.

Hofgen se presenta ante el espectador como un ser que necesita que le reafirmen con adulaciones, aunque de cara al público presenta una imagen bien distinta. En privado es un ser inseguro, egoísta y narcisista, que siente vergüenza de sí mismo.

Con la llegada de Hitler al poder, Alemania vivirá una “bonanza” artística. El teatro, la danza, el cine, abundan en calidad y en cantidad. Y la oportunidad para Hofgen viene de la mano del primer ministro del régimen, un hombre que logra doblegar los principios revolucionarios del actor, asegurándole el ansiado éxito a cambio de hacer parte del nacionalsocialismo.

El pacto entre Hofgen y el ministro estatal tiene su primer resultado: la interpretación de Mefistófeles, el demonio de “Fausto” (la célebre obra de J. W. Goethe). Su representación en el Teatro Estatal de Berlín, va a posibilitar, al notable actor, su ascenso en los círculos artísticos alemanes, convirtiéndose además, en uno de los iconos interpretativos y propagandísticos del régimen.

A través de una brillante narrativa, que se apoya, en un sólido guión, el director húngaro logra captar, con total fidelidad, e intensidad emocional, el ambiente que reinaba en la Alemania de comienzos de la década de los treinta. La supeditación del arte, en sus diversas manifestaciones al poder político, es evidente en la película. Un poder político que también se advierte en los excelentes decorados, luces y música.

La fotografía de Lajos Koltai, frecuente colaborador de Szabó, es magistral.

Memorable la actuación de Klaus Maria Brandauer, en el papel de Hofgen. Su habilidad para transformarse, para expresarse a partir de gestos, o a través de una sola mirada, dan cuenta de su gran talento y  versatilidad. Le secundan con interpretaciones magníficas, Krystyna Janda (Barbara) y Rolf Hoppe como el primer ministro.

Escenas para destacar: aquella en la que Hofgen es llamado por el Ministro a su palco y el tenso cruce de miradas que ocurre entre ellos, incluyendo la sorprendente imagen del palco desde la perspectiva del público asistente al teatro. Inolvidable escena final de Hofgen en el estadio olímpico de Berlín, cegado por las luces.

“Mephisto”, es una película en la cual Szabó da cuenta de sus compromisos estéticos y de su amor al arte. Su significado es muy profundo: todo artista se debe expresarse con total honestidad y libertad, sin ataduras políticas o de cualquier índole. De lo contrario, terminará convirtiéndose en un bufón, como le ocurrió a Hofgen…

Premios:                                                                                                                      1981: Oscar: Mejor Película Extranjera.                                                                         1981: Festival de Cannes: Mejor Guión, Premio FIPRESCI.                                          1981: Premios David di Donatello: Mejor Film y Actor Extranjero (Klaus Maria Brandauer).

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CONOCIENDO A JULIA

Por: Mario Arango Escobar.

JULIA01CONOCIENDO A JULIA/BEING JULIA (2004). GÉNERO: COMEDIA-DRAMA. PAÍS: CANADÁ. DURACIÓN: 105’.

Dirección: István Szabó. Guión: Ronald Harwood. (Novela: W. Somerset Maugham). Intérpretes: Annette Bening, Jeremy Irons, Shaun Evans, Michael Gambon, Catherine Charlton, Maury Chaykin, Bruce Greenwood, Miriam Margolyes. Fotografía: Lajos Koltai. Música: Mychael Danna.

Sinopsis: Julia Lambert es una bella y madura actriz en crisis, que inicia una relación con un jovenzuelo arribista. Tras aprovecharse de ella, el muchacho en cuestión inicia otro romance con una aspirante a actriz a la que pretende introducir como coprotagonista en la obra de su antigua amante. Ante semejante desaire, Julia no tardará en desatar una inesperada venganza.

El director húngaro, fiel a su amor hacia las diferentes manifestaciones del arte, nos entrega esta genial producción, que se basa en la novela “Teatro”, del escritor inglés William Somerset Maugham (1874-1965). La historia tiene lugar en el Londres de 1938 y está perfectamente ambientada, no sólo en lo que tiene que ver con la recreación del ambiente citadino londinense, sino y sobre todo, en el rigor absoluto con el que se nos presenta el mundo del teatro de aquel entonces. Igualmente a tener en cuenta, el cuidadoso trabajo de vestuario.

La narrativa y la trama del film se centran casi totalmente, en el personaje de Julia, el prototipo de actriz perfecta, versátil, pero también egocéntrica y voluble. Los muchos años que lleva en el teatro, interpretando los más diversos personajes; le han permitido escalar posiciones hasta llegar a ser considerada una verdadera Diva. Pero a su vez, esta larga carrera actoral ha sepultado su propia identidad, a tal punto que en este momento, Julia se encuentra totalmente agotada, como persona y como actriz.

Buscando darle un giro a su vida e inyectarle algo de emoción, Julia decide, casi sin pensarlo, iniciar una apasionada relación con un jovencito, al que le dobla la edad, y sin darse cuenta, embriagada por el elixir del supuesto amor, pone en peligro su carrera y su matrimonio.

Para interpretar a Julia, István Szabó ha tenido el acierto de elegir a Annette Bening, quien logra expresar a cabalidad todos los momentos emocionales por los que atraviesa la actriz, prácticamente desde las primeras escenas. Ciertamente este trabajo de Bening, constituye uno de los pilares de “Conociendo a Julia”.

Igualmente meritorio es el desempeño actoral del resto de actores, entre los que merece destacarse el que llevan a cabo Jeremy Irons (Michael Gosselyn) y Shaun Evans (Tom Fennel).

Szabó logra componer una historia que mezcla a partes iguales la comedia y el drama, y nos ofrece una película, que nos hace reflexionar sobre las implicaciones que el paso del tiempo tiene sobre los personajes del espectáculo, en el que la belleza y la juventud, parecen estar antes que el verdadero talento…

 Su final, completamente impredecible, nos sorprende, y se constituye en un remate perfecto para la historia, para Julia, y para nosotros, los espectadores…

Premios:                                                                                                                      2004: nominada al Oscar: Mejor Actriz Principal (Annette Bening).                                2004: Globos de Oro: Mejor Actriz Comedia o Musical (Annette Bening).                    2004: Nominada al Goya: Mejor Película Europea.

LA PUERTA

Por: Mario Arango Escobar.

p0112t4k_640_360ISTVÁN SZABÓ

Nació en 1938 en Budapest (Hungría). Como su familia era judía, debieron esconderse durante el Holocausto.

Inicialmente Szabó pensó en convertirse en médico, que era la profesión de su padre, además de ser una tradición familiar, referencia que aparece con frecuencia en sus películas. Sin embargo, su interés en las artes escénicas desde muy joven, lo llevó a incorporarse en la Academia de Cine de Budapest. Sus trabajos estudiantiles culminan en 1962 con “Koncert”, su película de graduación.

Su primer largometraje plenamente profesional “La edad de las ilusiones” (Álmodozások kora), ocurre en 1965. Según la opinión de algunos críticos, contiene influencias de la nouvelle vague y del cine polaco contemporáneo. Esta realización significó para el precoz director el Premio Especial del Jurado al Mejor Director en el Festival Cinematográfico de Hungría, convirtiéndose de inmediato en una figura clave para toda una nueva generación de cineastas húngaros de los años sesenta.

Dentro de su extensa filmografía, destacan títulos como:

“Apa” (Father), de 1966. Es una película muy personal, sensible y poética, incluso romántica, que retrata plenamente el alma del director, la zozobra de la guerra y el comunismo.

En “Confianza” (Bizalom, 1980), narra como un hombre y una mujer se ven precisados a fingir que son una pareja para evitar ser deportados por los nazis cuando ocupan Hungría. Con el tiempo, terminarán enamorándose. La película le valió a Szabó, el premio Silver Bear en la categoría de Mejor Director en el Festival de Cine de Berlín.

“Mephisto”, película de 1981, significa para el director húngaro el reconocimiento internacional, al ser galardonado con el Premio Oscar a la Mejor Película Extranjera. La historia gira en torno a un actor de teatro, que decide “venderse” al nazismo, con tal de ascender en su profesión.

“Coronel Red” (Redl ezrede, 1984) y “El adivino” (Hanussen) de 1988, terminan la trilogía, iniciada con “Mephisto”, con la caída del Imperio Austro-Húngaro, como telón de fondo.

“El amanecer de un siglo” (Sunshine, 1999). Es un poético retrato multigeneracional a lo largo de un siglo, que culmina con el derrumbamiento del imperio soviético.

“Conociendo a Julia” (Being Julia, 2004). En esta adaptación basada en la novela “Teatro” de W. Somerset Maugham, una diva del teatro londinense, pasa por un momento de decadencia. Para tratar de salir de esta crisis, se deja seducir por un joven arribista.

“La puerta” (The Door, 2012) película que analizamos en nuestro cineclub.

István Szabó es considerado el más importante director húngaro. Su cine bucea e indaga constantemente en la psicología humana. El interés por la historia, la política y el arte, aparecen recurrentemente en toda su obra. En cuanto a los aspectos técnicos, sus películas cuentan con un esmerado trabajo de fotografía, y un exquisito acompañamiento musical.

the-door-helen-mirrenLA PUERTA/THE DOOR. (2012). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: HUNGRÍA. DURACIÓN: 97’.

Dirección: István Szabó. Guión: István Szabó, Andrea Vészits (Novela: Magda Szabó. Intérpretes: Helen Mirren, Martina Gedeck, Károly Eperjes, Gábor Koncz, Enikö Börcsök, Mari Nagy, Ági Szirtes, Péter Andorai. Fotografía: Elemér Ragályi. Música: Bela Barabas.

Sinopsis: una historia acerca de dos mujeres. Una escritora de mediana edad y una mujer mayor quien es su ama de llaves. Pertenecen a mundos muy distintos: una de ellas es una intelectual de clase alta; la otra tiene una sombra de su pasado…

Con base en la novela homónima de la escritora Magda Szabó (1917-2007), que no tiene ningún nexo familiar con István, y en la que la autora recrea parte de su vida, el director húngaro nos presenta este drama intimista que nos sumerge en la relación de Emerence, una mujer hosca y simple, con la propia Magda, mujer culta y refinada. Dos mundos completamente diferentes, que se cruzan y de los cuales las dos mujeres se nutren mutuamente.

La historia transcurre en la Hungría gris y atormentada, posterior a la Segunda Guerra Mundial y el guión nos presenta dicho contexto de manera sutil, a través de hermosos flashbacks que nos brindan información acerca de las dos mujeres, sus ideologías, su concepción de la vida, sus vivencias…y sus secretos; muy particularmente, los que esconde la vieja ama de llaves. En un principio la relación, bastante conflictiva entre ellas, se tornará, a medida que la historia avanza, en una amistad profunda y fuerte.

Szabó, como ya es habitual en su extensa filmografía, logra una obra técnicamente impecable. La puesta en escena, y la ambientación de época son realmente magníficas. La extraordinaria fotografía a cargo de Elemér Ragályi, logra un ambiente cálido y realista. Por su parte la banda sonora imprime un tono nostálgico a todo el relato.

Para destacar, como uno de los puntos fuertes de “La puerta”, está la participación de Helen Mirren. Su interpretación otorga a la película un tono de gran poesía, que termina por conquistar al espectador. Su papel, como ella misma lo expresa: “es un reto para cualquier actriz meterse en la piel de una mujer que tiene poco por expresar y ningún vestuario o maquillaje para apoyarse. Fue maravilloso”. Por su parte la actriz Martina Gedeck, en el papel de Magda, logra un contrapunto para la actriz británica, y borda acertadamente su personaje.

Como dato curioso, gran parte del trabajo para interpretar a la ama de llaves, significó para Mirren, sumergirse en la historia del Holocausto, que incluyó una visita al campo de concentración de Buchenwald, uno de los más grandes que se crearon en territorio alemán, y que estuvo en funcionamiento desde julio de 1937 hasta abril de 1945, cerca de la ciudad de Weimar (Alemania).
Finalmente, “La puerta” es un film que nos hace reflexionar sobre el significado de una verdadera amistad, sobre el dolor y las consecuencias de la guerra.

LA AGONÍA Y EL ÉXTASIS

Por: Mario Arango Escobar.

oscar-mejor-director-1968-carol-reed-oliver-originalCAROL REED

Nació en Londres, en 1906. Sus inicios parten del mundo del teatro, en el que debuta como actor en 1924. Posteriormente trabajaría con Edgar Wallace, adaptando obras teatrales. A comienzos de los años treinta, se emplea como ayudante de dirección del director Basil Dean.

Su primera película como director independiente, “Sucedió en París/ It Happened in Paris”, data del año 1935. En la que Reed cuenta la historia de un encuentro romántico entre Paul, un joven rico, que quiere ser un célebre pintor, y Jacqueline, una sencilla muchacha que quiere ser diseñadora de modas.

Otras obras importantes de su filmografía son:

Dirige “El vencedor de Napoleón/The Young Mr. Pitt”  en 1942, en la que nos cuenta la historia de William Pitt, que llega a ser el Primer Ministro más joven de Inglaterra. El film describe las relaciones entre William y su padre, que también había sido político y tuvo que afrontar la Guerra de Independencia de las Colonias Americanas contra la Metrópoli (1775-1783).

“Larga es la noche/Odd Man Out” (1947). Basada en la novela de F.L. Green. Es la historia de la persecución y captura de un gran líder de una organización clandestina.

En 1948 realiza “El ídolo caído/ The Fallen Idol” y utiliza como excusa; la vida de el hijo de un diplomático para retratar la complejidad de la vida adulta, desde el punto de vista de los jóvenes.

“El tercer hombre/The Third Man” (1949). Con base en una historia de Graham Greene, Reed nos presenta a un criminal de guerra con una doble vida y a un escritor americano que se ve involucrados en una situación que por poco le cuesta la vida.

En “Trapecio/Trapeze” (1956), Mike Ribble, un experto trapecista, capaz de ejecutar el triple salto, queda discapacitado tras sufrir un accidente. En su búsqueda, acude un joven que quiere aprender el oficio, sin embargo, entre los dos hombres se interpone Lola, que sólo pretende triunfar en el circo a costa de su belleza.

“Nuestro hombre en la Habana/Our Man in Havana “(1959). En esta película, un comerciante inglés afincado en La Habana; casi por casualidad y muy a su pesar, es reclutado como espía del servicio secreto británico en la Cuba de Batista. Acepta el trabajo porque considera que el dinero le permitirá pagar los estudios de su hija. Sin embargo, su falta de vocación y de entusiasmo son tales que acaba inventándose los informes que envía a Londres.

“El tormento y el éxtasis/The Agony and the Ecstasy” (1965), película que analizamos en nuestro cineclub.

“Oliver!” (1968). Reed dirigió esta adaptación en formato musical de la famosa obra de Charles Dickens. Narrada en el siglo XIX, Oliver Twist, un pobre niño inglés, escapa de un orfanato y llega a Londres en busca de fortuna. Allí es reclutado por Fagin (jefe de una banda de jóvenes ladronzuelos que roban a los transeúntes).

the-agony-and-the-ecstasy-charlton-heston-rex-harrison-1965EL TORMENTO Y EL ÉXTASIS/THE AGONY AND THE ECSTASY (1965). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESTADOS UNIDOS, DURACIÓN 139’.

Dirección: Carol Reed. Guión: Philip Dunne (Novela: Irving Stone). Intérpretes: Charlton Heston, Rex Harrison, Diane Cilento, Harry Andrews, Alberto Lupo, Adolfo Celi, Venantino Venantini, John Stacy, Fausto Tozzi, Tomas Milian. Fotografía: John F. DeCuir. Música: Alex North.

Sinopsis: la película recrea el proceso de la decoración de la Capilla Sixtina, que por encargo del Papa Julio II, realiza Miguel Ángel Buonarroti, quien no recibe el proyecto con mucho agrado, pues él se consideraba escultor y no pintor. La acción transcurre en pleno renacimiento italiano, principios del siglo XVI (Cinquecento).

Magnífica adaptación cinematográfica de Carol Reed sobre la excelente novela histórica de Irving Stone, “La agonía y el éxtasis”.

El film se inicia con un breve documental, ambientado en la Italia de los años 60, en el que podemos conocer la trayectoria artística de Miguel Ángel. Este recorrido nos lleva por sus más importantes realizaciones, y nos permite apreciar las diferentes facetas de este genial artista.

Seguidamente, se inicia la historia propiamente dicha, que gira particularmente en torno al encuentro entre el Papa Julio II y Miguel Ángel para que éste realice la decoración del techo de la Capilla Sixtina. Será una relación realmente conflictiva y tormentosa debido a las diferentes formas de pensar y de entender el arte que ambos tenían.

Carol Reed no ahorra ningún esfuerzo para mostrarnos, de manera magistral, el proceso de creación de una de las obras pictóricas más importantes de la toda la historia de la humanidad. Igualmente, a través del film, podemos enterarnos del contexto histórico en el cual transcurre el relato. Por un lado los conflictos de carácter político en los cuales está inmerso el Vaticano. De otro lado nos acerca a uno de los momentos de mayor esplendor del pensamiento y del arte, después de la Grecia Antigua, como lo fue el renacimiento italiano.

La puesta en escena es, a mi modo de ver, uno de los pilares más importantes de la película. La recreación de la construcción del Vaticano y la evolución de la Capilla Sixtina, con los descomunales andamios, y las extraordinarias pinturas. Todo un espectáculo maravilloso, captado magistralmente por el trabajo fotográfico de Leon Shamroy.

Un dato curioso: para hacer realmente creíble la construcción de la Capilla Sixtina y su decoración, se hizo todo, completamente a escala en los estudios Dino de Laurentis en Roma, utilizando varios técnicos expertos que realizaron las pinturas con los mismos colores que tenía la obra original.

La atmósfera de realidad que permea todo el film, además de lo ya comentado, está reforzada por un vestuario bastante cuidado y ajustado a la época. Todo ello ambientado con la exquisita música del compositor Alex North.

El duelo interpretativo entre Charlton Heston y Rex Harrison, pone de presente la capacidad de Carol Reed a la hora de dirigir. Obviamente, ambos actores realizan unas interpretaciones absolutamente soberbias, que denotan su talento, y le confieren al fin toda la fuerza de estos dos antagónicos personajes.

Otro acierto del director, es su esmerado manejo de la cámara, con unos ángulos soberbios, nos ofrece algunos planos de una gran calidad estética, que terminan por ser inolvidables. Recuérdese por ejemplo, la espectacular escena en la cual, Miguel Ángel, mirando al cielo, lleno de dudas, ve como las nubes van tomando forma hasta que aparece la figura de Dios en el momento de la creación del hombre. O aquella en la que Miguel Ángel, tumbado sobre un andamio en lo alto de la Capilla, va pintando, y las gotas de pintura y de sudor se mezclan en su cara…

Bellísimos los minutos finales, con una reflexión llena de espiritualidad, que sirve de colofón perfecto a la película.

Premios:

1965: 5 Nominaciones al Oscar: dirección artística, vestuario, fotografía, banda sonora. 1965: Premios David di Donatello: mejor producción extranjera.

michelangeloMIGUEL ÁNGEL BUONAROTTI

Caprese, actual Italia, 1475 – Roma, 1564. Escultor, pintor y arquitecto italiano. Habitualmente se reconoce a Miguel Ángel como la gran figura del renacimiento italiano, un hombre cuya excepcional personalidad artística dominó el panorama creativo del siglo XVI y cuya figura está en la base de la concepción del artista como un ser excepcional, que rebasa ampliamente las convenciones ordinarias.

Durante los cerca de setenta años que duró su carrera, Miguel Ángel cultivó por igual la pintura, la escultura y la arquitectura, con resultados extraordinarios en cada una de estas facetas artísticas.

La vida de Miguel Ángel transcurrió entre Florencia y Roma, ciudades en las que dejó sus obras maestras. Aprendió pintura en el taller de Ghirlandaio y escultura en el jardín de los Médicis, que habían reunido una excepcional colección de estatuas antiguas. Dió sus primeros pasos haciendo copias de frescos de Giotto o de Masaccio que le sirvieron para definir su estilo.

En 1496, se trasladó a Roma, donde realizó dos esculturas que lo proyectaron a la fama: “El Baco” y “La Piedad de San Pedro”. Esta última, su obra maestra de los años de juventud, es una escultura de gran belleza y de un acabado impecable que refleja su maestría técnica.

Al cabo de cinco años regresó a Florencia, donde recibió diversos encargos, entre ellos el David, el joven desnudo de cuatro metros de altura que representa la belleza perfecta y sintetiza los valores del humanismo renacentista.

En 1505, el papa Julio II lo llamó a Roma para que esculpiera su tumba; Miguel Ángel trabajó en esta obra hasta 1545 y sólo terminó tres estatuas, el Moisés y dos esclavos; dejó a medias varias estatuas de esclavos que se cuentan en la actualidad entre sus realizaciones más admiradas, ya que permiten apreciar cómo extraía literalmente de los bloques de mármol unas figuras que según él, parecían estar ya contenidas en ellos.

Julio II le pidió también que decorase el techo de la Capilla Sixtina, encargo que Miguel Ángel se resistió a aceptar, puesto que se consideraba ante todo un escultor, pero que se convirtió finalmente en su creación más sublime. Alrededor de las escenas centrales, que representan episodios del Génesis, se despliega un conjunto de profetas, sibilas y jóvenes desnudos, en un todo unitario dominado por dos cualidades esenciales: belleza física y energía dinámica.

En 1516, regresó a Florencia para ocuparse de la fachada de San Lorenzo, obra que le dio muchos quebraderos de cabeza y que por último no se realizó; pero el artista proyectó para San Lorenzo dos obras magistrales: la Biblioteca Laurenciana y la Capilla Medicea o Sacristía Nueva. Ambas realizaciones, son en el aspecto arquitectónico, herederas de la obra de Brunelleschi, aunque la singular escalera de acceso a la biblioteca, capaz de crear un particular efecto de monumentalidad en el escaso espacio existente, sólo puede ser obra del genio de Miguel Ángel. La Capilla Medicea alberga dos sepulturas que incluyen la estatua del difunto y las figuras magistrales del Día, la Noche, la Aurora y el Crepúsculo.

En 1534, Miguel Ángel se estableció definitivamente en Roma, donde realizó el fresco del “Juicio Final” en la Capilla Sixtina y supervisó las obras de la Basílica de San Pedro, en la que modificó sustancialmente los planos y diseñó la cúpula, que es obra suya. Su otra gran realización arquitectónica fue la finalización del Palacio Farnesio.

Algunas de sus obras.

Pinturas

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                                                                                                                                  creacion_adan

                                                                                                                         (5)

(1) Bóveda de la Capilla Sixtina. 1509-1511. Fresco. Capilla Sixtina. Vaticano. Roma. Italia.

(2) Grupo de bienaventurados a la izquierda y alrededor de Cristo. Detalle del Juicio Final. 1537-1539. Capilla Sixtina. Vaticano. Roma. Italia.

(3) Juicio Final. Parte superior, con los ángeles de los lunetos y Cristo rodeado de los Santos. 1535-1541. Fresco. 137 x 122 cm. Capilla Sixtina. Vaticano. Roma. Italia.

(4) Separación de la luz y las tinieblas. 1511. Fresco. 180 x 260 cm. Capilla Sixtina. Vaticano. Roma. Italia.

(5) Creación de Adán. 1511. Fresco. 180 x 260 cm. Capilla Sixtina. Vaticano. Roma. Italia.

Esculturas

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(1) Crucifijo del Santo Spirito. Madera policromada (1492-1494).Básilica Santo Spirito. Florencia

(2) El Baco. Mármol. (1496-1498). Museo del Bargello, en Florencia, Alto: 184 cm.

(3) La  Piedad. Mármol. (1489-1499). Dimensiones: 1,74 m de altura x 1,95 m de longitud en la base Basílica de San Pedro..Ciudad del Vaticano.  Roma

(4) El David. Mármol. (1501-1504), mármol. Medidas: 410cm de altura. Galleria dell’ Accademia. Florencia

(5) La Piedad Rondanini. (1564). Mármol. Alto: 195 cm. Museo del Castello Sforzesco, Milán, Italia

(6) La  Piedad Palestrina (1547-59). Mármol. Alto: 251 cms. Galería de la Academia de Florencia.

(7) Parte baja de la sepultura de Julio II en San Pietro in Vincoli, en Roma, con las esculturas de Moisés, Raquel y Lía.

(8) Moisés.

Arquitectura

La cúpula de San Pedro del Vaticano, diseñada por Miguel Ángel Roma. 1558-1561.