UN ROMANCE CRUEL

Por: Mario Arango Escobar.

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ELDAR RYAZANOV

Nació en 1927 en Samara (Rusia). En 1950 se gradúa en la Universidad Estatal Rusa de Cinematografía (VGIK). Durante 5 años se dedica a realizar cine documental en colaboración con otros jóvenes directores, hasta que en 1955 entra a trabajar para la compañía Mosfilm.

Su primera obra de ficción llega en 1956, el musical  “Noche de Carnaval”/ Karnavalnaya noch. Es la víspera de año nuevo y los empleados de un instituto de cultura están listos con su programa de entretenimiento para celebrar la fecha. De repente, se hace el anuncio de que un nuevo director es nombrado y llegará en breve. Sin embargo, la diversión y las fiestas tienen un significado diferente para él.

En 1962 dirige  “La balada del soldado”/ Gusarskaya ballada, comedia musical con la mayor parte de sus diálogos en verso, sobre una joven que se une a una escuadra de húsares para combatir contra Napoleón durante el verano de 1812.

En 1966 realiza la comedia “Cuidado con el coche”/ Beregis avtomobilya. La película trata sobre un héroe que es un agente de seguros, que también es un ladrón de coches. Roba coches sólo a ladrones y nunca a la gente buena; para luego vender esos mismos coches robados y darle todo el dinero a la caridad.

En 1975 presenta su película más popular, “La ironía del destino”/Ironiya sudby, ili S legkim parom!, comedia amarga, ambientada durante la Navidad, sobre un hombre maduro reacio a casarse, que conoce accidentalmente a una mujer de la que se enamora.

En 1977 dirige la comedia dramática “Relato de oficina”/ Sluzhebnyy roman. Anatoli trabaja en un instituto de estadísticas, cuya directora es una mujer poco atractiva y mandona. Un viejo amigo suyo, Yuri, a quien nombraron subdirector de la institución, quiere ascender a Anatoli a jefe del departamento, pero encuentra objeciones por parte de Ludmila, la directora.

Su siguiente trabajo es “Una estación para dos”/ Vokzal dlya dvoikh (1982), historia de amor entre un pianista y una camarera del bar de la estación de tren donde se conocen.

El año 1984 dirige el melodrama “Un romance cruel”/ Zhestokiy romans, película que presentamos en nuestro cineclub.

Entre otros galardones, en 1984 fue distinguido como Artista del Pueblo de la URSS.

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UN ROMANCE CRUEL/ ZHESTOKIY ROMANS (1984). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: UNIÓN SOVIETICA (URSS). DURACIÓN: 145’.

Dirección: Eldar Ryazanov. Guión: Eldar Ryazanov (Obra: Aleksandr Ostrovsky). Intérpretes: Larisa Guzeeva, Alisa Frejndlikh, Nikita Mikhalkov, Andrey Myagkov, Aleksey Petrenko, Viktor Proskurin, Georgiy Burkov, Tatyana Pankova, Borislav Brondukov, Aleksandr Pyatkov, Yuriy Sarantsev, Olga Volkova. Fotografía: Vadim Alisov. Música: Andrei Petrov.

Sinopsis: Larissa, hija de una viuda empobrecida y perteneciente a la nobleza, se enamora a Sergei, un hombre que parece corresponderla pero sólo por interés. Melodrama que adapta el clásico de Alexander Ostrovski, “La novia sin dote”.

La acción se desarrolla en la provinciana ciudad de Briájimov (Kostromá en la realidad), que se encuentra a orillas del Volga. Jarita Ignatievna Ogudálova (Alisa Fréindlij), es una noble venida a menos, viuda con tres hijas. Con la carencia de medios mantiene, sin embargo, la casa abierta pensando, no sin razón, que la sociedad de bonitas y musicales señoritas atraerá a los solteros que se casan por amor con muchachas sin dote. Sus dos hijas mayores lograron casarse, quedaba la pequeña, Larisa (Larisa Guzéeva). La corteja el noble, rico y propietario de un vapor, Serguéi Serguéievich Parátov (Nikita Mijalkov) quien, en apariencia, se enamora de la muchacha. Larisa también se enamora profundamente del guapo de Parátov, pero justo cuando, en opinión de las Oguládova y de todos los conocidos, Parátov debería hacer una proposición, Serguéi Serguéivich parte apresuradamente de la ciudad, a cuidar de sus bienes. Larisa se pone profundamente nerviosa con la partida de Parátov, tanto más cuanto que Serguéi Serguéivich no consigue despedirse de ella y explicarle sus razones. Jarita Ignatiévna prosigue organizando veladas con la esperanza de encontrar marido para Larisa. Por la chica se emboba Knúrov, rico comerciante de la ciudad, pero está casado y aunque Larisa Ignatiévna aprovecha su interés hacia su hija para la obtención de caros regalos, Knúrov no puede ser considerado como marido. Otro pretendiente, el joven comerciante Bozhevátov, no puede permitirse casarse con la muchacha sin dote. Un admirador más de la muchacha, el funcionario Yuli Kapitónovich Karándyshev (Andréi Miagkov), funcionario de correos, demasiado miserable, pobre (en contraposición a los tres comerciantes), con un amor propio enfermizo y que en absoluto interesa a Larisa…

Ryazanov nos ofrece una auténtica muestra del cine ruso más clásico, opción que eligieron algunos directores de la antigua Unión soviética, y que llevaron a la cinematografía de esta nación a niveles de una calidad insuperable. Es meritoria la impronta de estos realizadores, que apartándose del cine eminentemente político, nos dejaron verdaderas obras de arte, como es el caso de la película que nos ocupa.

“Un romance cruel” es un film en el que todos los aspectos que lo conforman están trabajados con un sentido de la estética absolutamente notable. La puesta en escena es magnífica y a través de ella podemos deleitarnos con hermosos escenarios donde los personajes resaltan perfectamente.

El guión, solido, bien  estructurado, con una historia que rezuma romance, pero al mismo tiempo y de manera muy equilibrada, apunta a la crítica de varias actitudes moralizantes e hipócritas. Una historia que además, nos introduce, de manera hermosa en las tradiciones rusas.

La fotografía, a cargo de Vadim Alisov que nos regala imágenes prodigiosas. Algunos planos semejan verdaderos cuadros en los que cada detalle está cuidadosamente estudiado. El tratamiento de la luz, lleno de poesía, no sólo en  los exteriores sino también en las escenas que tienen lugar en espacios interiores, donde las penumbras son absolutamente evocadoras, creando atmósferas inolvidables.

El maestro Andrei Petrov autor de la banda sonora, compone un perfecto trasfondo a la historia, con esos acordes nostálgicos, y esas canciones interpretadas de manera maravillosa por la protagonistas.

Y como si todo lo anterior no fuera suficiente, el director soviético da muestra de su  talento con una dirección de actores magistral. Y en este apartado, tendría que decir que absolutamente todo el elenco hace un verdadero derroche de interpretaciones memorables.

“Un romance cruel “es un prototipo, un modelo de conversión de una situación, de un hecho ficticio que parte de la vida real en una obra de arte; es decir, una expresión con la máxima calidad sensible, que conmueve y nos toca y lo hace de manera excelsa. ¡Imperdible!

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