EL LADRÓN

Por: Mario Arango Escobar.

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PAVEL CHUKHRAI

Nació en 1946 en Bykovo, al sureste de Moscú. Hijo de Grigory Chukhray también director de cine.

Se gradúo en el Instituto Estatal de Cinematografía en 1971. Inició su carrera en el cine como asistente de camarógrafo, director de fotografía, y luego director de largometrajes.

Su film más popular, El ladrón (1997), que presentamos en nuestro cineclub.

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EL LADRÓN/ VOR (1997). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: RUSIA. DURACIÓN: 97’.

Dirección y guión: Pavel Chukhrai. Intérpretes: Vladímir Mashkov, Misha Filipchuk, Yekaterina Rednikova. Fotografía: Vladímir Klímov. Música: Vladímir Dashkevich.

Sinopsis: Corre el año de 1952 (En la Rusia de la posguerra tras la 2ª Guerra Mundial), en un tren viajan un niño y su madre. Durante el trayecto, la madre es seducida por un soldado, con el cual se van a vivir. Se hospedan en una casa haciéndose pasar por un matrimonio. Bajo esa mentira se oculta algo más que la intención de facilitarse el hospedaje. La madre y el niño pronto descubrirán cuáles son esas verdaderas intenciones que esconde el soldado.

Me parece importante, antes de comentar sobre los aspectos técnicos o los valores estéticos de la película, hablar sobre el contexto en el cual se desarrolla.

La historia se inicia en 1946, o sea que vamos a   encontrarnos con una Unión Soviética arrasada y postrada económicamente, como consecuencia de la reciente Segunda Guerra Mundial.

Debemos también considerar que la película es realizada en el año de 1997, cuando ya el comunismo ha perdido vigencia, y la antigua Unión Soviética se ha desintegrado, dando paso a las nuevas repúblicas. Este hecho no puede pasar inadvertido para el cine, y algunos directores empiezan a explorar este fenómeno.

Consecuente con el derrumbamiento del antiguo régimen, el realismo socialista que lo caracterizó, pierde vigencia. El cine empieza a desligarse de su trasfondo político y propagandístico y aparecen propuestas más personales y libres. Es el caso de “El ladrón”, que podría mirarse como una transición entre uno y otro modo de hacer cine, pues aún encontramos algunos elementos del realismo socialista, pero sin el tinte de propaganda pro-soviética. Es más, hay una velada crítica al sueño del paraíso comunista, mostrando una URSS con evidentes síntomas de pobreza y lavado mental ideológico.

Ahora sí, comentaré la película.

El director Pavel Chukhrai, fiel a la tradición fílmica rusa, nos ofrece una obra de inigualable belleza y calidad cinematográfica, que lo sitúa como seguidor aventajado de los grandes maestros de su país. En esta ocasión construye un guión perfecto, que da lugar a una historia más que interesante. Su narrativa es sencilla y realista, llena de lirismo y poesía.

Podría decirse que “El ladrón” es tan solo un excelente estudio psicológico de personajes, que el director nos presenta de manera melodramática, mostrando las relaciones entre los tres protagonistas. Relaciones que están reforzadas por las poderosas actuaciones de éstos.

Sin embargo, un análisis más detenido nos acerca a una lectura de significado más alegórico. Katja (Ekaterina Rednikova) y Sanja (Misha Philipchuk), serían dos generaciones de rusos que vieron en Stalin la imagen de la figura paterna, representada en la película por el personaje de Toljan (Vladimir Mashkov). Teniendo en cuenta esta relación, podemos también hablar de que Toljan, al igual que Stalin, a base de mentiras, destruyó la infancia, y los valores ancestrales de varias generaciones, como ocurre con el niño y la madre del film. Una lectura que, de manera muy sutil, incluye una crítica al régimen stalinista. Desde esta perspectiva, Chukhrai, utiliza el recurso del arte, en este caso el cine, para denunciar una realidad con la que no está de acuerdo.

Como ya mencioné, las actuaciones de los tres personajes protagonistas son de una gran calidad, destacándose el magistral desempeño actoral del pequeño Misha Philipchuk, que a su corta edad sorprende con esa variedad de matices y esa humanidad que logra imprimir a su personaje. Uno de los mayores aciertos de este poético film.

Otro de los puntos fuertes de la película es la maravillosa reconstrucción y ambientación de la época de los años 50, acompañada de la magnífica fotografía de Vladímir Klímov, completamente acorde al clima emocional de la película, con esos hermosos tonos grises y fríos. Atmósfera melancólica que está perfectamente acompañada de la exquisita música a cargo de Vladímir Dashkevich.

“El ladrón”, una película sencilla en su realización, pero compleja en su contenido. Una muestra del cine de un gran director, inexplicablemente desconocido entre nosotros, que vale la pena revisar. Cine que perdura, como todo arte de verdad.

Premios:

1997: Nominada al Oscar: Mejor película de habla no inglesa.

1997: Nominada al Globo de Oro: Mejor película de habla no inglesa.

1997: Venecia: Premio Internacional del Jurado de la juventud. 4 nominaciones.

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