MANDARINAS

Por: Mario Arango Escobar.

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ZAZA URUSHADZE

Nació en Georgia en 1965. Es graduado en la Universad Estatal de Teatro y Cine de Georgia, en 1988. Fue presidente de la comisión de expertos del Centro Nacional de Cinematografía de Georgia en 2001 y director del Centro Nacional de Cinematografía de Georgia (2002-2004).

Su filmografía consta de las siguientes películas:

“Tres casas”/ Sami Sakhli (2008). Este filme consiste en tres novelas unidas por la historia de una pintura que resume tres siglos distintos. La primera de estas novelas se ambienta en una vieja casa a fines del siglo XIX, donde un patriarca actúa como si su esposa muerta aún viviera. La segunda en medio de la Segunda Guerra Mundial, sobre una mujer que halla el cadáver de su esposo en la casa de su amante. Y el tercer relato en nuestros días, con un joven provinciano, obligado a cambiar sus principios, como protagonista.

“The Guardian”/Bolo Gaseirneba (2012). Gogliko ha pasado 16 años en la cárcel. Después de quedar libre se encuentra con que su país ha cambiado por completo. Sus padres y la mayoría de sus amigos han muerto durante la Guerra Civil. Gogliko no puede encontrar su lugar en este nuevo mundo.

“Mandarinas”/ Tangerines (2014), película que presentamos en nuestro cineclub.

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MANDARINAS/MANDARINID (2014). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESTONIA. DURACIÓN 87’.

Dirección y guión: Zaza Urushadze. Intérpretes: Lembit Ulfsak, Giorgi Nakashidze, Misha Meskhi, Elmo Nüganen, Raivo Trass . Fotografía: Rein Kotov. Música: Niaz Diasamidze.

Sinopsis: 1990. La provincia georgiana de Abkhazia está en guerra. En mitad de la contienda, Ivo y Margus, dos hombres de campo de nacionalidad estonia, prosiguen con su rutina a pesar de todo, pero pronto se verán involucrados en el conflicto, cuando dos soldados heridos, aparecen cerca de la casa de Ivo. A partir de este momento todo se complica…

En la segunda mitad del siglo XIX, en Abjasia (vertiente suroccidental de la cordillera del Cáucaso) se establecieron muchas aldeas estonias. La guerra abjasio-georgiana, que comenzó en los primeros años de la década de los 90, alteró la apacible vida de los habitantes estonios. La mayoría de ellos decidieron regresar a su patria histórica. El viejo Ivo decidió quedarse. Su pequeño taller de carpintería solo tiene un cliente, Margus, un campesino que vive de la recolección de mandarinas. Ivo le hace las cajas de madera que servirán para el transporte de la fruta.

La presencia de los dos soldados heridos, de bandos contrarios, a los que Ivo acoge en su humilde casa, será el detonante de la trama. Los conflictos que surgen entre los dos enemigos, la humanidad y la paciencia de Ivo, y el compromiso de ambos, en respetar las normas de convivencia que el viejo ha establecido, mantienen el interés del espectador hasta el final.

El director y guionista, hace uso de una estructura narrativa sencilla, de ritmo pausado, y unos diálogos sabios que nos permiten conocer de cerca a cada personaje. Sin apelar a estrategias lacrimógenas, el drama va ganando intensidad, poco a poco, hasta conmovernos en lo más profundo del alma.

Una película que, a pesar de tocar el tema de la guerra es totalmente antibelicista. No toma partido, pues su reflexión va más allá de cualquier bandera, o ideología. Lo que importa es el tratamiento de la guerra como una lucha entre hermanos… Hermanos que en esta hermosa historia, finalmente se reconocen como tales, a pesar de sus diferencias…

Llama la atención, como con tan pocos recursos: cuatro actores, una sola locación, ningún efecto especial, se puede logra una obra tan potente en todos los sentidos. Además de una buena historia, importa la manera en cómo se cuenta.

Un completo acierto, por parte del director, además de la creación del personaje de Ivo, entrañable e inolvidable, es la elección del protagonista principal. Lembit Ulfsak, logra una interpretación notable, a tal punto que su personaje nos cautiva desde el momento en que aparece en pantalla.

Impecable el trabajo fotográfico de Rein Kotov con esa iluminación llena de poesía, con ese mover pausado de la cámara, y con esas composiciones que nos introducen en ese espléndido lugar, o con eso primeros planos que nos acercan a la las emociones de los personajes.

La banda sonora, muy acorde con la sencillez de la historia. Especialmente destacable la música del compositor georgiano Niaz Diasamidze, con esas exóticas y sugerentes notas del panduri (laud poular de Gerogia) que acentúan el tono melancólico del film.
Finalmente, debo hablar del final, inteligente, evocador, con un mensaje potente, lleno de esperanza, que hace de “Mandarinas” una verdadera obra maestra. Imprescindible.

Premios:

2014: Premios Oscar: Nominada a Mejor película de habla no inglesa.
2014: Globos de Oro: Nominada a Mejor película de habla no inglesa.
2014: Satellite Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa.

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