NADA

Por: Mario Arango Escobar.

4_dorota_kedzierzawskaDOROTA KEDZIERZAWSKA

Nació en Łódź (Polonia) en 1957. Se graduó en la Escuela Nacional de Cine de Łódź en 1981. Posteriormente estudió dirección de cine en Moscú.

Realiza su primer largometraje “El fin del mundo”/Koniec swiata en 1988. Emotiva y realista aproximación a la existencia rutinaria de una pareja de ancianos que llevan juntos varios años. Película que presentamos en nuestro Cineclub en julio de 2013.

En 1991 realiza “Diablos, Diablos”/ Diabły, Diabły. Es la historia de una adolescente llamada Mała y su primera experiencia de amor, que coincide con la llegada al pueblo de una tribu de gitanos.
“Cuervos”/Wrony (1994). Película que presentamos en nuestro cineclub en junio de 2014. “Nada”/Nic (1998). Película que proyectamos en nuestro Cineclub.               “Existo”/Jestem (2005) Kundel es un niño que escapa de un orfanato para encontrarse con su madre, pero ésta lo rechaza, por lo que el pequeño tiene que emprender una dura lucha por sobrevivir.

“Tiempo de morir”/ Pora umierac (2007), película que también presentamos en nuestro cineclub en mayo de 2013. Poética mirada a los últimos años de una mujer mayor, que comparte su mundo y sus recuerdos con su fiel perra.

“Mañana será mejor”/ Jutro bedzie lepiej (2010). Crónica de tres niños solos que tienen un deseo común: alcanzar la frontera y cruzar hasta ese lugar que, para ellos, representa la promesa de una nueva vida.

nic_400NADA/NIC (1998). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: POLONIA. DURACIÓN: 73’.
Dirección y guión: Dorota Kedzierzawska. Intérpretes: Kuskowska-Borkowska, Janusz Panasewicz, Danuta Szaflarska, Inga Zawadzka, Adas Popielarski. Fotografía: Arthur Reinhart. Música: Michal Loren.

Sinopsis: Una mujer en un barrio humilde tiene tres niños que mantener. Espera un nuevo hijo. Tiene miedo. No quiere que su esposo se entere que está embarazada. Ella adora al marido, pero se encuentra desgarrada porque él no desea otra criatura.
Continuando con su depurado estilo, la insigne directora polaca nos ofrece una emotiva historia de amor y tragedia, que en esta oportunidad, se centra en una joven mujer, que se encuentra atrapada ante la incomprensión de su marido.

Con una narrativa que ya le es característica, Kedzierzawska compone un admirable contraste entre forma y contenido. A través de una estética de gran refinamiento plástico, construye, en medio de un mísero entorno, acorde con la historia, una obra que llega al corazón por la belleza de las imágenes.

Acompañada por Arthur Reinhart, fotógrafo habitual de su filmografía, la directora polaca logra una conmovedora película, donde el manejo de la luz, en hermosos tonos sepia, sirve de contrapunto perfecto para atenuar la dureza de la historia que vamos a ver. El amor de la joven madre hacia su despótico marido, en medio de la más absoluta precariedad, los pequeños niños a la deriva, la frialdad en la comunicación… Y es justamente, pienso yo, en esta dicotomía, donde reside la atracción por este film.

Ante la elocuencia de las imágenes, la realizadora y guionista, prescinde en gran medida de las palabras, para que sean aquellas las que nos “hablen”. Por este motivo los diálogos en “Nada” son escasos, pero contundentes.
Atención especial merecen la cuidada puesta en escena, el manejo del color, y los gestos y miradas de los personajes, a través de los cuales percibimos ese lenguaje no verbal que es tan elocuente.

La mirada privilegiada de la directora, se evidencia en el manejo de la cámara, que recurrentemente coloca en ángulos impensables. De esta manera, nos introduce en la tragedia que vive la protagonista. Tragedia que también se percibe a través de la atmósfera claustrofóbica que logra a través del juego entre luz y oscuridad.

Algo que llama la atención en esta poética historia es cómo Kedzierzawska, nos la cuenta desde una perspectiva femenina. Y en este sentido, nos acerca a la complejidad de los sentimientos y emociones de las mujeres. Así podemos entender la verdadera dimensión de la tragedia y la soledad de la joven madre. Soledad que está presente ya en el título de la película, y que constituye la única respuesta de la mujer ante las preguntas del juez, en el momento del juicio. Un momento en el que todos aquellos que se negaron a ayudarle, son ahora los testigos que le acusan…

El talento de Kedzierzawska y su compromiso con la causa feminista es algo que debo resaltar, pues no obstante que la actitud del personaje de Hela, pudiera ser censurable, la directora centra su interés en mostrarla, no como la culpable, sino como la víctima. Un ser a merced de un esposo que abusa de su pasividad, y por tanto el verdadero motor de la tragedia. Un hombre, como tantos, que niega el derecho a la mujer a elegir, a ser dueña de su cuerpo. En este sentido, “Nada” adquiere la dimensión de una historia universal. ¡Imprescindible!

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