EL DIVORCIO DE VIVIANE AMSALEM

Por: Mario Arango Escobar.

Ronit-Elkabetz-presidera-la-Semaine-de-la-CritiqueRONIT ELKABETZ

Nació en 1964, en Beerseba (Israel), en el seno de una familia marroquí. Se inició como actriz y luego, en 2008, junto con su hermano Shlomi, realiza el primer largometraje: “Los siete días/ Shiva (2008). Israel, 1991. Película que plasma las tensiones que surgen en una familia, durante el funeral de un pariente.

“To Take a Wife/ Ve’Lakhta Lehe Isha. (2004). En Israel, durante tres días previos al Shabbat, Viviane está a punto de abandonar a Eliahu, su marido. Sus hermanos en cambio le intentan convencer que su puesto está al lado de su esposo y sus hijos.

“El divorcio de Viviane Amsalem (2014) película presentada en nuestro cineclub.

84e72eb4de87231fe30e8710aee5cdd6EL DIVORCIO DE VIVIANE AMSALEM/ GETT, THE TRIAL OF VIVIAN AMSALEM (2014). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ISRAEL. DURACIÓN 115’.

Dirección y guión: Ronit Elkabetz, Shlomi Elkabetz. Intérpretes: Ronit Elkabetz, Simon Abkarian, Menashe Noy, Gabi Amrani, Dalia Beger, Roberto Pollack, Shmil Ben Ari, Abraham Celektar, Rami Danon, Sasson Gabai, Eli Gornstein, Fotografía: Jeanne Lapoirie.

Sinopsis: Viviane Amsalem se separó hace años de Elisha, su marido, y ahora quiere un divorcio legal para no convertirse en una marginada social.

Los matrimonios civiles todavía no existen en Israel; tan solo manda la ley religiosa, que estipula, que únicamente el marido puede conceder el divorcio. En este sentido, todo miembro de una pareja que desee divorciarse del otro, deberá aportar pruebas contundentes de que el matrimonio es insostenible. Pruebas que deben ser aprobadas por la autoridad competente, que generalmente tiende a señalar a la mujer como la responsable del desastre conyugal.

Ante la posición absurda de su marido, que insiste en negarle el divorcio, Viviane Amsalem no se resigna, y decide acudir a los tribunales para reclamar su derecho. Sin embargo, el tribunal debe ceñirse a la legislación judía, que confiere al esposo la última palabra. Así que Viviane deberá enfrentar un juicio de varios años.

A medida que avanza la película vamos adentrándonos en el mundo absurdo de la justicia imperante en Israel, y asistimos a un juicio que en definitiva se convierte en una completa farsa, donde los derechos de la mujer no son tenidos en cuenta y donde su marido es el dueño de su libertad, su dignidad y podría decirse, su vida misma.

Lo que llama la atención de la película, además de la potente denuncia social, es la forma como la historia está contada. Narrativamente, es un acierto que todo el film transcurra en un único espacio. Los tribunales se convierten prácticamente en un escenario, a donde acuden los personajes implicados en el juicio, y a través de sus declaraciones, las de los jueces y los testigos, vamos conociéndolos. Los diferentes puntos de vista de cada uno de ellos, permiten que nos enteremos cabalmente del proceso.

Que la acción se centre en la sala del tribunal, le confiere al relato una atmósfera asfixiante, casi claustrofóbica. La angustia que experimenta la protagonista, también la “vive” el espectador, (a través de primeros planos, miradas, gestos, ademanes) que al igual que ella, también quiere escapar… No obstante, el interés por seguir el juicio se mantiene hasta el final. Y esto, gracias a un guión muy bien estructurado, a unos diálogos pertinentes y por supuesto, a unas actuaciones magistrales. Habría que añadir, los toques del fino humor, que permiten compensar la austeridad en los decorados, y en la puesta en escena.

Para destacar el trabajo de Ronit Elkabetz (coguionista y codirectora), en su interpretación de Vivianne Ansalem. Toda una lección de contención y madurez actoral. Sobre ella recae todo el peso de la historia. A su lado, Simon Abkarian, en el papel del marido, nos entrega una interpretación bastante buena, que refleja la personalidad de un hombre poco emotivo e intransigente.

Secuencias para el recuerdo. La que tiene que ver con la intervención de la vecina de Viviane, pues a través de ella queda perfectamente esbozada la actitud femenina que los sectores ortodoxos consideran aceptable: la sumisión al hombre.

“El divorcio de Viviane Amsalem”, última parte de una trilogía sobre el matrimonio y la familia de los hermanos Elkabetz. Una película que con mínimos recursos, y con un inteligente manejo del lenguaje cinematográfico, acierta en la denuncia de una situación aberrante, que afecta no solo a la mujer israelí, sino a muchas mujeres de otros lugares del mundo. Una película necesaria.

Premios:
2014: Globos de Oro: Nominada a Mejor película de habla no inglesa.
2014: Satellite Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa.
2014: National Board of Review: Mejores películas extranjeras del año.

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