AGUAS TRANQUILAS

Por: Mario Arango Escobar.

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NAOMI KAWASE

Nació en Nara (Japón) en 1969. Se graduó en la Osaka School of Photography (entonces Escuela de Artes Visuales) en 1989. Mientras realiza estudios de fotografía, empieza a experimentar con una cámara de 8 mm con la que descubre nuevas posibilidades expresivas. A partir de ese momento desarrolla una fructífera carrera cinematográfica en la que combina documentales con ficción. Con su primera película de ficción ganó la Cámara de Oro de Cannes 1997.

En su filmografía son destacables los siguientes títulos:
“Abrazando”/ Ni tsutsumarete (1992). Los padres de Kawase se separaron al poco de tenerla y pasó a ser adoptada por sus abuelos. Rodada con 23 años, este documental es una búsqueda en cierto modo, de su infancia, de sí misma. “Caracol”/ Katatsumori (1994). Documental centrado en la relación entre la directora y su tía abuela, y en el trabajo y rituales de la anciana en el huerto desde la siembra de las semillas hasta la recolección de las verduras.

“Suzaku”/ Moe no suzaku (1997). La vida es dura en un lejano pueblo japonés. Kozo, el cabeza de familia debe mantener en un triste entorno a su madre, esposa, sobrino e hija.
“Hotaru” (2000). Difícil historia de amor entre dos individuos que necesariamente deben estar juntos en un contexto en el que la tragedia y el pasado les han marcado profundamente. “Cielo, viento, fuego, agua, tierra “/ Kya ka ra ba a (2001). Kawase, obsesionada por el abandono que sufrió a su nacimiento, se busca en su abuela (que la adoptó), en su madre, en su padre… intentando expulsar de su vida todos esos fantasmas.

“Shara”/ Sharasojyu (2003). Película que explora el dolor no expresado de una familia que ha perdido a uno de sus hijos. “El bosque de Luto”/ Mogari no mori (2007). Un anciano vive feliz en una pequeña residencia de jubilados. Mchiko, una de las empleadas, le presta una atención muy especial. Tras el cumpleaños del anciano, la joven decide regalarle un paseo…Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Película que presentamos en nuestro cineclub en julio de 2010. “Aguas tranquilas”/ Futatsume no mado (2014). Película que presentamos en nuestro cineclub.

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AGUAS TRANQUILAS/FUTATSUME NO MADO (2014). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: JAPÓN. DURACIÓN: 110’.

Dirección y guión: Naomi Kawase. Intérpretes: Nijiro Murakami, Jun Yoshinaga, Makiko Watanabe, Hideo Sakaki, Tetta Sugimoto, Miyuki Matsuda, Jun Murakami, Fujio Tokita. Fotografía: Yutaka Yamazaki. Música: Hasiken.

Sinopsis: La película nos introduce en la historia de amor que van a vivir dos adolescentes en una pequeña isla de Japón. El hallazgo del cadáver de un hombre en la playa, sirve de excusa para que dos compañeros del colegio empiecen a pasar juntos, hasta que terminan enamorándose.

Como ya es habitual en toda su filmografía, Kawase nos ofrece una profunda reflexión sobre la vida y la muerte. En esta oportunidad, se vale de dos adolescentes con historias familiares bastante distintas. Kyoko (Jun Yoshinaga), una chicha que vive una excelente relación con sus padres, deberá asumir la partida de su madre, que padece una enfermedad terminal. Kaito (Nijirô Murakami), hijo de padres separados. Con una relación conflictiva con su madre, no así con su papá, que aunque lejos, está afectivamente cerca de él.

La película se inicia con una secuencia que nos remite a la famosa obra del maestro Hokusai, “La ola”. Y con esta introducción, donde la mirada de la directora nipona deslumbra por la fuerza y belleza de las imágenes, hay, de entrada, una declaración de intenciones. Imágenes que hablan de dos momentos diferentes que aluden a la fugacidad de tiempo, a la muerte, a la vida…al cambio permanente.

Sorprende el talento de Kawase para capturar con su cámara, tan naturalmente, las dos transiciones que están presentes en el film: de la infancia a la madurez, y de la vida a la muerte. Su relato tiene el sello del cine de autor, pues parece que nunca hubiéramos visto algo semejante. Un acierto en la forma de contarnos la historia está en el hecho de hacerlo a la altura de los ojos de los dos adolescentes, pues son ellos los más afectados por ese fluir de la vida.

En “Aguas tranquilas” el énfasis está en los sentimientos que experimentan los personajes. Por lo tanto, para apreciar en su justa medida la obra de la realizadora japonesa, debemos estar dispuestos a contemplar, sin prisa, lo que ocurre en el corazón de Kaito y Kyoto, a hacer nuestras, sus emociones de jóvenes adolescentes ansiosos de vivir, pero llenos de incertidumbres…

Y como elemento central de la vida, la Naturaleza se erige como un personaje más de la película. La directora parece extasiarse con la belleza de ese paraíso que es la isla de Amami (de donde es oriunda), y el virtuosismo con el que filma cada árbol, cada gota de agua, cada atardecer hacen de estas secuencias, verdaderos poemas visuales. Poemas, que apuntan directamente a nuestros sentidos, y que están llenas de contenido metafórico. Imágenes que hablan de verdades universales.

Técnicamente, la película tiene la impronta de una cineasta con una estética muy cultivada, que se advierte sobre todo, en la sugerente y hermosa fotografía, en el ritmo pausado y en la estructura circular del guión, acorde con el contenido del relato.
Otro aspecto que es necesario resaltar, y que se constituye en otro punto fuerte del film es el que tiene que ver con las interpretaciones. Pienso que Kawase se anota otro punto a su favor, no sólo en la acertada dirección de actores, sino en la elección del elenco.

Todos los actores y actrices cumplen a cabalidad con su respectivos roles. Sin embargo, es Jun Yoshinaga, como Kyoko quien se roba todos los aplausos.
Algunas escenas para el recuerdo. Aquella en la cual Kyôko está con sus padres en la terraza de su casa. Ella retozando en el regazo de su madre. Y la madre recostada en el padre… absolutamente entrañable.

Otra secuencia maravillosa, la que nos muestra los momentos en los cuales la madre de Kyoko muere, acompañada de sus seres queridos que la despiden en medio de canciones, besos y risas. Quizás el momento más emotivo de todo el film. Dentro de esta misma secuencia, cabe destacar el protagonismo del hermoso banano (árbol que tiene una connotación espiritual para el Hinduismo, como representante de la vejez).
“Aguas tranquilas”, más que una película, es todo un poema visual, lleno de espiritualidad. Compendio y resumen de la propuesta cinematográfica de una de las directoras más importantes de cine japonés actual: Naomi Kawase. ¡Cine de verdad!

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