DÍAS SALVAJES

Por: Mario Arango Escobar.

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DÍAS SALVAJES/Ah fei zing zyun (1990). GÉNERO: DRAMA-ROMANCE. PAÍS: HONG KONG. DURACIÓN: 95’.

Dirección y guión: Wong Kar-Wai. Intérpretes: Leslie Cheung, Andy Lau, Maggie Cheung, Carina Lau, Jacky Cheung, Tony Leung Chiu Wai, Alicia Alonzo, Ling-Hung Ling, Rebecca Pan, Mei-Mei Hung. Fotografía: Christopher Doyle. Música: Terry Chan.

Sinopsis: La película trata de la búsqueda del amor por parte de un joven que descubre que su madre le abandonó en manos de una prostituta, que asume el rol de mamá. Ésta se niega a revelarle el nombre de su madre biológica. Este hecho causa en el muchacho serios problemas emocionales, que lo incapacitan para expresar amor.

Drama romántico, ambientado en Hong Kong de los años 60, en el que convergen varios personajes, extraños entre sí, pero que sin saberlo, comparten un fragmento de sus vidas. Personajes que están perdidos y desilusionados. No encuentran su sitio, buscan compañía y no la encuentran. Están solos y así seguirán…

Segunda película de su filmografía, que da inicio a una trilogía en la cual Won Kar-Wai indaga sobre el complejo mundo del amor y las relaciones personales. Sin duda, una obra clave de su carrera, pues ya se advierten las constantes de lo que será el sello personal de su cine.

Desde las primeras secuencias el director deja claro sus intenciones, presentándonos una historia romántica, pero cruel sin concesiones al sentimentalismo. El desasosiego y la ansiedad están reflejados en el rostro del protagonista, que como lo expresa la metáfora “del pájaro que no puede volar”, va de un lado a otro, buscando sin encontrar la paz. Y en este ir y venir empuja a otros seres al sufrimiento y al dolor.

“Días salvajes” cuenta con un guión exquisitamente bien escrito, lo que le confiere a la narrativa un valor agregado: la intensidad emocional con la que están dibujados cada uno de los personajes. Personajes que se buscan a través de sus silencios, de sus soledades. Y el ansia de amar y de ser amados como punto de unión entre ellos…

Magnífica la puesta en escena, con esos escenarios hermosos de un Hong Kong de los años sesenta, con esa lluvia que no para… Los ambientes cerrados y lúgubres donde se refugian los enamorados. La sensualidad presente en cada esquina… Pero también la exuberancia tropical de Filipinas, como compensación a tanta melancolía… Todo ello traducido en imágenes de singular belleza por el maestro Christopher Doyle, que tan acertadamente usa la gama de colores fríos para crear la atmósfera nostálgica del film.

La ambientación musical, a cargo de Terry Chan le imprime al relato un ritmo sensual y tranquilo. Sobresalen las melodías que nos remiten a la música de los años sesenta, de letras románticas y evocadoras, como la inolvidable “Perfidia”.
Extraordinarias las actuaciones de los dos protagonistas, Su Li-Zhen y Chow Mo-Wan que confieren credibilidad a la narración.
Para destacar, la habilidad del guionista y también director, para terminar el relato, haciendo que todas las sub-tramas se entrecrucen, en un final circular, que deja a los personajes atrapados en su perenne tragedia.

Además de la reflexión sobre el amor, Kar-Wai, continúa su exploración sobre el concepto del tiempo. Y lo hace de una manera que sólo lo puede hacer un verdadero artista. No sólo desde lo formal, con la presencia reiterativa de los relojes. Lo más interesante estriba en el tratamiento conceptual, que queda plasmado en esa lograda secuencia: “16 de abril de 1960 a las 3 de la tarde y estoy contigo. Vamos a ser amigos de un minuto. Y no puedes negarlo, porque ya ha pasado”. Un instante que para So Lai, la taquillera del estadio, se vuelve eterno, un instante que nunca termina… Un instante que también marcará por siempre al joven amante, para quien la magia de este momento será imperecedera.

Con “Días Salvajes” Wong Kar-Wai no sólo da inicio a una de las trilogías más bellas sobre el amor, sino que se revela como un artista total. Su maestría en el tratamiento formal y conceptual de un tema tan recurrente, lo convierten en un director al que todo amante del buen cine debe revisar permanentemente.

Nota:

Algunos elementos que contribuyen a la unidad de la trilogía:
Los planos fijos de relojes, que hablan del tiempo pero también de esa ansiosa espera a que el amor se haga presente.
La presencia de la lluvia, que habla de los sentimientos de los personajes.
Son frecuentes los encuentros de los protagonistas en exteriores, generalmente sitios solitarios, lúgubres en medio de la lluvia.
Las tres películas están ambientadas en 1960, y temáticamente hablan de lo complejo del amor y de los recuerdos del pasado.

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