TAURUS

Por: Mario Arango Escobar.

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TAURUS/TELETS (2001). GÉNERO: DRAMA BIOGRÁFICO. PAÍS: RUSIA. DURACIÓN: 104’

Dirección: Alexander Sokurov. Guión: Youri Arabov. Intérpretes: Leonid Mozgovoi, Mariya Kuznetsova, Serguei Razhouk, Natalia Nikoulenko, Lev Yeliseyev, Nikolaï Oustinov. Fotografía: Alexandr Sokurov. Música: Andrey Sigle.

Sinopsis: Sokurov, nos entrega la segunda parte de su trilogía del poder. En esta oportunidad, seremos testigos de los últimos días del líder soviético, Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.

Nacido bajo el signo de Tauro*, por lo común vinculado a la fuerza, el magnetismo y el poder de la voz, Lenin pasa sus últimos días en el pueblo de Gorki, en una casa confiscada por el Estado. Inválido, tras sufrir varios infartos.

La película consta de dos partes. En la primera de ellas, se nos presenta la relación del anciano caudillo y su esposa Krupskaya. Les acompañan la hermana de él, su médico personal, y un reducido grupo de asistentes.

La vida de quien, en el pasado fue un ser enérgico, que arrastraba multitudes, es ahora lamentable. Su estado de decrepitud se percibe desde las primeras secuencias. Ya no es capaz de valerse por sí mismo, aunque él afirme, una y otra vez, “puedo solo”. Totalmente confundido, no se entera de lo ocurre a su alrededor y no consigue realizar una sencilla operación matemática. Un auténtico bufón para sus servidores. Solo su esposa le atiende con afectuoso esmero.

En la segunda parte, la historia se detiene en la visita que Stalin realiza a la casa de Lenin. Le vemos preocupado por la situación de su país, y conocemos su deseo de que la revolución del proletariado se extienda a otras naciones.

Sorprende su preocupación ante su inminente muerte y el temor a que su obra desaparezca con él, como se lo expresa a su hermana: “¿Así que después de que yo muera todo será igual? ¿Saldrá el Sol?”

Otro asunto que le angustia bastante, es no haber logrado su objetivo revolucionario, y al respecto se pregunta, “¿Habrá un día en que algo real mueva al pueblo, algo que no sea el miedo o el terror para enseñar a los salvajes a convertirse en humanos?” Y llega incluso a justificar el uso de la violencia para lograr la unión de la sociedad, y lograr que reaccione. En este momento compara al pueblo con un niño pequeño, al que una paliza, en el momento oportuno sería muy beneficiosa…

La historia transcurre en un clima de melancolía, que recuerda la obra de Chejov. La gama de colores verdes y agrisados, crean una atmósfera llena de penumbras. Atmósfera que refuerza la mirada despiadada y tétrica que Sokurov nos quiere dejar del líder de la Gran Revolución de Octubre. Su intención, por un lado, es destruir al mito, acorde con su rechazo por el mundo soviético, pero también, como ya lo hizo con Hirohito, es humanizar la figura de Lenin.
Extraordinario trabajo actoral de Leonid Mozgovoi en el papel protagónico. Su actuación es totalmente convincente. Destacable la labor de maquillaje, logrando una caracterización magnífica. En cuanto a los secundarios, decir que asumen cabalmente sus respectivos roles.
Extraordinario y conmovedor plano final, que nos da cuenta del estado de abandono y soledad en el que terminó su vida el arrogante Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.

Otra obra maestra del singular director ruso. Imprescindible!

Premios:

2001: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película).

Nota: * Taurus hace referencia además al mito del Minotauro, que es un monstruo pero al mismo tiempo sufre: dotado de un poder inmenso, sin embargo está aislado del mundo.

EL SOL

Por: Mario Arango Escobar.

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ALEXANDER SOKÚROV

Alexander Nikolayevich Sokurov nace en 1951 en el pueblo de Podorvikha, en la región de Siberia (Rusia).

En 1974 se gradúa en Historia en la Universidad de Nizhni Novgorod. Al mismo tiempo que adelantaba sus estudios, trabaja como asistente de producción en la televisión de su ciudad, lo que le permite aprender el manejo de las tecnologías necesarias para la realización cinematográfica y, a los 19 años, comienza como productor en su primer programa de televisión.

En 1975 comienza sus estudios de Realización de Cine en la Escuela de Cine VGIK en Moscú, donde recibe la Beca Einsestein. Los años en la VGIK marcan ideal y profesionalmente a Sokurov, guiado por Andrei Tarkovski, quien apoyaba a jóvenes y talentosos cineastas. Sus relaciones nunca fueron interrumpidas, siquiera luego que Tarkovski se mudara hacia Occidente.

En 1979 Sokurov es graduado antes de lo esperado, resultado de grandes conflictos entre la administración de la VGIK y los directores del Comité de Cinematografía del Estado (Goskino). Sokurov es entonces desplazado y catalogado como “formalista” y “activista antisoviético”. Pero en 1980, gracias a las recomendaciones e influencias de Andrei Tarkovski, es empleado por los Estudios Lenfilm. Su primera película en Leningrado desata polémicas y negativas del Goskino y los líderes del Partido Comunista de Leningrado. Como consecuencia, ninguna de sus películas sería permitida por la censura a exhibirse en público hasta la Perestroika de Gorvachov.

Pero luego, con el tiempo, se convierte en miembro de la Unión de Realizadores de Cine de Rusa y preside el Consejo de Arte de los Estudios Lenfilm. A pesar de haber participado y ganado en numerosos premios y festivales internacionales de cine, y que cada año se organicen retrospectivas de su obra alrededor del mundo, recién ahora comienza a repercutir fuera de selectos grupos. Entre tantas distinciones obtuvo cuatro Premios FIPRESSI, dos Premios Tarkovski, el Premio Tercer Milennium del Vaticano y en 1995 fue declarado como uno de los mejores directores de cine del mundo por la European Film Academy.

La mayoría de las primeras películas de Sokúrov fueron prohibidas por las autoridades soviéticas. Durante este periodo inicial, produjo numerosos documentales, entre ellos una entrevista a Aleksandr Solzhenitsyn y un reportaje sobre la caída de Grigori Kózintsev en San Petersburgo.
De su gran filmografía, se destacan las siguientes obras:
“Voces espirituales”/Dukhovnye golosa (1995). Crónica de la vida diaria de un grupo de soldados en Afganistán, a través de la cual también realiz una reflexión sobre su país.
“Madre e hijo”/Mat i Syn (1997). En un paraje campestre de tonalidades pictóricas y de fuerte simbolismo, un joven cuida tiernamente a su madre mortalmente enferma, casi ya un cadáver; fue su primera película comercial internacionalmente aclamada.

“Moloch” (1999). En el remoto refugio alpino del Nido del Águila, Eva Braun recibe la visita de su amante. Hitler llega acompañado de sus más fieles colaboradores. Un cuadro de banalidad y mezquindad cotidiana, en vísperas de la derrota nazi en el frente soviético, con el espectro de la muerte y la soledad sobrevolando el conjunto.

Taurus/Telets (2001). el cineasta ruso se concentra en los últimos días de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.

El Arca Rusa/Russkiy kovcheg. (2002). Una mirada a la historia nacional de Rusia, a través de un largo paseo (¡y una sola toma de casi dos horas!) por el Hermitage, el legendario museo de su país.

Padre e hijo/Otets y syn (2003). Un militar retirado vive con su hijo en el último piso de una casa antigua. Cuando estudiaba en la escuela de vuelo conoció a la mujer de su vida y se casó con ella. Aunque enviudó muy pronto, ese primer y único amor sigue siendo su felicidad secreta, que se mantiene viva a través del hijo, cuyo aspecto físico le recuerda continuamente a su amada.

Sol/Solntse (2005). Película que presentamos en nuestro cineclub.

Aleksandra (Alexandra) (2007). Film que aborda los efectos de la guerra en los seres humanos en la figura de una abuela rusa que viaja a Chechenia a encontrarse con su nieto militar en un campamento.

Fausto/Faust (2011). Ambientada en el siglo XIX. Se basa en la leyenda alemana de Fausto.
Una marca de identidad de la filmografía de Sokurov es la intención poética que aparece en el uso del sonido y la voz (su propia voz) en off. Quizás influido por los radioteatros que escuchó en su infancia, de los cuales en más de una oportunidad se ha considerado admirador, la cadencia de su voz tiene densidad dramática. “El sonido es el alma, la imagen son los pies. La imagen nos guía, el sonido nos hace despegar”, ha declarado Sokurov. Si se apaga el sonido, la imagen narra por sí misma. Si se oscurece la imagen, la banda de sonido se transforma en un dispositivo que imita el radioteatro.

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SOL/SOLNTSE (2005) GÉNERO: DRAMA-BIOGRÁFICO. PAÍS: RUSIA. DURACIÓN: 110’

Dirección: Alexander Sokúrov. Guión: Yury Arabov. Intérpretes: Issey Ogata, Robert Dawson, Kaori Momoi, Shiro Sano, Shinmei Tsuji. Fotografía: Alexander Sokurov. Música: Andrey Sigle.

Sinopsis: La película hace parte de la llamada “trilogía del poder”, a través de la cual Sokurov se acerca a tres de los líderes políticos más importante de la Historia Universal. En esta oportunidad, su mirada se centra en el emperador Hirohito, durante los días posteriores al bombardeo atómico que sufrió el Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Los hechos que el film narra, tienen ocurrencia en los meses posteriores a la catástrofe de Hiroshima y Nagasaki. Durante los meses de agosto de 1945 a enero de 1946, el director nos introduce en la cotidianidad del emperador japonés.
La película se inicia mostrándonos al mandatario en su día a día, rodeado por todo su séquito, siempre atento a cumplir el ceremonial que su carácter divino reclama. Seremos testigos de cómo hasta actos de tanta intimidad como vestirse o comer, se convierten en verdaderos rituales. Igualmente conoceremos de su pasión por la ciencia, (especialmente por la biología marina), y su interés en la poesía.

A medida que avanza el metraje, la evolución del soberano es evidente y se va a acentuar luego de los bombardeos.

En primera instancia, Hirohito, al aceptar la teoría evolucionista de Darwin, se opone abiertamente a las explicaciones mitológicas del mundo (recibidas de su familia) y empieza a cuestionarse su naturaleza divina.

De otro lado, su dedicación diaria a escribir poesía. La película nos muestra un poema, donde se resalta el carácter efímero de la naturaleza, que nos permite intuir que ya Hirohito empieza a reflexionar sobre su condición finita, como parte de la Naturaleza que es.

Así, Hirohito, ante la evidencia del desastre, comprende que la guerra ya es imposible ganarla, y que el triunfo está en manos de los aliados. Y cuando es detenido y obligado a presentarse ante el general MacArthur (Robert Dawson), no duda en reconocer y aceptar la derrota. Un hecho que va a incidir en que el emperador decida despojarse de sus atributos divinos, para asumir su humanidad plena.

Este encuentro entre MacArthur e Hirohito, es para mí, uno de los momentos claves de la película. Sokurov, con toda la maestría de oficio, nos presenta un contraste absoluto entre los dos hombres. El americano, un hombre práctico, centrado, consiente del momento histórico…Hirohito, en cambio, se nos muestra como un niño, sorprendido por cosas totalmente triviales como la decoración o la moda. Un niño que quiere experimentar fumándose su primer cigarro…y para quien la derrota de su país, parece estar en un segundo plano.

Y no es que Hirohito esté loco, o de espaldas a la realidad. Lo que ocurre es que vive en otro mundo, así fue educado. Por eso su torpeza cuando acude al encuentro con el general americano. No sabe cómo comportarse, ni qué decir, incluso, no sabe cómo abrir una puerta…

Sokurov acierta totalmente en la elección de Issey Ogata para el papel de Hirohito. Su interpretación, llena de matices y de sutilezas (articulando palabras que nunca salen de su boca, en la mirada), pero sobre todo, la gestualidad de este actor, concurren para que su caracterización sea absolutamente memorable.

Técnicamente, la película es perfecta. Sokurov, manejando él mismo la cámara, construye una película que parece surgir de la bruma, de ritmo pausado y elegante. La gama de colores alterna entre diferentes tonos de sepias, que le dan un toque retro a la cinta.

La banda sonora, a cargo de Sergei Moshkov, incluye fragmentos de Wagner, y de Bach (dos movimientos de la suite nro. 5 para celo) contribuye a crear la atmósfera atemporal y enrarecida de la historia.

Escenas para el recuerdo. Las que tienen que ver con el encuentro entre Hirohito y el general McArthur. Especialmente, cuando aquel se queda solo…Y por supuesto, las escenas del final. Ese encuentro absolutamente conmovedor entre Hirohito, ya despojado de todo el protocolo, en compañía de su esposa…

Qué tan fiel con la verdadera historia de Hirohito sea esta película, no lo sé. Aunque la formación y la rigurosidad con la cual el director ruso asume todos sus proyectos, me hacen pensar que en esta ocasión la documentación recopilada fue exhaustiva. Lo cierto es que una vez visionado el film, la percepción del emperador japonés es diferente, más humana. Y que Sokurov nos entrega, desde lo cinematográfico, una verdadera obra maestra. Imprescindible!

EN EL VIENTO CRUZADO

Por: Mario Arango Escobar.

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MARTTI HELDE

Nació en 1987 en Tallinn, Estonia. Se graduó como director de cine en The Baltic Film and Media school. Posteriormente complementó sus estudios en Europa y Estados Unidos. Ha realizado varios comerciales y cortometrajes, con los cuales ha sido reconocido en varios festivales internacionales.

Debuta en la gran pantalla con la película “En el viento cruzado”/Risttuules (2014), que presentamos en nuestro cineclub.

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EN EL VIENTO CRUZADO/ RISTTUULES (2014). GÉNERO: DRAMA-HISTÓRICO. PAÍS: ESTONIA. DURACIÓN: 90’.

Dirección: Martti Helde. Guión: Martti Helde, Liis Nimik. Intérpretes: Laura Peterson, Tarmo Song, Ingrid Isotamm, Mirt Preegel, Einar Hillep. Fotografia: Erik Põllumaa. Música: Pärt Uusberg.

Sinopsis: Con el propósito de someter a una limpieza étnica a los pueblos bálticos, el 14 de junio de 1941, Josef Stalin, imparte la orden para que miles de víctimas inocentes sean deportadas de Estonia, Letonia y Lituania. La película es un homenaje a las personas que hicieron parte del que es conocido como El Holocausto Soviético.

La ópera prima del director estonio, nos acerca a la dura experiencia de miles de inocentes que hicieron parte de uno de los capítulos más desconocidos de la Historia: el genocidio soviético. Hecho que tuvo ocurrencia en la década de los años cuarenta, cuando a instancias del régimen stalinista, se buscaba “la depuración étnica de los pueblos bálticos”.

Para hablarnos del horror que tuvieron que soportar los miles de ciudadanos estonios, que debieron marchar a la inhóspita Siberia, el director centra su mirada en las vivencias de una joven mujer, que junto con su marido y su hija es obligada a abandonar su hogar, para luego ser deportados de su país.

La mujer que será la protagonista de esta sobrecogedora historia es Erna, quien a través de las cartas que escribió a su esposo nos hace vivir y sentir su drama y el de los miles de desdichados que le acompañaron en el tortuoso viaje.

La película se inicia mostrándonos la vida feliz y tranquila que tenía Erna al lado de Heldur y de su pequeña hija. Su existencia, en medio del campo, estaba plena de amor y armonía, hasta el día fatal en que son obligados a marchar al destierro… Los hombres serán llevados a campos de concentración, mientras que las mujeres y los niños van a granjas de trabajo, donde serán explotados inmisericordemente.

A primera vista parece que la película sería una más de la gran lista que han tratado el tema de la guerra, de los campos de concentración. Sin embargo, “En el viento cruzado”, no se parece a nada que hayamos visto hasta ahora. Al igual que decíamos de “El hijo de Saúl”, estamos ante una novedosa manera de tratar este, casi repetitivo tema. Una novedad narrativa de gran originalidad y sentido estético.

Martti Helde, el novel director estonio, deslumbra con una propuesta sobresaliente, y nos regala una verdadera obra de arte. Y lo hace con una autenticidad y una sencillez, dignas de aplaudir. A través de trece representaciones en blanco y negro, o ‘tableaux vivants’, ejecutadas por actores que parecen estatuas, nos aproxima a la experiencia de la deportación y el sufrimiento de los protagonistas.

Mientras la cámara se abre paso en medio de los protagonistas, para mostrarnos todos los detalles de la escena, escuchamos en off, la dulce y cantarina voz de Erna, leyendo las cartas que escribió a su esposo. Un elemento que contribuye a potencial la ya, eficaz narración visual.

Verdadera poesía en imágenes. Anulación del tiempo que ocurre al congelar la acción y por ende aproximación al registro fotográfico, al recuerdo…Película sobresaliente desde cualquier punto de vista. Una propuesta que solo con su visionado se puede apreciar en su total dimensión…las palabras escasean para dar cuenta de la portentosa obra de este director que ya ingresó en la Historia del Cine. Memorable película!!!!

REVERSO

Por: Mario Arango Escobar.

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BORYS LANKOSZ

Nació en 1973 en Cracovia, Polonia. Graduado en la Escuela Nacional de Cine de Lodz. Es autor de numerosos documentales y series de televisión por las cuales ha recibido varios reconocimientos en festivales internacionales.

En 2009 realiza “Reverso/Rewers, film con el cual obtiene el premio León de Oro a la mejor película en el Festival de Cine Polaco de Gdynia. Presentada en nuestro cineclub.

“La semilla de la verdad”/ Ziarno prawdy (2015). Un fiscal investiga el extraño caso de asesinato de una activista social, mujer respetada y de impoluta reputación. En el contexto de esta investigación surge el tema de las relaciones polaco-judías y se resucita una historia que tuvo lugar sesenta años atrás. Entre las incógnitas y las mentiras Szacki intentará encontrar la verdad.

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REVERSO/REWERS (2009) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: POLONIA. DURACIÓN: 90’.

Dirección: Borys Lankosz. Guión: Andrzej Bart. Intérpretes: Agata Buzek, Marcin Dorocinski, Krystyna Janda, Anna Polony, Piotr Grabowski, Marek Probosz . Fotografía: Marcin Koszalka. Música: Wlodzimierz Pawlik.

Sinopsis: Sabina, una mujer cercana a los treinta, intenta desesperadamente, encontrar marido. En esta búsqueda, su madre y su abuela, la acompañan con una complicidad propia del género. Pero ningún candidato cumple los requisitos, hasta que aparece un enigmático hombre, que se roba el corazón de las tres mujeres…

La historia, transcurre en su mayor parte en los años 50, con unos pocos momentos en el tiempo presente. A primera vista, la trama parece trivial, pero a medida que nos adentramos en su desarrollo, nos damos cuenta de otros aspectos, diferentes al que tiene que ver con el anhelo de Sabina de encontrar su “príncipe azul”.

La película inicia como un típico drama, que luego cobra tintes de comedia, y finalmente se transforma en cine negro. Esta sucesión de géneros, es un excelente recurso, a través del cual el relato adquiere un gran dinamismo. Recurso que se complementa con aciertos visuales como la utilización del blanco y negro para el tiempo pasado, y el color para el presente.
El uso de la fotografía en blanco y negro, además de ubicarnos en un tiempo pretérito, se antoja como un logrado homenaje al cine clásico de Hollywood (con reminiscencia a las películas de Hitchkock). La inclusión de imágenes de archivo, que nos llevan a la Varsovia socialista, por su parte, está al servicio de la recreación de la época.

El director, haciendo uso de un lenguaje visual, donde además de la exquisita fotografía en blanco y negro, a cargo de Marcin Koszałka, encuadres distorsionados y borrosos, y el acompañamiento musical de Włodek Pawlik (en el que sobresale la magnífica vos de Nina Simone), nos sumerge en el clima opresivo imperante en la capital polaca durante la época de la post-guerra.

Algo que llama la atención, es que Borys Lankosz, elige narrar su historia, y la percepción del régimen comunista, no a través de la mirada masculina, como es habitual en la mayoría de películas sobre el tema, sino que él opta por hacerlo desde el sentir de las tres mujeres protagonistas.
En cuanto al grupo de actores, destacable la participación de Agata Buzek, como Sabina, sobre quien recae el peso de la historia. Impacta su gestualidad, y la lograda evolución de su personaje a través del tiempo. Krystyna Janda y Anna Polony como la madre y abuela de Sabina respectivamente, bordan sobradamente sus caracterizaciones.

Escenas para el recuerdo. Para mencionar sólo algunas. Aquella en la que la protagonista intenta tragarse la moneda. La escena en la cual se deshace de su enamorado. Y la que tiene que ver con el acrobático baile de Sabina, al final de la película.
“Reverso”, una obra que a través del humor más negro, nos acerca a un momento oscuro de la historia de Polonia. Historia que comparte con varios países europeos signados por el absurdo de la guerra.