EL SOL

Por: Mario Arango Escobar.

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ALEXANDER SOKÚROV

Alexander Nikolayevich Sokurov nace en 1951 en el pueblo de Podorvikha, en la región de Siberia (Rusia).

En 1974 se gradúa en Historia en la Universidad de Nizhni Novgorod. Al mismo tiempo que adelantaba sus estudios, trabaja como asistente de producción en la televisión de su ciudad, lo que le permite aprender el manejo de las tecnologías necesarias para la realización cinematográfica y, a los 19 años, comienza como productor en su primer programa de televisión.

En 1975 comienza sus estudios de Realización de Cine en la Escuela de Cine VGIK en Moscú, donde recibe la Beca Einsestein. Los años en la VGIK marcan ideal y profesionalmente a Sokurov, guiado por Andrei Tarkovski, quien apoyaba a jóvenes y talentosos cineastas. Sus relaciones nunca fueron interrumpidas, siquiera luego que Tarkovski se mudara hacia Occidente.

En 1979 Sokurov es graduado antes de lo esperado, resultado de grandes conflictos entre la administración de la VGIK y los directores del Comité de Cinematografía del Estado (Goskino). Sokurov es entonces desplazado y catalogado como “formalista” y “activista antisoviético”. Pero en 1980, gracias a las recomendaciones e influencias de Andrei Tarkovski, es empleado por los Estudios Lenfilm. Su primera película en Leningrado desata polémicas y negativas del Goskino y los líderes del Partido Comunista de Leningrado. Como consecuencia, ninguna de sus películas sería permitida por la censura a exhibirse en público hasta la Perestroika de Gorvachov.

Pero luego, con el tiempo, se convierte en miembro de la Unión de Realizadores de Cine de Rusa y preside el Consejo de Arte de los Estudios Lenfilm. A pesar de haber participado y ganado en numerosos premios y festivales internacionales de cine, y que cada año se organicen retrospectivas de su obra alrededor del mundo, recién ahora comienza a repercutir fuera de selectos grupos. Entre tantas distinciones obtuvo cuatro Premios FIPRESSI, dos Premios Tarkovski, el Premio Tercer Milennium del Vaticano y en 1995 fue declarado como uno de los mejores directores de cine del mundo por la European Film Academy.

La mayoría de las primeras películas de Sokúrov fueron prohibidas por las autoridades soviéticas. Durante este periodo inicial, produjo numerosos documentales, entre ellos una entrevista a Aleksandr Solzhenitsyn y un reportaje sobre la caída de Grigori Kózintsev en San Petersburgo.
De su gran filmografía, se destacan las siguientes obras:
“Voces espirituales”/Dukhovnye golosa (1995). Crónica de la vida diaria de un grupo de soldados en Afganistán, a través de la cual también realiz una reflexión sobre su país.
“Madre e hijo”/Mat i Syn (1997). En un paraje campestre de tonalidades pictóricas y de fuerte simbolismo, un joven cuida tiernamente a su madre mortalmente enferma, casi ya un cadáver; fue su primera película comercial internacionalmente aclamada.

“Moloch” (1999). En el remoto refugio alpino del Nido del Águila, Eva Braun recibe la visita de su amante. Hitler llega acompañado de sus más fieles colaboradores. Un cuadro de banalidad y mezquindad cotidiana, en vísperas de la derrota nazi en el frente soviético, con el espectro de la muerte y la soledad sobrevolando el conjunto.

Taurus/Telets (2001). el cineasta ruso se concentra en los últimos días de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin.

El Arca Rusa/Russkiy kovcheg. (2002). Una mirada a la historia nacional de Rusia, a través de un largo paseo (¡y una sola toma de casi dos horas!) por el Hermitage, el legendario museo de su país.

Padre e hijo/Otets y syn (2003). Un militar retirado vive con su hijo en el último piso de una casa antigua. Cuando estudiaba en la escuela de vuelo conoció a la mujer de su vida y se casó con ella. Aunque enviudó muy pronto, ese primer y único amor sigue siendo su felicidad secreta, que se mantiene viva a través del hijo, cuyo aspecto físico le recuerda continuamente a su amada.

Sol/Solntse (2005). Película que presentamos en nuestro cineclub.

Aleksandra (Alexandra) (2007). Film que aborda los efectos de la guerra en los seres humanos en la figura de una abuela rusa que viaja a Chechenia a encontrarse con su nieto militar en un campamento.

Fausto/Faust (2011). Ambientada en el siglo XIX. Se basa en la leyenda alemana de Fausto.
Una marca de identidad de la filmografía de Sokurov es la intención poética que aparece en el uso del sonido y la voz (su propia voz) en off. Quizás influido por los radioteatros que escuchó en su infancia, de los cuales en más de una oportunidad se ha considerado admirador, la cadencia de su voz tiene densidad dramática. “El sonido es el alma, la imagen son los pies. La imagen nos guía, el sonido nos hace despegar”, ha declarado Sokurov. Si se apaga el sonido, la imagen narra por sí misma. Si se oscurece la imagen, la banda de sonido se transforma en un dispositivo que imita el radioteatro.

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SOL/SOLNTSE (2005) GÉNERO: DRAMA-BIOGRÁFICO. PAÍS: RUSIA. DURACIÓN: 110’

Dirección: Alexander Sokúrov. Guión: Yury Arabov. Intérpretes: Issey Ogata, Robert Dawson, Kaori Momoi, Shiro Sano, Shinmei Tsuji. Fotografía: Alexander Sokurov. Música: Andrey Sigle.

Sinopsis: La película hace parte de la llamada “trilogía del poder”, a través de la cual Sokurov se acerca a tres de los líderes políticos más importante de la Historia Universal. En esta oportunidad, su mirada se centra en el emperador Hirohito, durante los días posteriores al bombardeo atómico que sufrió el Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Los hechos que el film narra, tienen ocurrencia en los meses posteriores a la catástrofe de Hiroshima y Nagasaki. Durante los meses de agosto de 1945 a enero de 1946, el director nos introduce en la cotidianidad del emperador japonés.
La película se inicia mostrándonos al mandatario en su día a día, rodeado por todo su séquito, siempre atento a cumplir el ceremonial que su carácter divino reclama. Seremos testigos de cómo hasta actos de tanta intimidad como vestirse o comer, se convierten en verdaderos rituales. Igualmente conoceremos de su pasión por la ciencia, (especialmente por la biología marina), y su interés en la poesía.

A medida que avanza el metraje, la evolución del soberano es evidente y se va a acentuar luego de los bombardeos.

En primera instancia, Hirohito, al aceptar la teoría evolucionista de Darwin, se opone abiertamente a las explicaciones mitológicas del mundo (recibidas de su familia) y empieza a cuestionarse su naturaleza divina.

De otro lado, su dedicación diaria a escribir poesía. La película nos muestra un poema, donde se resalta el carácter efímero de la naturaleza, que nos permite intuir que ya Hirohito empieza a reflexionar sobre su condición finita, como parte de la Naturaleza que es.

Así, Hirohito, ante la evidencia del desastre, comprende que la guerra ya es imposible ganarla, y que el triunfo está en manos de los aliados. Y cuando es detenido y obligado a presentarse ante el general MacArthur (Robert Dawson), no duda en reconocer y aceptar la derrota. Un hecho que va a incidir en que el emperador decida despojarse de sus atributos divinos, para asumir su humanidad plena.

Este encuentro entre MacArthur e Hirohito, es para mí, uno de los momentos claves de la película. Sokurov, con toda la maestría de oficio, nos presenta un contraste absoluto entre los dos hombres. El americano, un hombre práctico, centrado, consiente del momento histórico…Hirohito, en cambio, se nos muestra como un niño, sorprendido por cosas totalmente triviales como la decoración o la moda. Un niño que quiere experimentar fumándose su primer cigarro…y para quien la derrota de su país, parece estar en un segundo plano.

Y no es que Hirohito esté loco, o de espaldas a la realidad. Lo que ocurre es que vive en otro mundo, así fue educado. Por eso su torpeza cuando acude al encuentro con el general americano. No sabe cómo comportarse, ni qué decir, incluso, no sabe cómo abrir una puerta…

Sokurov acierta totalmente en la elección de Issey Ogata para el papel de Hirohito. Su interpretación, llena de matices y de sutilezas (articulando palabras que nunca salen de su boca, en la mirada), pero sobre todo, la gestualidad de este actor, concurren para que su caracterización sea absolutamente memorable.

Técnicamente, la película es perfecta. Sokurov, manejando él mismo la cámara, construye una película que parece surgir de la bruma, de ritmo pausado y elegante. La gama de colores alterna entre diferentes tonos de sepias, que le dan un toque retro a la cinta.

La banda sonora, a cargo de Sergei Moshkov, incluye fragmentos de Wagner, y de Bach (dos movimientos de la suite nro. 5 para celo) contribuye a crear la atmósfera atemporal y enrarecida de la historia.

Escenas para el recuerdo. Las que tienen que ver con el encuentro entre Hirohito y el general McArthur. Especialmente, cuando aquel se queda solo…Y por supuesto, las escenas del final. Ese encuentro absolutamente conmovedor entre Hirohito, ya despojado de todo el protocolo, en compañía de su esposa…

Qué tan fiel con la verdadera historia de Hirohito sea esta película, no lo sé. Aunque la formación y la rigurosidad con la cual el director ruso asume todos sus proyectos, me hacen pensar que en esta ocasión la documentación recopilada fue exhaustiva. Lo cierto es que una vez visionado el film, la percepción del emperador japonés es diferente, más humana. Y que Sokurov nos entrega, desde lo cinematográfico, una verdadera obra maestra. Imprescindible!

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