TIME

Por: Mario Arango Escobar.

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KIM KI DUK

Nació en 1960 en Boghwa, al norte de Corea del Sur. Creció en el seno de una familia obrera del ámbito rural. A los nueve años se trasladó junto a sus padres a Seúl, donde aprendió el oficio familiar de la agricultura, actividad que abandonó a los 17 años para trabajar como obrero fabril. A los 20 años se inscribió en el ejército, donde sirvió como suboficial de marina durante cinco años.

En 1990, una vez cumplido el servicio militar, se trasladó a Francia, donde estudió Bellas Artes y pasó dos años pintando en una iglesia, con la intención de hacerse un predicador.
Durante su estancia en París, sobrevivió con lo que ganaba vendiendo sus pinturas en la calle. En consecuencia, la llegada de Kim Ki-duk al mundo del cine, comenzó de una manera bastante diferente a la seguida por la mayoría de cineastas.

No sería hasta su primer viaje a París que Kim Ki-duk descubriría el cine. En las salas de la capital parisina vio por primera vez películas como ‘El silencio de los corderos’ o ‘Los amantes del Pont Neuf’. Nunca recibió ningún tipo de educación académica ni formación sobre la realización cinematográfica, ni siquiera llegó a ejercer como ayudante de dirección. Todos sus conocimientos y aprendizaje los adquirió haciendo películas, experimentando con el medio. Esto es precisamente lo que le ha permitido desarrollar esa libertad a la hora de ponerse detrás de la cámara para abordar sus películas.
De regreso a su país, Kim Ki-duk decidió presentarse a varios concursos de guión, ganando en 1993 un prestigioso galardón nacional por ‘Un pintor y un criminal condenado a muerte’ y otros más en los años posteriores.
Si bien es cierto que ninguna de estas obras se llevó a la pantalla, también lo es que gracias a ellas firmó su primer contrato. “Cocodrilo”/ Ag-o. (1996). Es la historia de unos marginados, habitantes de calle, que viven la vida al día, y que ven su rutina alterada con la aparición de una mujer que intenta suicidarse y a la cual rescatan.

En su filmografía, destacan los siguientes títulos:
“La isla”/ Seom (2000), película con la cual logra el reconocimiento internacional. En ella nos cuenta la historia de un ex-policía que, después de matar a su amante, está decidido a suicidarse, si no fuera porque se lo impide una extraña mujer.
Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera/ Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom (2003). Dividida en cinco fragmentos, uno por cada estación del título, cada uno de ellos es una alegoría de las diferentes etapas por las que pasa la vida de un hombre.

“Hierro 3”/ Bin-jip (2004). Un poema de estilizada belleza, en el que se narra la rutina de un joven inquilino de casas ajenas, que ve su día a día alterado cuando en una de las casas que ocupa, se encuentra con una mujer maltratada por su marido. Entre los dos se establecerá una complicidad, una historia de amor entre dos seres inadaptados.
“El arco”/ The Bow (2005). Película en la cual nos narra los deseos y esperanzas de un solitario anciano a través de una joven a la que nunca podrá poseer.
“Samaritan Girl” (2005). Triste historia que desarrolla magistralmente, el tema de la prostitución de adolescentes.
“Time”/Shi Gan (2006). Película que presentamos en nuestro cineclub.
“Aliento”/ Soom (2007). Un hombre condenado a muerte espera el momento de su ejecución, aislado tras varios intentos fallidos de suicidio. Una mujer sufre ante las múltiples infidelidades y los malos tratos de su marido. El inesperado encuentro de estos dos solitarios supondrá un nuevo aliento para sus vidas.

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TIME /SHI GAN (2006). GÉNERO: DRAMA. PAÍS: COREA DEL SUR. DURACIÓN: 97′.

Dirección y guión: Kim Ki-duk. Intérpretes: Ha Jung-Woo, Park Ji-Yeon, Kiki Sugino, Kim Sung-Min, Seong Hyeon-A, Jang Jun-Yeong, Suh Won Oh, Jung Gyu-Woon. Fotografía: Jong-moo Sung. Música: Hyung-woo Noh.

Sinopsis: Después de dos años de noviazgo, una joven teme que su novio se haya cansado de ella, y se fije más en otras mujeres en las que encuentre la frescura de la novedad. Un amor sin límites y unos celos enfermizos la empujan entonces a acudir a una clínica de cirugía estética, con la esperanza de que un nuevo rostro permita volver a enamorarle, como la primera vez…
Con el estilo simbólico que caracteriza su cine, el director coreano desarrolla esta inquietante historia, en la que nos presenta a Seh-hee una mujer enamorada locamente de su novio. Ambos llevan varios años de romance, y al parecer todo es perfecto. Sin embargo, con el paso del tiempo, la mujer empieza a sentirse insegura del amor de su amante. Para conjurar la posibilidad de que el hombre la abandone por otra, más joven, ella decide acudir a un cirujano plástico para transformarse en otra mujer, y de esta manera, conservarle a su lado.

Luego de la cirugía, Seh-hee, desaparece de la vida de Ji-woo, que no logra entender el porqué del abandono. Una vez que la mujer se ha recuperado regresa, con otro rostro, pero Ji-woo no la reconoce. Empiezan a frecuentarse y él se enamora de ella, con lo cual Seh-hee se da cuenta que su antiguo novio la ha olvidado. Llena de ansiedad y angustia, al ver que su transformación no ha logrado el objetivo esperado, decide escribir una carta a Ji-woo pidiéndole que retomen su relación. Él quiere volver con Ella. Ella siente celos de Ella misma. Ella se siente infeliz con Ella y quiere volver a ser Ella. Ella vuelva a él con una máscara de Ella. Él se da cuenta de que Ella es Ella. Él no entiende a Ella. Él se va. Él se hace la cirugía. Ella le busca a él, pero ella no sabe quién es él. Ella cree conocer en varias ocasiones a él. Pero él no es él. Ella piensa que él muere. Ella quiere desaparecer y se hace la cirugía otra vez para ser otra Ella. Ella sale de la clínica y choca con Ella original… Y todo vuelve a empezar, en un círculo vicioso, donde ambos personajes quedan atrapados irremediablemente.

Kim Ki-duk, de manera muy inteligente, utiliza toda su creatividad para sumergirnos en esta metáfora que tiene que ver con la propia identidad, y con el dilema que Ji-woo debe resolver, cual es el de elegir entre las dos mujeres, antes y después de la cirugía. Si elige a la que se ha transformado, traicionaría a su antigua novia, y si no lo hace, el rechazo es totalmente frustrante e inaceptable…
En el apartado técnico, mención aparte para la imponente fotografía, a cargo de Jong-moo Sung. Además de recoger locaciones hermosas, el hecho de que el protagonista sea fotógrafo, no es gratuito. Recordemos cómo está decorada su habitación, con fotos de su amada, una manera de conservarla, de mantenerla a su lado. En cambio para ella, carente de identidad, las fotos significan una pérdida intolerable. Su propia foto se convierte en máscara. De otro lado, el uso del color de manera simbólica, es otro elemento que aporta riqueza y significado a la película. Una banda sonora, de gran lirismo, que refuerza los momentos más dramáticos del relato.

Una historia compleja, de gran contenido metafórico, que logra ser creíble, gracias al sólido guión y a unos intérpretes que literalmente “se meten” en sus personajes, logrando que el espectador se identifique con su tragedia.

“Time”, una película capital dentro de la filmografía, sorprendente y a veces desconcertante del director coreano. Un film que admite, como toda gran obra, múltiples lecturas. El tiempo en su eterno pasar… en su eterno recomenzar; y a cuyo paso queda su huella, en el cuerpo; en las relaciones amorosas…Y el gran tema de la identidad, de la propia aceptación, en conflicto con los cánones de belleza impuestos por el mercado. Imperdible!

Nota:
El parque de las esculturas.
El lugar que aparece en la película, y que los protagonistas denominan con este nombre, está lleno de obras de arte, que representan el amor y el dolor, temas que desarrolla la película. Se trata del parque de Baemigumi, situado en la isla de Mo, a cuarenta kilómetros de Seúl, la capital de Corea. Allí expone una treintena de obras el escultor Lee Il-ho, que vive y trabaja en esta isla, de superficie inferior al kilómetro cuadrado. Lee ensalza la naturaleza en sus esculturas, pues no le gusta la frenética vida de la ciudad. Cree que la tecnología avanzada puede perjudicar al espíritu y a los instintos más puros del ser humano.

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