UN DOCTOR EN LA CAMPIÑA

Por: Mario Arango Escobar.

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THOMAS LILTI

Nació en 1976 en Francia. Desde muy joven se apasiona por la medicina y el cine. Mientras cursa sus estudios como médico, realiza varios cortometrajes.

Su primer largometraje es “Hipócrates/ Hippocrate (2004). Benjamin está destinado a ser un gran doctor, pero su primera experiencia como médico residente en el hospital donde trabaja su padre no sale como él esperaba. La práctica se revela mucho más compleja que la teoría y la responsabilidad es agobiante. Además, su compañero de trabajo Abdel, un médico extranjero, tiene mucha más experiencia que él. Benjamin tendrá que enfrentarse cara a cara con sus límites y sus miedos, así como los de sus pacientes y sus familiares, los médicos y sus compañeros residentes.

En el año 2016 realiza “Un doctor en la campiña”/Medecin de champagne, que presentamos en nuestro cineclub.

UN DOCTOR EN LA CAMPIÑA/ MÉDECIN DE CAMPAGNE (2016) GÉNERO: DRAMAMEDICINA. PAÍS: FRANCIA. DURACIÓN 102’

Dirección: Thomas Lilti. Guión: Thomas Lilti, Baya Kasmi. Intérpretes: François Cluzet, Marianne Denicourt, Patrick Descamps, Christophe Odent, Isabelle Sadoyan, Félix Moati. Fotografía: Nicolas Gaurin. Música: Alexandre Lier, Nicolas Weil.

Thomas Lilti en este, su segundo largometraje, nuevamente nos introduce en una historia que él, como médico, conoce muy bien. Si en su anterior película, “Hipócrates”, nos mostraba el universo de un joven médico recién egresado, sus temores, sus inseguridades, en esta oportunidad nos acerca a la cotidianidad de Jean-Pierre (François Cluzet,), un médico rural, curtido por los años, que vive para su profesión. No solo es el médico que cura las dolencias del cuerpo, sino que sus pacientes son para él sus amigos, quienes acuden al consultorio también en busca de consuelo para los dolores del alma.

Un día Jean-Pierre recibe de su médico la noticia de que padece un cáncer cerebral. Aunque la noticia le llega de sorpresa, nuestro protagonista no se intimida, y continúa con su abnegada labor. Sin embargo, por recomendaciones del médico que lo trata, debe acoger a Nathalie (Marianne Denicourt), una joven médica para que le sirva como asistente y de esta manera él pueda cumplir con su tratamiento.

A medida que avanza el relato la pareja de médicos supera el recelo que inicialmente los separa, y van conformando un equipo que recorre la campiña para llevar alivio, consuelo y amor a los numerosos pacientes. Jean Pierre, abrirá su corazón a Nathalie y le hará conocer sus debilidades, y ella, con cada día que pasa, se sentirá más identificada con su maestro.

La narrativa discurre de manera pausada y tranquila, y en todo momento se percibe el interés del realizador por imprimirle a la historia un tono realista, que logra gracias a su otra faceta de médico. Hasta en los más mínimos detalles de la película se percibe la humanidad y la sensibilidad con las que Lilti, también autor del guión, construye sus personajes y todo el contexto en el cual se mueven.

Uno de los grandes aciertos del film lo constituye la pareja de protagonistas. François Cluzet, en el papel de médico, se “mete” literalmente en su personaje, prodigándonos una actuación que en todo momento se hace natural y verosímil. Marianne Denicourt por su parte, derrocha sinceridad y sirve de contrapunto perfecto para que ambos personajes encajen perfectamente en la historia.
Una banda sonora que acompaña con suaves tonos la historia y donde sobresale la eterna Nina Simone con su maravillosa interpretación de “Wild Is the Wind”, durante los créditos finales, que acentúa el tono sentimental y nostálgico de la película.

Escenas para el recuerdo. Aquella que tiene lugar durante el Festival Country en la cual Jean-Pierre, mientras todos disfrutan de la música, y danzan alegres, él está solo, y se da cuenta que un ciclo de su vida está llegando a su fin y que debe asumir su existencia de otra manera.

Thomas Lilti, de manera sencilla, casi minimalista, nos entrega una película que reivindica el papel de ese médico rural, en nuestro medio el ya olvidado “médico de familia”. Aquel profesional de la salud, cercano, amoroso, comprensivo, cuya sola presencia era suficiente para obrar el prodigio que a veces no logran los medicamentos: curar el cuerpo y el alma. Pero también nos plantea, de manera muy sabia, el derecho de todo paciente a una muerte digna. Imprescindible película!

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