MADAME BOVARY

Por: Mario Arango Escobar.

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MADAME BOVARY (1991) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: FRANCIA. DURACIÓN: 131’

Dirección y guión: Claude Chabrol (Novela Gustave Flaubert) Intérpretes: Isabelle Huppert, Jean- François Balmer, Christophe Malavoy, Lucas Belvaux, Jean Yanne . Fotografía: Jean Rabier. Música: Matthieu Chabrol.

La relación entre literatura y cine ha sido, casi siempre, una relación conflictiva. Para quienes estudian este tema, son pocas las obras literarias que han conservado su integridad al pasar al medio cinematográfico. Al parecer, una de las excepciones, afortunadas, es esta versión de Madame Bovary, realizada por Claude Chabrol.

El realizador francés, quien, como ya dijimos tenía un gran amor por la literatura clásica, escribe un guión magnífico, que conserva todo el espíritu de la obra cumbre de Gustave Flaubert.

La historia nos presenta a Emma (Isabelle Huppert), una joven de unos vente años, hija de un modesto granjero, que ama la lectura de novelas románticas y la música, gustos que aprendió en el colegio de monjas donde pasó algunos años. Un día, el médico Charles Bovary (Jean-François Balmar) acude a visitar a su padre y queda prendado de ella. Con la aquiescencia del padre de la joven, la pareja contrae matrimonio.

Al pasar de los días, Emma va descubriendo que su esposo es un hombre que no llena sus expectativas ni como hombre, ni como compañero. Para ella, el médico es un ser ordinario, del que pronto se desencanta. Insatisfecha en su matrimonio, Emma empieza una incesante búsqueda de placer, refugiándose en amores furtivos hasta llegar al adulterio con un joven aristócrata. Sin embargo, nuestra protagonista no logra alcanzar la paz, y su salud se va deteriorando de manera irreversible…

Chabrol, además de un esmerado retrato de Emma Bovary y los personajes que la rodean a lo largo de la historia, parece empeñado en describirnos el contexto social de la época. Así nos enteramos de la importancia que tienen los hacendados y comerciantes, mientras los médicos y pequeños granjeros son personajes carentes de interés. Es una sociedad que asimila prosperidad con status social y en la cual Emma se siente incómoda, asfixiada.

Para acercarnos al drama de Emma, el realizador francés opta por el recurso de la voz en off, y de esta manera podemos percibir, y casi sentir la tortura existencial de esta desdichada mujer.

La película se apoya en una puesta en escena de calidad incuestionable. La campiña francesa queda plasmada de manera primorosa, gracias al cromatismo de la fotografía, en unas imágenes de gran belleza. Igual sucede con las escenas de ciudad, en la que cada composición, cada encuadre, está cuidado rigurosamente.

El vestuario constituye un elemento bastante importante en la película, a través de él reconocemos la época en la cual ocurre la historia (década de 1850, en tiempos de Napoleón III, Segundo Imperio), pero además nos muestra la evolución de la protagonista a través de su apariencia.

Llama la atención el acertado tratamiento de la iluminación de la película. Recordemos los primeros y los medios planos de la protagonista, que se caracterizan por la predominancia de los colores claros, luces blancas o suaves; en contraposición con los planos de otros personajes que tienden a ser más oscuros.
La música, a cargo de Matthieu Chabrol (hijo el director) mezcla melodías propias, con fragmentos de composiciones de Tavernier, Donizetti, y Johan Strauss que acompañan de manera perfecta los sucesos más importantes del film.

A nivel actoral, la fuerza de la película recae sobre la espléndida Isabell Huppert, ya convertida en musa del realizador galo, que en esta oportunidad nos brinda una interpretación memorable, llena de matices.

Escenas para el recuerdo. Chabrol recrea, de manera magistral, cuatro momentos claves del texto de Flaubert: La boda, la feria agrícola, el baile de Vaubyessar, y el desenlace de la historia.

Finalmente, reitero mi afirmación del comienzo, una adaptación bastante fiel a la obra original. Una obra que supone un verdadero reto a la hora de trasladar en imágenes. Reto que Chabrol supera magistralmente y nos procura una obra de extraordinario valor cinematográfico. Otra joya del insigne maestro!

Premios

1991: Nominada al Oscar: Mejor vestuario.
1991: Nominada al Globo de Oro: Mejor película de habla no inglesa.

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