PADRE, UN DIARIO DE FE

Por: Mario Arango Escobar.

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ISTVÁN SZABÓ

Nació en 1938 en Budapest (Hungría). Como su familia era judía, debieron esconderse durante el Holocausto.

Inicialmente Szabó pensó en convertirse en médico, que era la profesión de su padre, además de ser una tradición familiar, referencia que aparece con frecuencia en sus películas. Sin embargo, su interés en las artes escénicas desde muy joven, lo llevó a incorporarse en la Academia de Cine de Budapest. Sus trabajos estudiantiles culminan en 1962 con Koncert, su película de graduación.

Su primer largometraje plenamente profesional “La edad de las ilusiones” (Álmodozások kora), ocurre en 1965. Según la opinión de algunos críticos, contiene influencias de la nouvelle vague y del cine polaco contemporáneo. Esta realización significó para el precoz director el Premio Especial del Jurado al Mejor Director en el Festival Cinematográfico de Hungría, convirtiéndose de inmediato en una figura clave para toda una nueva generación de cineastas húngaros de los años sesenta.

Dentro de su extensa filmografía, destacan títulos como:

“Apa” (Padre diario de fe, 1966). Película que presentamos en nuestro cineclub.

“Confianza” (Bizalom, 1980). Un hombre y una mujer deben tomar una decisión extrema para salvar sus vidas. Las fuerzas de la Alemania Nazi han ocupado el país y si no quieren verse deportados solo tienen una salida: mentir y hacerles creer que son pareja.
Película que presentamos en nuestro cineclub en mayo de 2016.

“Mephisto”, película de 1981, significa para el director húngaro el reconocimiento internacional, al ser galardonado con el Premio Oscar a la Mejor Película Extranjera. La historia gira en torno a un actor de teatro, que decide “venderse” al nazismo, con tal de ascender en su profesión. Película presentada en nuestro cineclub en octubre de 2013.

“Coronel Red” (Redl ezrede, 1984) y “El adivino” (Hanussen) de 1988, terminan la trilogía, iniciada con “Mephisto”, con la caída del Imperio Austro-Húngaro, como telón de fondo.

“El amanecer de un siglo” (Sunshine, 1999). Poético retrato de varias generaciones, a lo largo de un siglo, que culmina con el derrumbamiento del imperio soviético

“Conociendo a Julia”/ Being Julia (2004). Una diva del teatro londinense, pasa por un momento de decadencia. Para tratar de salir de esta crisis, se deja seducir por un joven arribista. Película presentada en nuestro cineclub en septiembre de 2013.

“The Door”/La puerta (2012). Magda, una escritora de clase media alta, emplea a una mujer mayor y solitaria, Emerence, para ser su ama de llaves. Hungría vive afectada por los acontecimientos externos, los cuales influyen en la relación entre las dos mujeres que viven en lados opuestos de la misma calle. Presentada en nuestro cineclub en septiembre de 2013.

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PADRE, UN DIARIO DE FE/ APA (1966) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: HUNGRÍA. DURACIÓN 98

Dirección y guión: István Szabó. Intérpretes: András Bálint, Miklós Gábor, Dániel Erdély, Kati Sólyom, Klári Tolnay, Zsuzsa Ráthonyi. Fotografía: Sándor Sára. Música: János Gonda.
Con tan solo 28 años, Szabó sorprende con este, su segundo largometraje, que anticipa la calidad de su futura filmografía.
“Apa” está estructurada formalmente como un sencillo cuento de hadas, narrado por Takó, (Daniel Erdely) un niño que pierde demasiado pronto a su padre para poder conocerle como realmente era. Para suplir el vacío de la ausencia, recurre a su fantasía y de esta manera, construir su memoria.

La película se inicia con una serie de imágenes documentales, (una constante en la filmografía del director húngaro), que nos muestran el desastre causado por los bombardeos alemanes sobre Budapest. Seguidamente la cámara registra el momento en el que un grupo de personas se convocan para celebrar un funeral. Quien ha muerto es el padre de Takó. Y es la voz de este huérfano, ya adulto, quien a través de la voz en off, nos cuenta que su padre ha muerto a causa de un infarto. También nos enteramos que se desempeñaba como médico y que el hecho ocurre en el momento de la victoria de los húngaros sobre los nazis.

Abrumado por la repentina desaparición de su papá, Takó empieza a inventarse diferentes historias, donde el padre será el protagonista. Son historias de una enorme fantasía, que nos mostrarán esa figura paterna adoptando varios roles. Desde un héroe de guerra, judío convencido, médico prodigioso, aventurero en bicicleta a través de Alemania, etc. Sin embargo, a pesar de la gran inventiva del niño, la realidad se impone, y los acontecimientos históricos de la postguerra adquieren protagonismo.

Szabó aprovecha de manera magistral la fantasía de Takó, para hablarnos de los cambios sufridos por su país durante los años cincuenta. Recuérdese las escenas de la ejecución de los criminales de guerra nazi o la subida al poder del Partido Comunista que quedan perfectamente registrados mediante los desfiles militares, o esa hermosa secuencia de juegos infantiles en las que Takó comparte con los dos hermanos de clase alta.

Llegados a la mitad del metraje, nos encontramos con un Takó adulto (Andras Balint). Corre el año de 1956, días previos a la insurrección húngara. La narrativa de la película toma un cariz más realista, aunque el joven universitario de ahora, no esté completamente libre de las fantasías con su padre, pero su interés se orienta a descubrir el hombre que realmente fue. Indagando con personas cercanas a su progenitor, Takó se acercará a su verdadera dimensión: un médico humilde, común y corriente, desprovisto de toda la grandiosidad de su anterior héroe.

No obstante, este descubrimiento, un poco decepcionante para Takó, la compensación llegará con el encuentro del verdadero amor, en una joven judía que también como él, está necesitada de afecto y con la cual comparte sus intereses revolucionarios. Un momento particularmente emotivo de la película y mediante el cual, Szabó realiza un homenaje al cine, al incluir un fragmento de un rodaje sobre el Holocausto judío, donde los dos jóvenes se conocen.

Varios son los puntos fuertes de este entrañable film. Sus poéticas imágenes en blanco y negro, grandioso trabajo del maestro Sándor Sára, que refuerzan el tono nostálgico de la historia. La puesta en escena y la reconstrucción de época, con los insertos documentales que le confieren credibilidad al film.

Mención aparte para las destacadas interpretaciones de Miklos Gabor, en el papel de padre. Así mismo, Daniel Erdely como Takó niño, que cautiva al espectador con su naturalidad y carisma. Y András Bálint, en el papel de Takó adulto, contenido, acorde con su papel.

Sin llegar a ser autobiográfica, la película está claramente afincada en la historia personal del realizador. Elementos de la vida de Szabó se cruzan con la de los protagonistas. El padre del director y el padre del film son médicos, que murieron en 1945. De otro lado, la edad del niño protagonista corresponde, aproximadamente con la de Szabó.

“Padre, diálogo de fe” es una obra pequeña, pero de gran calado emocional. Auténtica pieza de cine de autor. Considerada como una de las películas más importantes de la cinematografía europea gracias a su novedoso planteamiento lírico, totalmente innovador para su época. Una película inolvidable, como cada obra del gran maestro magiar.

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