FRANTZ

Por: Mario Arango Escobar.

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FRANÇOIS OZON

Nació en 1967, en París (Francia). Graduado con doctorado de cine en París (tiene como profesores a Eric Rohmer y Joseph Morder). Al tiempo que estudia, realiza decenas de películas con la cámara super8 de su padre. En 1990 ingresa al departamento de dirección de la Femis. Redacta una tesis sobre Pialat y firma numerosos cortometrajes. Gracias a estos cortos se hará un nombre en el medio del joven cine francés. Entre estas obras se distingue “Une robe d’été” (1996), visión sin complejos de la homosexualidad, premiada en Locarno y presentada en Cannes.

Otros títulos de su filmografía:

“Sitcom” (1998) Historia de una familia francesa corriente, a punto de romperse en mil pedazos con la llegada de un ratón de laboratorio, que cambiará los hábitos sexuales de toda la familia.

“Los amantes criminales”/ Les amants criminels (1998). Alice es una joven que gusta de los juegos de seducción y de violencia. Un día decide matar a Saïd, un compañero de clase. Pero ella no puede hacerlo sola. Así que Alice manipula a su ingenuo novio Luc para que cometa el crimen a sangre fría, como prueba de su amor…
“Gotas de agua sobre piedras calientes”/ Gouttes d’eau sur pierres brûlantes (1999) adaptación de una obra teatral de Fassbinder. Leopold es un vendedor de seguros homosexual que sostiene una relación con un adolescente, aún confuso respecto a sus deseos. El romance se sale de control cuando aparecen en escena las mujeres de ambos.

“Bajo la arena”/ Sous le sable (2000). Durante una visita a la playa, el esposo de la profesora Marie Drillon desaparece sin dejar rastro. ¿Ha muerto o se ha marchado voluntariamente? Incapaz de enfrentar la situación y ante el asombro de quienes le rodean, Marie comienza a negar la ausencia de su esposo…

“Ocho mujeres”/ 8 femmes (2002). En una residencia campestre aislada por la nieve, ocho mujeres (empleadas y patronas, además de una aparecida de último minuto) deberán resolver el misterio de un asesinato. Cualquiera de ellas puede ser la culpable, más aún cuando en el curso de la noche van aflorando algunos de sus más profundos secretos.

“La Piscina”/ Swimming Pool (2003). Harta de ser considerada una simple autora de novelas policiales, la escritora Sarah Morton acepta irse de vacaciones a la casa de su editor, en el sur de Francia. Todo es paz y descanso los primeros días, pero luego se aparece la hija del editor (una chica con severos problemas de conducta) y las vacaciones de Sarah se van al diablo.
“El tiempo que queda”/ Le temps qui reste (2005). Romain es un fotógrafo de modas, homosexual quien se descubre enfermo de cáncer terminal. Torturado por el rápido fin que se avecina, Romain decide saltarse la terapia y aprovechar sus últimos meses de vida, aunque eso signifique no sólo hacer las paces con algunos, sino también dejar salir la rabia y frustración que le ha ocultado a otros.

“Mi refugio”/ Le Refuge (2009). Tras la muerte de su novio por sobredosis, una mujer embarazada se refugia en la cabaña costera de un amigo mientras intenta superar su propia adicción a las drogas. Hasta ese lugar llega alguien que no esperaba ver: el hermano del muerto.
“En la casa”/Dans la maison (2012). Un profesor de literatura, cansado de enseñar para alumnos sin ningún tipo de interés, descubre de repente, corrigiendo las redacciones que estos le han entregado, un texto que le fascinará. En él, Claude, uno de sus alumnos, narra la visita que ha hecho a la casa de uno de sus compañeros y describe cómo es la vida de la clase media. El relato termina con un “continuará”… El profesor, empieza a alentar a su estudiante para que siga escribiendo, sin embargo, esto les llevará a una situación que terminará por salirse de sus manos. Película que presentamos en nuestro cineclub en octubre de 2013
“Joven y bonita”/ Jeune et jolie (2013). Isabelle, una hermosa joven de 17 años que pertenece a una familia de clase alta de París, parece tener el mundo a sus pies. Pero tras un verano en el que la pérdida de la virginidad le resulta decepcionante, un viaje de autodescubrimiento sexual la embarcará a partir del otoño en una doble vida: estudiante de día y prostituta de lujo por las tardes. Esta es su historia, a través de cuatro estaciones y cuatro canciones.
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FRANTZ (2016) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: FRANCIA. DURACIÓN: 113

Dirección: François Ozon. Guión: François Ozon y Philippe Piazzo. Intérpretes: Pierre Niney, Paula Beer, Cyrielle Clair, Johann von Bülow, Marie Gruber, Ernst Stötzner, Anton von Lucke. Fotografía: Pascal Marti. Música: Philippe Rombi.

El veterano director francés recrea el clásico film de Ernest Lubitsch “Remordimiento” (1932), que a su vez está basado en una obra de Maurece Rostand, “El hombre al que maté”.

La historia nos lleva al pueblo alemán de Quedlinburg, poco después de finalizada la I Guerra Mundial. Allí, encontraremos a Anna (Paula Beer), una joven que aún llora la muerte de su prometido en el campo de batalla. Un día, mientras va a visitar su tumba, encuentra que alguien ha depositado en ella, un ramo de rosas. Después de averiguar, Anna descubre, que quien ha dejado las flores, es un joven que ha venido desde Francia y que afirma haber sido amigo de Frantz (Anton von Lucke). Su nombre: Adrien Rivoire (Pierre Niney)

A instancias de los padres de Frantz, Anna invita al recién llegado para que les cuente sobre lo ocurrido con su hijo. Sin embargo, Adrien, incapaz de revelar el secreto sobre la suerte de Frantz, y así evitar un mayor sufrimiento a sus padres y también a Anna, decide inventar una relación que jamás tuvo con el fallecido. Poco a poco, el joven se gana la confianza de la familia, y va haciéndose un amigo muy especial de Anna.

Los días pasan, y Adrien debe regresar a su país, quedando Anna sumida nuevamente en la soledad…

Ozon nos sumerge, desde las primeras secuencias, en una historia de mentiras y engaños, en la cual el misterio se hace presente hasta el último plano. Con una estructura propia de las mejores películas clásicas, Ozon deslumbra en el manejo del lenguaje y en la utilización de recursos narrativos que hacen de “Frantz”, una verdadera obra maestra.

Destacable el trabajo del guión, del que también es coautor Ozon. Si miramos detenidamente su aparente sencilla estructura, descubriremos que posee una marcada complejidad. Los recuerdos del pasado y la mentira son los ejes sobre los cuales se apoya todo el relato conformando un verdadero entramado de emociones. La emotiva historia de amor, ausencia y dolor conjugada perfectamente con el contundente mensaje antibélico.

Visualmente, la película raya la perfección. Sus hermosas imágenes, de una cuidadosa composición y perfectos encuadres, son un deleite para la vista. Filmada en un rotundo blanco y negro, con ocasionales virajes de color, para hablarnos del recuerdo de Frantz o de los momentos felices que Anna pasa con Adrien, aportan calidad estética al film. Magistral trabajo de Pascal Marti.

La puesta en escena y la rigurosa recreación de época, aportan realismo a los acontecimientos y hacen que los sentimientos y emociones de los personajes cobren intensidad.
Otro elemento de gran importancia lo constituye la banda sonora La música, a cargo del compositor Philippe Rombi no solo sirve para reforzar algunos momentos dramáticos de la historia, sino que, además sirve como punto de unión entre Frantz, Adrien y Anna, pues los tres tienen en común esta pasión. Para destacar, la bella interpretación al violín y piano de la Nocturne No. 20 de Frédéric Chopin, interpretada en la película por Adrien y Anna.
De igual manera, así como la música y la mentira une a los dos protagonistas, encontramos en el cuadro de Manet, El suicida (1877), otro elemento de unión entre ellos. Esta obra es significativa, pues alude al deseo de terminar con la vida, que en algún momento de la historia experimentan los dos personajes. Pero que, al final de la película, se convierte en un motivo que remite a la vida. Gracias a Adrien, Anna encuentra una razón para vivir, por eso el cuadro adquiere color, y Anna nos habla de sus nuevos sentimientos cuando dice: “vengo a ver este cuadro para alimentar mis ganas de seguir viviendo”.

En cuanto a las actuaciones. Paula Beer, logra desde la sobriedad de su interpretación, un personaje lleno de matices, de sutilezas, realmente impactante. De igual manera Pierre Niney, construye un personaje lleno de misterio y sirve de complemento perfecto al trabajo de la actriz protagonista.
Escenas para el recuerdo. La película abunda en momentos y secuencias llenas de emotividad y belleza. Destaco aquella en la que Anna relee una carta del novio muerto, y empezamos a escuchar dos voces en off, que llegan casi a coincidir, como muestra de los nuevos sentimientos que están surgiendo en la protagonista.
Otra escena bella y reveladora, es aquella en la que Adrien y Anna están tocando, y ésta no logre terminar su interpretación, pues no puede fingir lo que ya está sintiendo por Adrien.
El inesperado final, abierto, lleno de esperanza…
François Ozon, nos presenta una obra emotiva, llena de poesía, hermosa y trise. Una original historia de amor, y una contundente reflexión antibelicista. Pero además, “Frantz” es un precioso homenaje al cine clásico, con el cual Ozon se consolida como un artista total. Imprescindible!

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