PERRO FANTASMA: EL CAMINO DEL SAMURÁI

Por: Mario Arango Escobar.

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PERRO FANTASMA: EL CAMINO DEL SAMURÁI/ Ghost Dog: The Way of the Samurai. (1999) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESTADOS UNIDOS. DURACIÓN: 115’

Dirección y guión: Jim Jarmusch. Intérpretes: Forest Whitaker, John Tormey, Cliff Gorman, Henry Silva, Tricia Vessey, Isaach De Bankolé, Victor Argo, Gene Ruffini, Richard Portnow. Fotografía: Robby Müller. Música: RZA.

Continuando con su sorprendente filmografía, el siempre original maestro Jim Jarmusch, nos introduce en el mundo de los samuráis, y más concretamente, en la vida de Ghost Dog, el héroe de esta fascinante película.

Con un protagonista que solo la imaginación de Jarmusch puede crear, Ghost Dog, (Forest Whitaker), es un asesino a sueldo, que se rige por los códigos éticos de los maestros japoneses. Que disfruta del Hip Hop y la soledad. Carece de amigos, y su única compañía son las palomas que mima con esmero. Y para colmo, es obeso y negro…

Y es que la maestría del director norteamericano es tal, que no le cuesta hacer posible la convivencia de elementos tan dispares como que un afroamericano, residente en New York, viva bajo las normas consignadas en el Hagakure (manual de los samuráis). Y aún más, que ese corpulento hombre pueda tener la flexibilidad de un experto en artes marciales. Y que se comunique por medio de palomas mensajeras, en plena era digital. En esta habilidad para mezclar tantos elementos disimiles, reside la genialidad de Jarmusch, que fiel a la estética posmoderna, logra una obra unitaria y coherente, pero además llena de humor y de sarcasmo.

Pero no solo los elementos del relato participan de esta amalgama. La magnífica banda sonora también es una mezcla maravillosa de diferentes estilos. Jarmusch no duda en combinar las composiciones de RZA, con canciones de reggae, hip hop, y sonidos del ambiente, logrando una atmósfera melódica sin igual.

Pero hablemos un poco de la historia. El hecho de que Ghost Dog ahora sea un samurái, tiene que ver con el pacto de fidelidad que adquiere, cuando el mafioso Louie Bonacelli (John Tormey), lo libra de morir a manos de unos delicuentes. A partir de ese momento, Ghost Dog, está dispuesto a cumplir todas las órdenes de Louie, incluso a eliminar a quien sea necesario, con tal de proteger a su jefe. Hasta que un error, hace que Ghost Dog esté ahora en la mira del bando contrario.

Como todo un profesional, Ghost Dog, cumple con su trabajo a la perfección, y no duda en usar la violencia, si las circunstancias lo ameritan. Quienes le conocen le temen, y le respetan.

Su vida es completamente rutinaria y solitaria. Tan solo cuenta con un amigo, Raymond, un vendedor de helados, con el cual establece lazos de amistad, a pesar de que ninguno de los dos comprende lo que cada uno habla.

Pero la relación más significativa que logra establecer nuestro protagonista es la que nace con Pearline, una pequeña niña que comparte con Ghost Dog su aficción por los libros, y con la cual llega a compartir también el Hagakure, tratando de introducirla en los códigos éticos de los samuráis.

Técnicamente la película es todo un derroche de recursos. Además de la exquisita banda sonora, como ya se dijo, Jarmusch se regodea haciendo hermosos movimientos con la cámara, como los que apreciamos al inicio del film. Maravillosas tomas aéreas, que nos llevan al refugio del protagonista. Y que tal las maravillosas vistas nocturnas, con las cuales Jarmusch nos habla de su fascinación por la noche y por las luces de neón.

En el plano actoral, Forest Whitaker realiza una interpretación memorable. Al parecer el personaje de Ghost Dog está hecho a su medida, pero el actor lo enriquece a través de su mirada, de su gestualidad, de la forma en la que se desplaza. Un personaje violento y tierno a partes iguales, que además resulta verosímil. De otro lado, el grupo de secundarios también ofrece un trabajo actoral digno de reconocimiento.

Escenas para el recuerdo. El inicio del film, cuando la cámara nos muestra las impresionantes y hermosas vistas aéreas.

El momento en el que Ghost Dog se alista a cumplir con una misión, al parecer de gran importancia y ya tiene en la mira al personaje de turno. Sin embargo, un pajarito se posa en el arma que el asesino se dispone a disparar…y el atentado fracasa.

Las secuencias finales, cuando Ghost Dog, próximo a morir, se tumba en el asfalto, y una paloma se posa cerca de él, y el moribundo esboza una plácida sonrisa.

“Perro fantasma, el camino del Samurái” es la confirmación del gran talento de Jim Jarmusch. Una película que condensa y resume la carrera de este insigne director. Para mí una de las mejores obras del cine independiente. Todo un poema visual. Imprescindible!

Premios:

1999: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película).
1999: Premios Cesar: Nominada a la mejor película extranjera.
2000: Premios Independent Spirit: Nominada a mejor película.

 

 

 

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