PATERSON

Por: Mario Arango Escobar.

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PATERSON (2016) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESTADOS UNIDOS. DURACIÓN: 113’

Dirección y guión: Jim Jarmusch. Intérpretes: Adam Driver, Golshifteh Farahani, Kara Hayward, Sterling Jerins, Luis Da Silva Jr., Frank Harts, William Jackson Harper, Jorge Vega, Trevor Parham, Masatoshi Nagase, Owen Asztalos, Jaden Michael. Fotografía: Frederick Elmes. Música: SQÜRL.

Con un estilo depurado, que evidencia la madurez de su propuesta cinematográfica, Jim Jarmusch nos hace partícipes de una semana en la vida de Paterson (Adam Driver), un conductor de bus urbano, fuera de lo común, por su particular forma de mirar el mundo.

Paterson es un hombre sencillo, cuya vida se rige por una rutina casi invariable. Cada día se levanta temprano, besa amorosamente a su joven esposa, toma su desayuno, y emprende el camino rumbo a su trabajo.

Mientras conduce su buseta va almacenando en su memoria pequeños sucesos que sorprenden su atención: el niño con el abrigo amarillo que cruza la calle tomado del brazo de su madre. El par de niños que hablan de Huracán Carter y de los disfraces para el Halloween… Al mediodía, después de tomar el almuerzo, que es una evocación de su amada mujer, Paterson “escribe” mentalmente, poemas sobre diversos temas, que luego copia en una pequeña libreta que siempre lleva consigo.

En la tarde, una vez concluida su labor, regresa a su casa y comparte con Laura (Golshifteh Farahani), su experiencia del día. Toma una cerveza en un bar cercano, y aprovecha para darle un paseo a su perro…

Es evidente el interés de Jarmusch por permanecer fiel a sus constantes estéticas, no obstante la austeridad de su narrativa. En primer lugar, su amor por la literatura, que en esta ocasión es todo un homenaje a la poesía de William Carlos Williams, y también esa búsqueda de la poética de la cotidianidad sobre la que Jarmusch ha cimentado su filmografía.

En “Paterson”, también encontramos esa obsesión del director por el viaje. Y no solo como recorrido, sino como transformación, o búsqueda de uno mismo. Pero también como el eterno retorno, al que aluden las hermosas imágenes con las que abre y cierra el film.

Para completar este mosaico de los afectos artísticos de Jarmusch, no podría faltar su tributo a los maestros del cine clásico, y entonces surge esa hermosa secuencia en la cual Paterson y Laura disfrutan viendo “La Isla de las Almas Perdidas” (Island of Lost Souls) de Erle C. Kenton, (1932).

Muy acertado el recurso de transcribir y sobreponer en pantalla la poesía que el protagonista va escribiendo, palabra por palabra, y en caligrafía manual, como si lo hiciera sobre su libreta de apuntes.

La película fluye de manera tranquila, acorde con el ritmo que Paterson vive su cotidianidad. El único evento, que altera la paz de la historia, generando el único giro dramático del film, es el que protagoniza el perro al verse abandonado por sus amos.

Un elemento que llama la atención en el guión lo constituyen las repetidas dualidades que están presentes a lo largo de la película. Como el par de gemelos, los dos ancianos, los colores (blanco y negro) que Laura elige para su ropa y para decorar la casa y los pastelillos que vende en el mercado. La mención de parejas famosas como Abbott y Costello o Romeo y Julieta. Elementos todos que están conectados con ese deseo de la pareja de tener un par de gemelos.

La Banda Sqür (de la que hace parte el propio Jarmusch), compone sutiles melodías, que acompañan de manera perfecta el relato, potenciando los momentos más poéticos.

La pareja de actores protagónicos, Adam Driver (Paterson) y Golshifteh Farahani (Laura), asumen sus respectivos roles con gran solvencia. Destacable la química que establecen mutuamente, lo que contribuye a que sus personajes sean creíbles y cercanos.

Maravilloso, lleno de sugerencias, el encuentro, casi al final del film, entre Paterson y el anónimo japonés. La figura del libro en blanco, perfecto colofón para esta sorprendente historia.

Jarmusch logra, desde la sencillez de su lenguaje, una obra de indiscutible potencia visual, que rezuma poesía en cada plano. Una obra maestra que rescata la belleza oculta de las cosas sencillas. Cine con la impronta de un artista total!

Premios:

2016: Festival de Cannes: Sección oficial largometrajes a concurso.
2016: Premios David di Donatello: Nominada a Mejor film extranjero.
2016: Críticos de Los Angeles: Mejor actor (Adam Driver).
2016: Premios Gotham: Nominada a mejor película, guión y actor (Adam Driver).

 

 

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