LA CAMARERA DEL TITANIC

Por: Mario Arango Escobar.

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JUAN JOSÉ BIGAS LUNA

Nació en 1946 en Barcelona (España). Estudió diseño interior y diseño industrial.
Cofundador de la empresa “Barcelona Group”, se introdujo en el campo de la distribución cinematográfica, llevando a cabo un proyecto de lanzamiento internacional de películas españolas. Asimismo, se interesó por la dirección y dio sus primeros pasos como realizador. Las once películas breves que rodó en “Super 8” a mediados de la década de los setenta llevaban el título genérico de Historias impúdicas, y ya planteaban las dos obsesiones que alentarían su obra posterior: el erotismo hedonista y las diversas manifestaciones del poder.

Comenzó su carrera cinematográfica en los años 70 con proyectos de pequeño formato hasta que, a finales de la década, dirigió y escribió su primer largometraje: “Tatuaje” (1976). El dueño de una peluquería contacta con un detective para que investigue la identidad de un hombre, cuyo cadáver ha aparecido en una playa de Barcelona. La única pista es un tatuaje que llevaba el muerto, donde se leía la frase “He nacido para revolucionar el infierno”.
Pero no fue hasta “Bilbao” (1978), cuando consiguió un reconocimiento internacional como director, al ser seleccionado para el Festival de Cannes. Leo, un psicópata, concibe una progresiva fascinación por Bilbao, una bailarina de striptease que para llegar a fin de mes ejerce como prostituta. Leo sigue a Bilbao a todas horas, estudia sus movimientos y termina por raptarla, como si se tratase de un objeto más que añadir a su colección erótica

Otros títulos destacados de su filmografía son:
“Angustia” (1987). John es oftalmólogo y tiene una curiosa afición: colecciona ojos. Su madre ejerce sobre él un fuerte dominio psicológico. Precisamente, por orden de su madre, va a un cine, donde coincide con dos amigas, Linda y Patricia. El efecto hipnótico de la película ejerce sobre ellos una extraña influencia.
“Las edades de Lulú” (1990). Adaptación de la novela homónima de Almudena Grandes. Lulú es una chica de quince años que sucumbe a los atractivos de Pablo, un amigo de la familia. Después de esta experiencia, Lulú alimenta durante mucho tiempo el deseo por ese hombre, que volverá a entrar en su vida años más tarde, prolongando así el juego amoroso de la niñez.

“Jamón, jamón” (1992). José Luis es el hijo de un acaudalado matrimonio que posee una fábrica de ropa interior masculina, en la que trabaja su novia Silvia. Cuando ella se queda embarazada, él promete casarse con ella a pesar de la oposición de sus padres. Con el fin de frustrar esa boda no deseada, la madre decide contratar a un joven aspirante a torero para que seduzca a la joven.
“La teta y la luna” (1994). Tete, un niño de nueve años, está frustrado por la llegada de un pequeño hermano y celoso porque este le ha ‘robado’ el pecho de su madre. Cansado de beber leche de botella, emprende la búsqueda de una nueva teta de la que poder mamar. Así, se enamora de Estrellita, una guapa bailarina francesa que acaba de llegar al pueblo.
“Son de mar” (2006). A finales del verano, Ulises llega a un pueblo de la costa mediterránea para trabajar como profesor. Allí conoce a Martina, una sensual muchacha. Los jóvenes se casan y tienen un hijo, pero, poco después, Ulises desaparece en el mar mientras pescaba. Martina vuelve a casarse.
Bigas Luna falleció en La Riera, Tarragona, el 5 de abril de 2013.

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LA CAMARERA DEL TITANIC/ LA FEMME DE CHAMBRE DU TITANIC (1997). PAÍS: ESPAÑA. DURACIÓN: 100

Dirección: Bigas Luna. Guión: Cuca Canals, Bigas Luna (Novela: Didier Decoin). Intérpretes: Aitana Sánchez-Gijón, Olivier Martínez, Romane Bohringer, Salvador Madrid, Didier Bezace, Aldo Maccione, Jean-Marie Juan, Arno Chevrier. Fotografía: Patrick Blossier. Música: Alberto Iglesias.

La novela de Didier Decoin sirve de base para que el director español realice, la que considero, la obra más madura de su filmografía. En ella se nos cuenta la historia de Horty (Olivier Martínez), un obrero que al ganar una competencia de fuerza, entre sus compañeros de trabajo, se hace acreedor a viajar a Southampton, Inglaterra, para ver zarpar al Titanic.

Una vez en la ciudad inglesa, Horty, se hospeda en un lujoso hotel. En la noche, una hermosa mujer llama a la puerta de su habitación, pidiéndole que le permita compartir el cuarto, ya que todo el hotel se encuentra ocupado y no hay cuartos disponibles. Ante la insistencia de la mujer, Horty accede a su pedido. A pesar de que comparten la misma cama, no sucede nada entre ellos.
Al día siguiente, Mary (Aitana Sánchez-Gijón), que en realidad es una camarera del Titanic, desaparece y nuestro protagonista la reconoce, justo antes de que el barco inicie el viaje, y ella, como recuerdo, le deja una foto suya…

Al volver a casa, Horty, comparte el retrato de la camarera con sus compañeros de trabajo. Todos le preguntan cómo fue el encuentro con esa hermosa mujer, y él cuenta la verdad. Sin embargo, al darse cuenta que su esposa ha estado muy cerca del jefe de la fábrica, y presa de los celos, se inventa una historia llena de erotismo, que dice haber vivido con la mujer de la foto.
Horty, rápidamente capta la atención de los asistentes al bar, donde tiene lugar su exposición, y su relato cada vez se vuelve más sugerente, a tal punto que incluso las esposas de los mineros hacen parte de la concurrencia. Hasta allí también llega un famoso actor, que ahora ejerce como director y queda impresionado con las dotes narrativas de nuestro protagonista.

Las citas en el bar se suceden todos los días, hasta que se conoce la noticia del naufragio del Titanic. Al comprobarse que entre los supervivientes no se encuentra ninguna mujer llamada Mary, Horty se niega a seguir con la farsa, y es despedido de la empresa después de pelearse con su patrón.
Al no encontrar nada más que hacer, regresa al bar para seguir con su historia. Allí llegará también su esposa, que decide abandonarlo ante lo que ha descubierto. Pero Horty la convence, diciéndole que todo es una invención.
Enterado de la situación, el viejo director contacta a Horty, y a su esposa para que juntos recorran los pueblos vecinos, llevando por doquier la fantástica historia de amor…

Con un narrativa fluida, que reúne las características más sobresalientes de su cine: erotismo y sensualidad, Bigas Luna, construye una película intimista y romántica.
Un guión completamente original, en el que se alterna de manera perfecta ficción y realidad, y a través del cual el director español “reinventa” la temática amorosa, es uno de los puntos fuertes del film.
La puesta en escena es de gran sencillez, no obstante, la recreación de época es espléndida, y junto con la fotografía, de tonos agrisados, contribuyen a crear la atmósfera precisa que la historia demanda.

Por su parte, la bellísima música, a cargo del maestro Alberto Iglesias, mezcla melodías nostálgicas y alegres con otras de efecto intimista y trágico, que refuerzan el carácter pasional del relato.
Los dos protagonistas, Aitana Sánchez-Gijón y Olivier Martínez se roban la atención del espectador con sus respectivas caracterizaciones. Ambos asumen sus personajes con gran despliegue de seducción, y dramatismo. Un punto a favor de Bigas Luna, por su certera dirección de actores.

Como ya mencioné, el director español logra, su obra más lograda. Un verdadero canto al amor verdadero. Inolvidable película!

Premios:

1997: Premios Goya: Mejor guión adaptado y diseño de vestuario. 5 nominaciones.

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