EL VALIENTE CORAZÓN DE IRENA SENDLER

Por: Mario Arango Escobar.

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JOHN KENT HARRISON

Es un ciudadano canadiense y estadounidense. Fue educado en la Universidad de Columbia en Nueva York y en la actualidad vive en Portland, Oregón.
Antes de su debut como director, fue profesor adjunto de Estudios Cinematográficos de la Universidad de Concordia en Montreal y enseñó escritura de guiones en la Universidad de California, en los Ángeles.

En su filmografía sobresalen los siguientes films:
“La mentira del silencio”/ What the Deaf Man Heard (1996). Cuando emprendió aquel imprevisto viaje en autobús con su madre, Sammy no podía imaginar que su vida cambiaría para siempre. Al despertarse en la última parada, descubrió que se encontraba completamente solo en una ciudad desconocida. Al verse huérfano de repente, decidió hacerse el sordo.
“El Papa Juan Pablo II”/ The Pope John Paul II (2005). Biografía sobre el Papa Juan Pablo II: desde su juventud en Polonia, pasando por el atentado que sufrió en la plaza de San Pedro, hasta su muerte.

“Cuando el amor no es suficiente”/ When Love Is Not Enough (2010). Narra la larga pero turbulenta relación entre Lois y Bill Wilson, que dedicaron su vida a fundar asociaciones de ayuda como, por ejemplo, “Alcohólicos Anónimos”.
“Ana de las tejas verdes”/Anne of Green Gables (2016). Las aventuras de Ana Shirley, una imaginativa niña huérfana de 11 años que por error es enviada a Matthew y Marilla Cuthbert, dos hermanos de mediana edad que pretendían adoptar a un niño para que les ayudara en su granja.

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EL CORAZÓN VALIENTE DE IRENA SENDLER/The Courageous Heart of Irena Sendler (2009) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESTADOS UNIDOS. DURACIÓN: 95

Dirección: John Kent Harrison. Guión: John Kent Harrison, Larry Spagnola (Libro: Anna Mieszkowska. Intérpretes: Anna Paquin, Nathaniel Parker, Scott Handy, Marcia Gay Harden, Goran Visnjic . Fotografía: Jerzy Zielinski. Música: Jan A.P. Kaczmarek.

Con guión del propio director y de John Spagnola, basado en Mother of the Holocaust Children, biografía escrita por Anna Mieszkowska. Narra la historia de Irena Sendler, una trabajadora del Departamento de Bienestar Social de Varsovia que durante la II Guerra Mundial utilizó su trabajo para organizar a un grupo de personas y salvar a los niños judíos del gueto de los campos de concentración.

Se calcula que salvó a más de 2.500 niños sacándolos del gueto, escondidos en bultos y entregándolos posteriormente a familias no perseguidas por los nazis para que los criaran como hijos propios. En aquellos casos en los que no encontraban una familia que se hiciese cargo de ellos los ocultaban en orfanatos o conventos. Irena apuntaba el nombre de todos los niños, así como su dirección actual y el nombre de su familia biológica, con la esperanza de que una vez finalizada la guerra pudieran reunirse con sus familias. Todos los nombres y direcciones los escondió en un tarro que enterró en un jardín para que no pudieran ser encontrados.

En 1943, después de un año de trabajo, Irena fue descubierta cuando uno de sus colaboradores, luego de ser torturado, habló de ella a los nazis. Fue detenida, interrogada y torturada durante tres meses en la cárcel de Pawiak para que dijese quién más trabajaba con ella y donde se encontraban los niños, pero cuando se dieron cuenta de que no diría nada la condenaron a muerte. Antes de ser ejecutada los miembro de la Zegota, una organización de la resistencia, sobornaron a un oficial para que incluyese su nombre en una lista de prisioneros que ya habían sido ejecutados.

Irena escapó y luchó durante el resto de la guerra dentro de las filas de la Zegota llegando a ser cabecilla de la Sección infantil.
A partir de 1945, Irena intentó con sus colaboradores devolver los niños salvados a sus familias judías originarias, pero resultó que casi todas habían sido exterminadas en Treblinka y otros campos de concentración.

En 1965, el “Yad Vashem”, institución judía encargada de mantener la Memoria del Holocausto, teniendo conocimiento de lo que Irena había hecho, le otorgó la altísima distinción de «Justo entre las Naciones», su nombre se inscribió en el Muro de Honor del Jardín de los Justos en Jerusalem y la nombraron ciudadana honoraria de Israel.

La película fue rodada en Riga (Letonia), pues el casco antiguo de la ciudad contaba con las características requeridas para la recreación perfecta de la época.

No obstante ser una producción para televisión, que no contó con un gran presupuesto, no tiene nada que envidiar a las grandes producciones. Baste mencionar asuntos como la ambientación y la puesta en escena, en los cuales sobresale la muy bien lograda reconstrucción histórica de la Polonia ocupada por los alemanes. Igualmente bien logrados el montaje y la edición.

La música que acompaña el relato, a cargo de Jan A.P. Kaczmarek, le imprime un ritmo ágil y contribuye a crear una atmósfera de suspenso.

Excelente la dirección de actores, en la que se percibe el talento del director Harrison. Todo el grupo de intérpretes protagonistas logra un trabajo digno de todo elogio. Sobresaliente Anna Paquin en su caracterización de Irena Sendler.

El film termina con una breve aparición de la verdadera Irena, haciendo un homenaje de admiración a todas las madres que debieron separarse de sus hijos, para que lograran escarpar de la persecución nazi. Una escena llena de emoción.

John Ken Harrison nos ofrece una película hermosa, sobre una mujer memorable, que paradójicamente es poco conocida. Una historia que merece ser difundida. Película necesaria.

Premios
2009: Emmy: Mejor maquillaje. 3 nominaciones, incluyendo mejor actriz sec. (Harden).
2009: Nominada al Globo de Oro: Actriz en una miniserie o película para TV (Anna Paquin).
2009: Satellite Awards: Nominada a mejor telefilm.
Irena Sendler- Biografía.

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IRENA SENDLER

Irena Sendler nació como Irena Krzyzanowska el 15 de Febrero de 1910, cerca de Varsovia, en Otwock. Su padre, Stanisław Krzyżanowski, era un reconocido médico. Este falleció en 1917 de la enfermedad del tifus causada por tratar a pacientes judíos rechazados por sus colegas médicos. Tras el fallecimiento de su padre Irena no disponía del dinero suficiente para sus estudios y los líderes de la comunidad judía ayudaron a la futura enfermera y pagaron sus estudios.
Estudió Derecho, Filología y Pedagogía, dedicándose sobre todo a la ayuda social dentro del Comité Ciudadano de Bienestar del Ayuntamiento de Varsovia trabajando como enfermera y asistente social, trabajo que le permitió entrar y salir libremente del gueto de Varsovia.
Cuando en Octubre de 1940 los jerarcas nazis crearon el gueto de Varsovia, Irena comprobó horrorizada cómo las condiciones en las que se encontraban los habitantes del mismo eran más que deplorables, no podía creer cómo una persona podía sobrevivir así y sin ningún viso de que la situación mejorase a corto plazo. Decidida, se puso manos a la obra. Fuera del gueto, por parte de varias organizaciones judías se intentaba que la vida dentro del mismo fuera un poco mejor para sus habitantes. Se crearon organizaciones infantiles y juveniles, escuelas de enfermería e incluso una facultad de medicina clandestina. Colaboró en la organización Zegota que procuraba suministrar comida, ropa y cuidados a los judíos.

Su nombre en la clandestinidad era Jolanta, ella misma llevaba un brazalete con la estrella de David cuando caminaba dentro del gueto que lucía aparte de para pasar desapercibida, como signo de solidaridad con los ocupantes de tan infame lugar.
Se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos. Consiguió identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era luchar contra las enfermedades contagiosas. Y aprovechando que los alemanes temían posibles epidemias de tifus y otras enfermedades contagiosas, permitieron que los polacos controlaran las posibles epidemias y enfermedades producidas en el recinto. Sin tardanza se puso en contacto con las familias a las que les ofreció sacar a sus hijos fuera del gueto pero lamentablemente no podía prometerles ninguna garantía de éxito, pero sí que se esforzaría a máximo para que los niños estuviesen a salvo, cosa que consiguió en la mayoría de los casos… muchas familias se negaron a separarse de sus hijos y desgraciadamente los condenaron a un destino tan cruel como el de ellos mismos… la muerte por enfermedad, por inanición, por palizas, ejecuciones arbitrarias por parte de los invasores o deportados a los temidos campos de la muerte. A veces, cuando Irena o alguna de sus colaboradoras volvían a visitar a las familias para intentar convencerlas de que les darían a sus hijos una posibilidad que allí dentro no tendrían, se encontraban con que todos los miembros de la familia habían sido llevados ya al tren que los conduciría a los campos de exterminio.

A los que pudo conseguir comenzó a sacarlos en ambulancias como enfermos de tifus, más adelante lo haría de todas las formas y maneras posibles y que se puedan imaginar… en sacos de patatas, cajas de herramientas, cargamentos de ladrillos, ataúdes, sacos de arroz, cestos de basura, cualquier forma y sitio era utilizado para salvar cuantos más niños mejor. Una vez fuera se les daba un nuevo nombre y un lugar en el que esconderse: conventos, colegios, orfanatos o familias católicas. La propia Irena Sendler mantenía un sistema de registro con el fin de conocer cuál era el verdadero nombre de cada niño con el fin de que, una vez terminada la guerra, pudieran reencontrarse con su familia.
Una vez finalizada la II Guerra Mundial. Irena Sendler intentó volver a su vida pero fue perseguida por el gobierno comunista por su afinidad con los miembros del gobierno polaco que se encontraban en el exilio y por su asociación con la reaccionaria Armia Krajowa. Nuevamente fue detenida, sufrió un aborto de su segundo hijo y se les negó a sus hijos el derecho de estudiar en universidades polacas.

Pese a los duros años que sufrió después de la guerra, las acciones de Irena empezaron a tener reconocimiento a partir de 1965 cuando la organización Yad Vashem de Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las naciones y la nombraron ciudadana honoraria de Israel. En noviembre de 2003 el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, le otorgó la más alta distinción civil de Polonia: la Orden del Águila Blanca. Por último, y no menos importante, en 2007 el senado de Polonia presentó la candidatura de Irena Sendler al Premio Nobel de la Paz que finalmente fue concedido al norteamericano Al Gore.
De entre todos aquellos niños sobrevivientes, hoy son conocidos por ejemplo: Elzbieta Ficowska (era apenas un bebé de cinco meses cuando fue sacada del gueto en un cajón de carpintero; muchos años después acompañó y cuidó a Irena en su vejez), Renata Zajdman, Marcel Fremder, Rene Lichtman o Piotr Zettinger (pintor que vive en Suecia).

En 1994, curiosamente a raíz de la exitosa película de Steven Spielberg, “La lista de Schindler” (USA 1993), un maestro de Kansas, EE.UU., dio un artículo de prensa a cuatro de sus estudiantes (Megan Stewart, Liz Cambers, Sabrina Coons y Jessica Shelton) para que buscaran información acerca de una tal Irena Sendler, quien según el citado artículo, titulado “Otros Schindler”, esa mujer había salvado a 2500 niños judíos en 1942, lo cual al profesor le extrañó mucho pues no había información histórica sobre una gesta tan humanitaria.

Los estudiantes se pusieron a investigar y su sorpresa fue mayúscula cuando comprobaron que la hazaña de Irena Sendler había sido real y ella aún estaba viva. A partir de los cual, se movilizaron, hicieron obras de teatro representando el magnífico heroísmo de Irena, consiguieron donativos para hacer un viaje y visitar a esta mujer, etc. Además propagaron por Internet y por otros medios, a nivel de EE.UU. y luego mundial, la historia de Irena Sendler —enterrada en el anonimato más lamentable tras el telón de acero comunista— y sacaron a la luz su extraordinaria hazaña digna de ser conocida y agradecida.
Irena falleció en Varsovia (Polonia) el 12 de mayo de 2008 a los 98 años de edad.

“La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad”.
Irena Sendler

GRADUACIÓN

Por: Mario Arango Escobar.

IMG_1160CRISTIAN MUNGIU

Nació en 1968 en Iaşi (Rumanía). Estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Iañi y Dirección de Cine en la Universidad de Cine de Bucarest. Trabajó como profesor y periodista para prensa escrita, radio y televisión hasta 1994. Durante sus años como estudiante se desempeñó como asistente de dirección para producciones extranjeras filmadas en Rumania. Luego de su graduación, en 1998, realizó varios cortometrajes.

En 2002, realizó su primer largometraje, “Occidente”/Occident. Película que trata el tema de la emigración rumana a Europa Occidental. Se divide en tres partes que se mezclan entre sí: una pareja que no encuentra trabajo ni vivienda decide emigrar. Una madre, cuya hija ha sido plantada en el altar, quiere que la chica se case con un hombre de buena posición, aunque para ello tenga que emigrar. Un coronel de la policía recibe la visita de un joven que emigró a Alemania hace más de una década.

En 2007, Mungiu escribió y dirigió su segundo filme, “Cuatro meses, tres semanas y dos días”/ 4 luni, 3 saptamini si 2 zile. Rumania, durante los últimos días del comunismo. Otilia y Gabita son estudiantes y comparten habitación en una residencia en Bucarest. Gabita está embarazada, pero no desea tener un hijo, así que contactan a un tal Mr. Bebe en un hotel barato, para que le practique un aborto ilegal. Palma de Oro en Cannes Presentada en nuestro cineclub en el año 2008.
“Historias de la edad de oro”/Amintiri din epoca de aur (2009). Últimos años del comunismo en Rumania. A través de cinco historias, dirigidas por cinco realizadores (Mungiu, el alma del proyecto, escribió todos los capítulos y dirigió el último, “La leyenda de los vendedores de aire”), donde muestra la vida cotidiana de los rumanos en esa época.

“Más allá de las colinas”/ Dupa dealuri (2012). Después de haber vivido varios años en Alemania, Alina se reúne con una amiga en un aislado convento ortodoxo rumano. Su amistad se remonta a la época en que, siendo niñas, se conocieron en un orfanato. Alina pretende que su amiga vuelva con ella a Alemania, pero ésta se niega porque no sólo ha encontrado refugio en la fe, sino que las monjas constituyen su familia.

Junto a Cristi Puiu, Radu Muntean, Cristian Nemescu, Corneliu Porumboiu y Cătălin Mitulescu es considerado uno de los más importantes exponentes de la Nueva ola rumana de cine.

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GRADUACIÓN/ Bacalaureat (2016) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: RUMANÍA. DURACIÓN 128

Dirección y guión: Cristian Mungiu. Intérpretes: Adrian Titieni, Vlad Ivanov, Maria-Victoria Dragus, Ioachim Ciobanu, Gheorghe Ifrim, Emanuel Parvu, Valeriu Andriuta, Claudia Susanu, Adrian Vancica, Liliana Mocanu, Lia Bugnar, Tudor Smoleanu, Andrei Morariu, Rares Andrici. Fotografía: Tudor Vladimir Panduru.

Con su ya característico estilo, escueto y sobrio, el director Critian Mungiu nos presenta el panorama, nada alentador, de su país en los tiempos que corren. Para ello se sirve de Romeo (Adrian Titieni), y su universo cercano, perfecto reflejo de la sociedad rumana actual.

Romeo, el médico protagonista de la película, sobrevive a un matrimonio en crisis, y su única motivación vital radica en conseguir que su única hija, Eliza (Maria-Victoria Dragus), una estudiante brillante, pueda acceder a una beca que le permita estudiar fuera de Rumania.

Eliza tiene todas las posibilidades de lograr el sueño de su padre, ya que su desempeño académico siempre ha sido sobresaliente. Sin embargo, poco antes de presentar los exámenes para optar a una beca que le ha ofrecido una universidad británica, la muchacha es víctima de un intento de violación, que le afecta profundamente, dejándola en un estado de crisis mental que le impide concentrarse en la preparación de las pruebas.
Ante este incidente, su padre, que siempre ha actuado dentro de la mayor honestidad, no duda en acudir a intermediarios corruptos para lograr, como sea, que Eliza logre la nota necesaria para lograr su objetivo. Este cambio de conducta por parte de Romeo, que la muchacha no logra comprender, va a provocar un fuerte enfrentamiento entre padre e hija.

Si bien, la familia protagonista muestra signos de franca inestabilidad, como lo anuncia la imagen del vidrio roto, que abre la película, el hecho que evidencia que Romeo ha abandonado los principios que siempre ha defendido, es la chispa que enciende la crisis familiar.
Mungiu da muestras de su talento en el sólido guión, desprovisto de todo accesorio, y donde sobresalen unos diálogos contundentes y precisos. La concepción de los personajes es claramente realista y humana.
Conservando el realismo de sus anteriores trabajos, el director rumano, a través de magistrales planos secuencia, bucea en las profundidades de la sociedad rumana. Pero no se trata de un mero ejercicio estilístico, Mungiu va más allá, para mostrarnos, el estado de corrupción que corroe a todos los ámbitos de la sociedad rumana. No obstante, su mirada permanece neutral ante los personajes, y deja que sea el espectador quien emita el correspondiente juicio.

Notable el trabajo de los actores protagonistas, con interpretaciones que se ajustan a las exigencias del guión. Todos recrean a unos seres cercanos, creíbles, llenos de conflictos y emociones reconocibles.
Magistral plano final, con esa mirada de Eliza que parece preguntarnos sobre lo que cada uno de nosotros, hubiera hecho en su lugar…
“Graduación”, una historia pequeña, pero que gracias al acertado tratamiento del director, nos deja una serie de profundas reflexiones sobre unos hechos que podrían ocurrir en cualquier país. Cine con contenido, imperdible!!

Premios
2016: Premios César: Nominada a Mejor película extranjera.
2016: Festival de Cannes: Mejor director (ex aequo).
2016: Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor director y guión.