HISTORIA DE UNA PASIÓN

Por: Mario Arango.

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TERENCE DAVIES

Nació en 1945 en Kensington (Inglaterra). Estudió en la Escuela de Drama de Coventry. Allí escribió su primer corto autobiográfico titulado “Children” (1976). Posteriormente ingresó a la Escuela Nacional de Cine, y allí escribió y dirigió “Madonna and Child” (1980), donde narra sus años como oficinista en Liverpool.

En 1983 realiza “Death and Transfiguration” donde se imagina las circunstancias en la que sucede su muerte.
En 1984, reúne en una sola producción, estas primeras películas, bajo el nombre de “La Trilogía de Terence Davies”
“Vosces Distantes”/ Distant Voices (1988) un sincero homenaje a su madre y a los tiempos en que la radio era una presencia cercana en el ámbito familiar.
El largo día acaba/ The long day closes, (1992) La película muestra la cotidianidad de una familia de clase obrera, en los años 50, a través de los ojos de Bud, el miembro más joven.
“La biblia de Neón”/ The Neon Bible (1995) un adolescente rememorando de forma poética sus vivencias en la Georgia de los años 40.
“La casa de la alegría”/ The House of Mirth (2000) cuenta la historia de Lily Bart, una joven de la alta sociedad neoyorquina venida a menos, que se niega a celebrar un matrimonio de conveniencia y que tampoco acepta la vida que le ofrecen otros de sus pretendiente
“The Deep Blue Sea (2011), En el marco de la Inglaterra de los años 50, Hester, una mujer joven y hermosa, vive agobiada por la monótona vida que le ofrece su anciano esposo, un prestigioso juez del Tribunal Supremo. Un día Hester conoce un ex piloto, del que queda prendada de inmediato, experiencia que dará un giro total a su existencia…Película presentada en nuestro cineclub en julio de 2013

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HISTORIA DE UNA PASIÓN/ A Quiet Passion (2016) GÉNERO: DRAMA BIOGRÁFICO. PAÍS: REINO UNIDO. DURACIÓN 125

Dirección y guión: Terence Davies. Intérpretes: Cynthia Nixon, Jennifer Ehle, Duncan Duff, Keith Carradine, Jodhi May, Joanna Bacon, Catherine Bailey, Emma Bell, Benjamin Wainwright, Annette Badland, Rose Williams, Noémie Schellens, Miles Richardson, Eric Loren. Fotografía: Florian Hoffmeister. Música: Varios.
Con guión de su autoría, el británico Terence Davies, se acerca a la vida y obra de la gran poetisa norteamericana Emily Dickinson.
No se trata de una biografía tradicional. Lejos de un minucioso recorrido por cada una de las etapas de su vida, el director y guionista se ha concentrado en mostrarnos a esta insigne autora a través de su obra.
La clausura de un curso escolar abre la película, y desde este momento, nos enteramos del carácter y de la personalidad de Emily, quien en ese entonces es tan solo una jovencita pero ya se advierte su rebeldía frente ciertas normas que imperan en su entorno familiar y social y con las cuales ella no comulga.
Dickinson se caracterizó por su brillante inteligencia, y su gran sensibilidad. Sin embargo, también era una mujer mordaz e irónica. No contó en vida con la aprobación de su obra, pero, valientemente se aferró a su poesía, que era su vida, buscando su realización interior, en la soledad de su cuarto. Todo esto está perfectamente trasladado a la película a través de un montaje perfecto.
La película, en la que abundan los primeros planos, está filmada, en Amherst, Massachussets, en la propia casa donde pasó su vida la poetisa. La acción transcurre principalmente en interiores, con una puesta en escena que nos traslada a la época de la historia, gracias al rigor de un mobiliario y un vestuario perfectamente reconstruido.
Técnicamente, la película es una absoluta obra de arte. El virtuosismo y la elegancia del director para lograr los maravillosos travellings de larga duración. El cuidadoso encuadre de cada plano. Los acertados juegos de luces y sombras de una fotografía a cargo del maestro alemán Florian Hoffmeister, que convierte las imágenes en verdaderas pinturas y nos hace participes de todo el rigor y la austeridad de la época calvinista en la cual transcurre la historia.
Con una narrativa que privilegia el uso de la elipsis, recurso en el Davies es un maestro, para hacer patente el paso del tiempo. En este apartado merece destacar la magistral secuencia en la que Emily y su familia, posan para el fotógrafo.
La exquisita banda sonora cuenta con una música evocadora que mezcla fragmentos de obras de Beethoven, Schumann y Schubert. Adicionalmente, los bellos poemas de Dickinson, recitados de manera espléndida por la actriz protagonista, añaden un toque de belleza al film.
En cuanto al reparto, por cierto, otro acierto del director, destaca la soberbia actuación de Cynthia Nixon, en el papel de Emily. La actriz asume su rol con gran dosis de honestidad, apelando a su gestualidad, para trasmitirnos los estados de ánimo y el carácter de la escritora. En cuanto al grupo de secundarios, Jennifer Ehle logra una actuación impecable como Vinnie, la hermana menor de Emily. Por su parte, el veterano Keith Carradine, en el papel de Edward, el padre de la poetisa, da cuenta de su experiencia en un papel creíble, lleno de matices.
“Historia de una pasión” es la confirmación de Terence Davies como un director de gran talento y sensibilidad para retratar el complejo mundo de las emociones. En este trabajo roza la perfección y nos ofrece una película al mejor estilo del cine clásico. ¡Memorable!

Biografía:
Emily Dickinson nació en Amherst, Massachusetts (1830), en el seno de una familia pudiente de fuertes creencias cristianas. Era la hija de Edward Dickinson, letrado y político, y de Emily Norcross Dickinson, quienes tenían otros dos hijos, su hermana Lavinia, a la que llamaban Vinnie, y su hermano Austin.

No soportaba estar lejos de su hogar y pasó la mayoría de su vida adulta en la casa familiar de Amherst. Para Emily, la familia era el universo y el universo la familia. La familia Dickinson era una familia extremadamente unida, casi claustrofóbica, podría decirse. Sus hermanos Vinnie y Austin también compartían su enfermizo apego por el hogar.

Cuando un nuevo pastor llegó al pueblo y visitó a la familia Dickinson, insistió en que todos se arrodillaran en la entrada para expiar sus pecados. Emily simplemente se negó y el Sr. Dickinson se indignó. Emily Dickinson dedicó casi toda su vida a rebelarse a las convenciones de la sociedad de su tiempo y a demostrar con sus escritos que era mucho mejor que aquellos que criticaban su obra.
Dickinson escribió alrededor de 1.800 poemas, sin embargo, solamente once de ellos fueron publicados mientras vivía. Fue, en su momento, una desconocida, lo cual no le impidió mantener una dedicación devocional a su escritura. Sus poemas son de gran rigor y de enorme dignidad, profundas meditaciones silenciosas en torno a la mortalidad y la transitoriedad de la vida, y también de celebración. Su poesía contiene todo el terror y la belleza del mundo, destilados a la quintaesencia del significado y de la expresión.
Es considerada como la poetisa norteamericana más importante del siglo XIX.
Falleció en Amherst, Massachusetts en 1886 a los 56 años debido a un fallo renal.

“Maestro”

Si usted viera cómo una bala alcanza a un pájaro, y él dijera que no está herido, puede que llorase ante su amabilidad, pero con toda seguridad dudaría de su palabra. Una gota más de la cuchillada que ensucia el pecho de vuestra Margarita… Dios me creó, Maestro. No fui yo misma. Yo no sé cómo ocurrió. Él construyó el corazón en mí. Golpe a golpe, creció más que yo y, como una pequeña madre con un hijo mayor, me cansé de cargar con él. Me enteré de que existía algo llamado “Redención”, algo que hacía descansar a hombres y mujeres. Se acordará que le pregunté por ella: usted me ha dado algo distinto. Olvidé la Redención… (No se lo dije durante mucho tiempo, pero usted me había cambiado) y estaba cansada… Me siento más vieja -esta noche, Maestro- pero el amor es el mismo, y también lo son la luna y la media luna. Si la voluntad del Señor hubiera sido que respirase donde usted respiraba y encontrase el lugar -por mí misma- en plena noche; si nunca puedo olvidar que no estoy con usted ni que la tristeza y el fracaso están más cerca que yo; si deseo con una fuerza que no puedo reprimir que mío sea el lugar de la reina, el amor del Plantagenet es mi única disculpa…
(…) Digamos que esperaré por usted.
Digamos que no necesito ir con ningún extraño al, para mí, país desconocido. He esperado mucho tiempo, Maestro, pero puedo esperar todavía más, esperar hasta que mi pelo color de avellana esté moteado y usted utilice bastón, entonces podré mirar mi reloj y, si el Día está en el lejano ocaso, podemos tentar a la suerte en el Cielo.

¿Qué haría conmigo si vengo “de blanco”? ¿Tiene usted la fuerza para darle vida?
Quiero verle más, Maestro, que todo lo que anhelo en este mundo, y el deseo, ligeramente alterado, será el único en los cielos.
¿Puede venir a Nueva Inglaterra este verano? ¿Vendría a Aamherst? ¿Le gustaría venir, Maestro?

¿Podría perjudicarnos, aunque los dos seamos temerosos de Dios? ¿Le desilusionaría la Margarita? No, no lo haría, Maestro. Sería consuelo eterno; solo el mirar su rostro mientras usted mira el mío, entonces podría jugar en los bosques, hasta el anochecer, hasta cuando usted me lleve donde el sol que se pone no pueda hallarnos, y la verdad venga, hasta que la ciudad esté llena. (¿Me dirá que si lo hará?)

No pensaba decirlo, usted no vino a mí “de blanco”, ni me dijo nunca por qué…
No soy una Rosa, aunque me sentí florecer,

No soy Pájaro, aunque crucé el Éter.”
Carta de amor de Emily Dickinson a «el maestro».

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