LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS

Por: Mario Arango Escobar.

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ISABEL COIXET

Nació en 1960 en Sant Adrià del Besós, Barcelona (España). En su adolescencia pasó un tiempo con su abuela, taquillera en una sala de cine en el barrio donde nació. Pasó mucho tiempo viendo todo tipo de películas una y otra vez. Cursó estudios de Geografía e Historia.

Laboralmente, su primer contacto con el cine fue a través de la productora de Víctor Albi, en la que fue admitida en el año 1977. Desde ese momento realiza crítica cinematográfica y publicidad, trabajó como periodista en la revista Fotogramas.

Algunos títulos destacados de su filmografía son:

“Cosas que nunca te dije” (1996). Don es un vendedor de casas que en su tiempo libre presta servicio voluntario en el Teléfono de la Esperanza. A Ann, que trabaja en una tienda de artículos de fotografía y vídeos, su novio le ha dicho que ya no la quiere y que desea cortar la relación. Para intentar recuperarlo, ella graba una cinta de vídeo donde le cuenta cosas que nunca le dijo.

“Mi vida sin mí” (2003). Ann tiene 23 años, dos hijas, un marido que pasa la mayor parte del tiempo sin empleo, una madre que odia al mundo, un padre que lleva 10 años en la cárcel, un trabajo como limpiadora nocturna en una universidad a la que nunca podrá asistir durante el día… Vive en una caravana en el jardín de su madre, en las afueras de Vancouver. Esta existencia gris cambia completamente tras un reconocimiento médico. Desde ese día, paradójicamente, Ann descubre un inusual placer de vivir, guiada por un impulso vital: elaborar una lista de cosas que quiere hacer antes de morir.

“Nadie quiere la noche” (2015). Groenlandia, año 1908. Josephine Peary, una mujer rica y culta, inicia una expedición al Polo Norte para reunirse con su marido, el explorador Robert Peary. Durante el viaje se encuentra con una humilde mujer esquimal. Pese a sus numerosas diferencias culturales y personales, ambas tendrán que unirse para poder sobrevivir a las duras condiciones climáticas del Ártico.

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LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS /The Secret Life of Words (2005) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESPAÑA. DURACIÓN: 120’

Dirección y guión: Isabel Coixet. Intérpretes: Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Sverre Anker Ousdal, Steven MacKintosh, Julie Christie, Eddie Marsan, Christine Inge, Daniel Mays, Dean Lennox Kelly. Fotografía: Jean-Claude Larrieu. Música: Varios.

La directora española nos sumerge en la historia de Hanna (Sarah Polley), una mujer que trabaja desde hace ya bastante tiempo, en una fábrica de plásticos y que a instancias de su jefe se ve forzada a tomar unas vacaciones, pues no ha descansado desde su ingreso en la empresa. Acorde con su temperamento, Hanna viaja hasta una plataforma petrolífera, situada en medio del mar, para cuidar a Josef (Tim Robbins), quien acaba de sufrir un grave accidente.

Tanto Hanna como Josef comparten un pasado lleno de dolor y sufrimiento, que guardan en su interior sin atreverse a compartirlo con nadie. Josef, compensa su pérdida de visión con su verborrea exagerada. Hanna por su parte, aprovecha su condición de sorda para refugiarse de todo aquel que quiera irrumpir en su intimidad.

Poco a poco, y a fuerza de la cotidianidad que comparten, empiezan a ayudarse. Ambos empiezan a desnudar sus almas y hacer posible el encuentro y la catarsis.

Los primeros momentos de la película son francamente desconcertantes, pues abundan los pequeños detalles, los diálogos aislados, que hacen un tanto difícil mantener el interés en la historia. Sin embargo, cuando conocemos el secreto que Hanna oculta, la emoción se enciende, y todo lo anterior cobra verdadero sentido. El espectador queda atrapado por la magia de este relato turbador y apasionante.

Isabel Coixet derrocha talento en un guión que hace de la palabra su eje central y nos acerca a unos personajes, magistralmente construidos. La sencillez y la delicadeza con las que aborda la historia, denotan la solidez que ha alcanzado su propuesta cinematográfica.

La narrativa del film es intimista y a la vez intensa, destacándose en ella, una prelación por el lenguaje gestual y los silencios. El ritmo lento con el que discurre la película está totalmente acorde con la gradual evolución de los personajes principales.

En consonancia con lo anterior, la directora acierta con la puesta en escena, ubicando la acción en esa inhóspita plataforma (cuyo nombre alude al fundador de una ONG de apoyo a las víctimas de torturas), perfecta para el encuentro entre los dos protagonistas.

La fotografía, a cargo del maestro Jean-Claude Larrieu, acentúa, a través de una paleta de colores agrisados, esa atmósfera de soledad en la que está inscrita la historia. De otro lado, y apuntando al mismo objetivo, tenemos la muy nostálgica música, en la cual destacan fragmentos del inigualable Tom Waits.

Uno de los puntos fuertes de la película es la caracterización de la pareja de actores principales. Tim Robbins, sorprende en con el dramatismo y la verosimilitud que imprime a su personaje. Por su parte Sarah Polley brilla en el papel de Hanna, y nos ofrece una poderosa lección de actuación. En cuanto a los secundarios, Javier Cámara sobresale en un papel lleno de optimismo.

Escenas para el recuerdo. Aunque pudiera mencionar varias, creo que la más impactante y por consiguiente la que queda en la mente del espectador, es aquella en la que Hanna, toma la mano de Josef, y hace que éste recorra su pecho colmado de cicatrices…

Coixet logra una obra, desgarradora y triste, pero también con un mensaje claro de la fuerza del amor. Imperdible.

Premios

2005: 4 Premios Goya: Mejor película, director, guión original, diseño de producción.
2006: Premios Ariel: Mejor película iberoamericana.

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UN MONSTRUO VIENE A VERME

Por: Mario Arango Escobar.

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JUAN ANTONIO BAYONA
Nació en 1975, en Barcelona, España. Estudió en La Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC). Tras su graduación, inició su carrera dirigiendo anuncios y vídeos musicales. A los 19 años conoció a Guillermo del Toro en el Festival de Cine de Sitges que presentaba La invención de Cronos (1993) al que Bayona reconoce como un mentor.

Debuta en el largometraje con “El orfanato” (2007). Laura se instala con su familia en el orfanato en el que creció de niña. Su propósito es abrir una residencia para niños discapacitados. El ambiente del viejo caserón despierta la imaginación de su hijo, que empieza a dejarse arrastrar por la fantasía. Los juegos del niño inquietan cada vez más a Laura, que empieza a sospechar que en la casa hay algo que amenaza su familia. La película se estrenó en Cannes, recibiendo una ovación de más de 10 minutos por parte de los asistentes.

Bayona fue galardonado con el Goya al Mejor Director Novel en 2008
“Lo imposible” (2012). Película basada en la experiencia que vivió una familia española en el tsunami del océano Índico en 2004. Nominada en 14 categorías de los Premios Goya, incluyendo Mejor película, Mejor director, Mejor actriz, Mejor Actor de reparto.
En 2013 Juan Antonio Bayona recibió el Premio Nacional de Cinematografía en el marco de la 61ª edición del Festival Internacional de San Sebastián.

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UN MONSTRUO VIENE A VERME/A MONSTER CALLS (2016). GÉNERO: DRAMA-FANTÁSTICO. PAÍS: ESPAÑA. DURACIÓN: 100

Dirección: J.A. Bayona. Guión: Patrick Ness (Novela: Patrick Ness). Intérpretes: Lewis MacDougall, Sigourney Weaver, Felicity Jones, Liam Neeson, Toby Kebbell, Geraldine Chaplin, James Melville, Garry Marriott, Joe Curtis, Kai Arnthal, Max Gabbay . Fotografía: Óscar Faura. Música: Fernando Velázquez.

Tercer largometraje de J.A. Bayona, adaptación libre de la novela homónima de Patric Ness, con la cual el realizador, completa su trilogía sobre las relaciones materno-filiales, que iniciaron “El orfanato” y “Lo imposible”.
El director español, nos involucra en la historia de Connor O’Malley (Lewis MacDougall), un niño que debe enfrentarse a la inminente muerte de su madre (Felicity Jones), que padece una enfermedad terminal. Además del dolor que para el niño significa esta separación, quizás lo peor que le espera es quedar al cuidado de su déspota y estricta abuela (Sigourney Weaver).

Para enfrentar la tragedia, Connor se refugia en la fantasía, y se inventa un monstruo amigo, al que confía sus cuitas. Entre el monstruo (Liam Neeson) y el muchacho se va estableciendo, poco a poco, una amistad cómplice. El monstruo accede a ayudarle, a cambio de ello, Connor deberá sincerarse con él y confiarle una verdad que hasta ahora ha mantenido oculta.
Con un guión perfectamente estructurado, Bayona se apoya en una acertada y emotiva mezcla de realidad y fantasía, en la que tiene protagonismo una serie de metáforas que nos permiten acercarnos al drama que sufre Connor.

A medida que avanza el metraje la relación del joven protagonista y su fantástico amigo va en aumento, y sus confidencias incrementan en el espectador, la intriga y el suspenso.                                                                                                                                 No obstante lo doloroso que puede ser el relato, el director equilibra muy hábilmente la tragedia, con una fastuosa y llamativa puesta en escena.
Haciendo uso de unos poderosos y bien logrados efectos especiales, la magia de la historia se hace patente en cada secuencia, con imágenes impactantes y bellas que recogen la fotografía espectacular de Óscar Faura.                                                             La banda sonora, a cargo del compositor Fernando Velázquez, subraya el tono onírico y emotivo de la historia.

Pero sin duda, uno de los puntos fuertes del film es la memorable interpretación de Lewis MacDougall, como Connor. Sorprende la facilidad con la que este pequeño actor asume los diversos estados de ánimo que su papel exige, y lo hace de manera natural y convincente. Todo un acierto del casting y de la dirección de actores. A su lado Sigourney Weaver, como la abuela, y Felicity Jones, como la madre, cumplen sobradamente con sus respectivos roles.
Juan Antonio Bayona acierta con esta emotiva y hermosa fábula de superación y se consolida como un excelente narrador de historias. Imperdible!

Premios:
2016: 9 Premios Goya, incluyendo mejor director. 12 nominaciones.
2016: Critics Choice Awards: Nom. a intérprete joven (MacDougall) y efectos visuales.
2016: Premios Feroz: Mejor música.
2016: 8 Premios Gaudí: incluyendo Mejor película en lengua no catalana. 11 nom.

EL FIN ES MI PRINCIPIO

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JO BAIER
Nació en 1949 en Munich (Alemania). Estudió Dramaturgia, alemán e inglés en Ludwig Maximilians University, Desde 1979 ha dirigido, principalmente documentales para la televisión.

Su debut en la gran pantalla ocurre en 1991, cuando presenta “Wildfeuer” . Baviera, 1890. Emerenz es una joven granjera que tiene muchas aspiraciones en la vida. Tiene talento como escritora y una enorme curiosidad por el mundo. Así que decide abandonar el pueblo para mudarse a una ciudad cercana.
Su siguiente trabajo es “Operación Valkiria”/Stauffenberg (2004). La mañana del 20 de julio de 1944, el teniente Claus von Stauffenberg se dispone a reunirse con Adolf Hitler en el cuartel general del dictador en Prusia Oriental. Stauffenberg es la punta de lanza de un movimiento rebelde que pretende acabar con Hitler; los explosivos que esconde en su maletín están destinados a liberar a Alemania de la locura del tirano.

En el 2010 realiza “Enrique de Navarra”/Henri IV (2010). Coproducción europea que gira en torno a la figura de Enrique IV de Francia y III de Navarra (1503-1555). Enrique era un joven príncipe navarro, llamado a ser un día Rey de Francia, según la profecía de Nostradamus. Tras largos años de guerras religiosas e intrigas palaciegas, Enrique llega al trono. Su tolerancia religiosa, su pasión por la vida y las mujeres, su preocupación por los más desvalidos, lo convertirán en un monarca excepcional.

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EL FIN ES MI PRINCIPIO/Das Ende ist mein Anfang (2010) GÉNERO: DRAMA. PAIS: ALEMANIA. DURACIÓN: 95

Dirección: Jo Baier. Guión: Folco Terzani, Ulrich Limmer. Intérpretes: Bruno Ganz, Elio Germano, Erika Pluhar, Andrea Osvárt, Nicolò Fitz-William Lay. Fotografía: Judith Kaufmann. Música: Ludovico Einaudi.

Adaptación cinematográfica con base en el libro del mismo título, que recoge las experiencias del reconocido corresponsal de prensa, Tiziano Terzani.

A sabiendas que le quedan tan solo unos meses de vida, a causa de una enfermedad terminal, Tiziano Terzani (Bruno Ganz) escribe a su hijo Folco (Elio Germano), para que viaje hasta Toscana, y sostener con él la última conversación y compartirle sus experiencias como periodista en China, su posición ante el Comunismo y su concepción de la vida y de la muerte, entre otros temas.

La película se inicia con una bella metáfora, en la cual la cámara capta la imagen de un pincel mojado en tinta que dibuja un círculo, el círculo de la vida aún sin cerrar, que nos pone de presente sobre las intenciones del film.

Seguidamente el relato avanza hasta el encuentro entre padre e hijo, y Folco se entera de los deseos de aquel: transmitirle sus enseñanzas de vida, y pedirle que grabe estas conversaciones para que finalmente sean consignadas en un libro, que es el que finalmente daría origen a la película que hoy presento.

El realizador alemán opta por una narrativa lineal, de ritmo pausado, acorde con la historia. Con este recurso, hace que la atención del espectador se centre en los encuentros y en los diálogos que sostienen los dos personajes protagónicos.

Para reforzar el carácter intimista de la película, el director ha ubicado la historia en los idílicos parajes de la Toscana italiana, donde reina la tranquilidad y que tan bellamente captura la fotografía realista y luminosa a cargo de Judith Kaufman.

Si la fotografía envuelve en un halo de intimidad y poesía el relato, igual se podría decir de las sutiles melodías del compositor y pianista Ludovico Einaudi, que potencian la emotividad de gran parte de las escenas.

Bruno Ganz, en un papel memorable, encarna con lujo de detalles al periodista italiano. Tan acertado es su desempeño, que su presencia contribuye a mantener el interés en historia. Elio Germano, por su parte, en el papel de hijo, imprime a su personaje alegría y vitalidad, logrando una interpretación bastante eficaz.

“El fin es mi principio”, combina de manera perfecta la belleza formal con el interesante contenido de su propuesta, que nos brinda momentos de profundas reflexiones. Una película que toca las emociones del espectador y que permanece en su mente luego de su visualización. Imprescindible!

 

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PATERSON

Por: Mario Arango Escobar.

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PATERSON (2016) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESTADOS UNIDOS. DURACIÓN: 113’

Dirección y guión: Jim Jarmusch. Intérpretes: Adam Driver, Golshifteh Farahani, Kara Hayward, Sterling Jerins, Luis Da Silva Jr., Frank Harts, William Jackson Harper, Jorge Vega, Trevor Parham, Masatoshi Nagase, Owen Asztalos, Jaden Michael. Fotografía: Frederick Elmes. Música: SQÜRL.

Con un estilo depurado, que evidencia la madurez de su propuesta cinematográfica, Jim Jarmusch nos hace partícipes de una semana en la vida de Paterson (Adam Driver), un conductor de bus urbano, fuera de lo común, por su particular forma de mirar el mundo.

Paterson es un hombre sencillo, cuya vida se rige por una rutina casi invariable. Cada día se levanta temprano, besa amorosamente a su joven esposa, toma su desayuno, y emprende el camino rumbo a su trabajo.

Mientras conduce su buseta va almacenando en su memoria pequeños sucesos que sorprenden su atención: el niño con el abrigo amarillo que cruza la calle tomado del brazo de su madre. El par de niños que hablan de Huracán Carter y de los disfraces para el Halloween… Al mediodía, después de tomar el almuerzo, que es una evocación de su amada mujer, Paterson “escribe” mentalmente, poemas sobre diversos temas, que luego copia en una pequeña libreta que siempre lleva consigo.

En la tarde, una vez concluida su labor, regresa a su casa y comparte con Laura (Golshifteh Farahani), su experiencia del día. Toma una cerveza en un bar cercano, y aprovecha para darle un paseo a su perro…

Es evidente el interés de Jarmusch por permanecer fiel a sus constantes estéticas, no obstante la austeridad de su narrativa. En primer lugar, su amor por la literatura, que en esta ocasión es todo un homenaje a la poesía de William Carlos Williams, y también esa búsqueda de la poética de la cotidianidad sobre la que Jarmusch ha cimentado su filmografía.

En “Paterson”, también encontramos esa obsesión del director por el viaje. Y no solo como recorrido, sino como transformación, o búsqueda de uno mismo. Pero también como el eterno retorno, al que aluden las hermosas imágenes con las que abre y cierra el film.

Para completar este mosaico de los afectos artísticos de Jarmusch, no podría faltar su tributo a los maestros del cine clásico, y entonces surge esa hermosa secuencia en la cual Paterson y Laura disfrutan viendo “La Isla de las Almas Perdidas” (Island of Lost Souls) de Erle C. Kenton, (1932).

Muy acertado el recurso de transcribir y sobreponer en pantalla la poesía que el protagonista va escribiendo, palabra por palabra, y en caligrafía manual, como si lo hiciera sobre su libreta de apuntes.

La película fluye de manera tranquila, acorde con el ritmo que Paterson vive su cotidianidad. El único evento, que altera la paz de la historia, generando el único giro dramático del film, es el que protagoniza el perro al verse abandonado por sus amos.

Un elemento que llama la atención en el guión lo constituyen las repetidas dualidades que están presentes a lo largo de la película. Como el par de gemelos, los dos ancianos, los colores (blanco y negro) que Laura elige para su ropa y para decorar la casa y los pastelillos que vende en el mercado. La mención de parejas famosas como Abbott y Costello o Romeo y Julieta. Elementos todos que están conectados con ese deseo de la pareja de tener un par de gemelos.

La Banda Sqür (de la que hace parte el propio Jarmusch), compone sutiles melodías, que acompañan de manera perfecta el relato, potenciando los momentos más poéticos.

La pareja de actores protagónicos, Adam Driver (Paterson) y Golshifteh Farahani (Laura), asumen sus respectivos roles con gran solvencia. Destacable la química que establecen mutuamente, lo que contribuye a que sus personajes sean creíbles y cercanos.

Maravilloso, lleno de sugerencias, el encuentro, casi al final del film, entre Paterson y el anónimo japonés. La figura del libro en blanco, perfecto colofón para esta sorprendente historia.

Jarmusch logra, desde la sencillez de su lenguaje, una obra de indiscutible potencia visual, que rezuma poesía en cada plano. Una obra maestra que rescata la belleza oculta de las cosas sencillas. Cine con la impronta de un artista total!

Premios:

2016: Festival de Cannes: Sección oficial largometrajes a concurso.
2016: Premios David di Donatello: Nominada a Mejor film extranjero.
2016: Críticos de Los Angeles: Mejor actor (Adam Driver).
2016: Premios Gotham: Nominada a mejor película, guión y actor (Adam Driver).

 

 

PERRO FANTASMA: EL CAMINO DEL SAMURÁI

Por: Mario Arango Escobar.

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PERRO FANTASMA: EL CAMINO DEL SAMURÁI/ Ghost Dog: The Way of the Samurai. (1999) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESTADOS UNIDOS. DURACIÓN: 115’

Dirección y guión: Jim Jarmusch. Intérpretes: Forest Whitaker, John Tormey, Cliff Gorman, Henry Silva, Tricia Vessey, Isaach De Bankolé, Victor Argo, Gene Ruffini, Richard Portnow. Fotografía: Robby Müller. Música: RZA.

Continuando con su sorprendente filmografía, el siempre original maestro Jim Jarmusch, nos introduce en el mundo de los samuráis, y más concretamente, en la vida de Ghost Dog, el héroe de esta fascinante película.

Con un protagonista que solo la imaginación de Jarmusch puede crear, Ghost Dog, (Forest Whitaker), es un asesino a sueldo, que se rige por los códigos éticos de los maestros japoneses. Que disfruta del Hip Hop y la soledad. Carece de amigos, y su única compañía son las palomas que mima con esmero. Y para colmo, es obeso y negro…

Y es que la maestría del director norteamericano es tal, que no le cuesta hacer posible la convivencia de elementos tan dispares como que un afroamericano, residente en New York, viva bajo las normas consignadas en el Hagakure (manual de los samuráis). Y aún más, que ese corpulento hombre pueda tener la flexibilidad de un experto en artes marciales. Y que se comunique por medio de palomas mensajeras, en plena era digital. En esta habilidad para mezclar tantos elementos disimiles, reside la genialidad de Jarmusch, que fiel a la estética posmoderna, logra una obra unitaria y coherente, pero además llena de humor y de sarcasmo.

Pero no solo los elementos del relato participan de esta amalgama. La magnífica banda sonora también es una mezcla maravillosa de diferentes estilos. Jarmusch no duda en combinar las composiciones de RZA, con canciones de reggae, hip hop, y sonidos del ambiente, logrando una atmósfera melódica sin igual.

Pero hablemos un poco de la historia. El hecho de que Ghost Dog ahora sea un samurái, tiene que ver con el pacto de fidelidad que adquiere, cuando el mafioso Louie Bonacelli (John Tormey), lo libra de morir a manos de unos delicuentes. A partir de ese momento, Ghost Dog, está dispuesto a cumplir todas las órdenes de Louie, incluso a eliminar a quien sea necesario, con tal de proteger a su jefe. Hasta que un error, hace que Ghost Dog esté ahora en la mira del bando contrario.

Como todo un profesional, Ghost Dog, cumple con su trabajo a la perfección, y no duda en usar la violencia, si las circunstancias lo ameritan. Quienes le conocen le temen, y le respetan.

Su vida es completamente rutinaria y solitaria. Tan solo cuenta con un amigo, Raymond, un vendedor de helados, con el cual establece lazos de amistad, a pesar de que ninguno de los dos comprende lo que cada uno habla.

Pero la relación más significativa que logra establecer nuestro protagonista es la que nace con Pearline, una pequeña niña que comparte con Ghost Dog su aficción por los libros, y con la cual llega a compartir también el Hagakure, tratando de introducirla en los códigos éticos de los samuráis.

Técnicamente la película es todo un derroche de recursos. Además de la exquisita banda sonora, como ya se dijo, Jarmusch se regodea haciendo hermosos movimientos con la cámara, como los que apreciamos al inicio del film. Maravillosas tomas aéreas, que nos llevan al refugio del protagonista. Y que tal las maravillosas vistas nocturnas, con las cuales Jarmusch nos habla de su fascinación por la noche y por las luces de neón.

En el plano actoral, Forest Whitaker realiza una interpretación memorable. Al parecer el personaje de Ghost Dog está hecho a su medida, pero el actor lo enriquece a través de su mirada, de su gestualidad, de la forma en la que se desplaza. Un personaje violento y tierno a partes iguales, que además resulta verosímil. De otro lado, el grupo de secundarios también ofrece un trabajo actoral digno de reconocimiento.

Escenas para el recuerdo. El inicio del film, cuando la cámara nos muestra las impresionantes y hermosas vistas aéreas.

El momento en el que Ghost Dog se alista a cumplir con una misión, al parecer de gran importancia y ya tiene en la mira al personaje de turno. Sin embargo, un pajarito se posa en el arma que el asesino se dispone a disparar…y el atentado fracasa.

Las secuencias finales, cuando Ghost Dog, próximo a morir, se tumba en el asfalto, y una paloma se posa cerca de él, y el moribundo esboza una plácida sonrisa.

“Perro fantasma, el camino del Samurái” es la confirmación del gran talento de Jim Jarmusch. Una película que condensa y resume la carrera de este insigne director. Para mí una de las mejores obras del cine independiente. Todo un poema visual. Imprescindible!

Premios:

1999: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película).
1999: Premios Cesar: Nominada a la mejor película extranjera.
2000: Premios Independent Spirit: Nominada a mejor película.

 

 

 

TREN MISTERIOSO

Por: Mario Arango Escobar.

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TREN MISTERIOSO/ MYSTERY TRAIN (1989) GÉNERO: DRAMACOMEDIA. PAÍS: ESTADOS UNIDOS. DURACIÓN: 105

Dirección y guión: Jim Jarmusch. Intérpretes: Masatoshi Nagase, Youki Kudoh, Nicoletta Braschi, Cinqué Lee, Screamin’ Jay Hawkins, Elizabeth Bracco, Tom Noonan, Steve Buscemi, Tom Waits, Rick Aviles, Joe Strummer. Fotografía: Robby Müller. Música: John Lurie.

El director estadounidense continúa explorando en el vacío existencial de sus personajes, y en el devenir del tiempo. En esta oportunidad, construye tres historias independientes que suceden en la ciudad de Memphis, y que tienen como elemento común la figura del gran Elvis Presley.

La primera historia, “Lejos de Yokohama”, sigue a una pareja de jóvenes japonés, Jun (Masatoshi Nagase) y Mitzuko (Youki Kudoh), que viajan a la ciudad norteamericana para visitar la casa del legendario músico y el Estudio Sun, donde éste realizó sus grabaciones.

En el siguiente relato, “El fantasma”, una mujer italiana, Luisa (Nicoletta Braschi), acompaña a su difunto esposo de regreso a su país. Debido a un contratiempo inesperado, debe pasar la noche en Memphis. Allí se hospeda en un hotel, donde recibe la visita del fantasma del ídolo musical.

Finalmente, en “Perdidos en el espacio”, encontramos a tres malandrines: Johnny (Joe Strummer), Will Robinson (Rick Aviles) y Charlie (Steve Buscemi), quienes al robar una licorería, son heridos y golpeados, y deben refugiarse en el hotel (donde también están los personajes de las otras historias) para evadir la acción de la policía.

Jarmusch, fiel a su particular estética, construye esta nueva propuesta con elementos cada vez más sutiles y elaborados. Alejado de la narrativa tradicional, su interés se centra en las conversaciones intrascendentes de los personajes, en los silencios, en las miradas…De nuevo insiste en su habitual ritmo pausado, y en esa mezcla perfecta de ironía y humor.

Además de la “presencia” de Elvis Presley, que se siente en todos los lugares que recorren los personajes, las tres historias están conectadas por algunos elementos comunes. Como ya se dijo, el ruinoso hotel donde se refugian todos los protagonistas. La vía del ferrocarril, cercana al hotel, por la que constantemente circula el tren. Y por último el disparo que se escucha en la madrugada.

Algo que llama la atención, es la mirada con la que el director capta la ciudad de Memphis. No encontraremos la urbe idealizada, en la cual los grandes nombres del rock and roll (entre ellos Elvis Presley) grabaron sus canciones. La Memphis que Jarmusch nos muestra es una ciudad totalmente decrépita y en ruinas. Una versión que puede interpretarse como el símil de una sociedad decadente, donde no es posible encontrar el anhelado “sueño americano”. Ni aún el color, que el director retoma en este film, contribuye a iluminar la atmósfera de esta ciudad que agoniza en la sombra.

Recordemos que Jarmusch es un melómano total. En este film esta pasión por la música es evidente. El mismo título alude a una canción de Elvis Presley, que unida a la nostálgica “Blue Moon” (también en la voz del Rey), sirven de contrapunto a la cadenciosa voz de Tom Waits, que se escucha en la radio. En conjunto una extraordinaria selección de melodías musicales que contribuyen a crear ese clima melancólico que permea todo el film.

La fotografía, a cargo de Robby Müller recoge en bellas imágenes, que recuerdan la pintura de Edward Hoper, esa sensación de abandono y soledad, tanto de la ciudad musical, como de los erráticos personajes.
Excelente la dirección de actores. Para destacar, en el apartado de las interpretaciones que están a cargo de la pareja conformada por Masatoshi Nagase y Mitzuko Youki Kudoh que protagonizan el primer relato.

Escenas para el recuerdo. La que tiene lugar en el segundo episodio, y que se desarrolla en un bar, cuando la turista italiana es abordada por un hombre que dice tener un objeto personal de Elvis, especialmente para ella.
Inolvidable, la aparición del fantasma de Elvis, también en el segundo episodio.
Con “Tren misterioso” Jarmusch avanza en la consolidación de su propuesta artística, realizando una película aparentemente sencilla, pero llena de elementos para el análisis y la reflexión. Imperdible!

Premios
1989: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película).
1989: Premios Independent Spirit: 7 nominaciones incluyendo Mejor película.

BAJO EL PESO DE LA LEY

Por: Mario Arango Escobar.

CICLO: JIM JARMUSCH
A través de su extensa filmografía, Jim Jarmusch se ha consolidado como uno de los nombres más importantes del cine independiente norteamericano. Su nombre ya ha logrado un puesto el cine de autor. Su personal estilo que conjuga, de manera perfecta, al artista, al músico y al literato son los motivos para la presentación de este breve recorrido por su propuesta cinematográfica.

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JIM JARMUSCH

Nació en 1953 en un hogar de clase media en Akron, estado de Ohio (Estados Unidos). Una vez completó la escuela superior, Jarmusch intentó escapar de su pequeño pueblo natal e ingresó a la Universidad de Columbia, en Nueva York, de donde se graduó en la Facultad de Literatura. Interesado siempre en la narrativa deconstructiva, estudió de la mano de poetas y desde una temprana edad comenzó a ver filmes americanos y japoneses en blanco y negro. Seducido por estas películas decidió mudarse a París, allí descubrió los tesoros de la Cinematheque Francaise y este descubrimiento le hizo permanecer en Francia durante un año. Una vez regresó a los Estados Unidos comenzó a escribir textos más descriptivos y cinematográficos.

Más tarde cursaría un Máster en Cine en la Universidad de New York, donde ejerció de asistente de Nicholas Ray, un reconocido cineasta que lo introdujo a las técnicas de la producción de cine. Como realizador, Ray tuvo una enorme influencia sobre Jarmusch, ya que ambos directores estaban fascinados con los personajes marginados por la sociedad. Trabajando de la mano de Ray, Jarmusch descubrió su verdadera pasión por el cine. Una vez recibe una beca para pagar sus estudios en la Universidad de New York, decide utilizar los fondos para costear su primer filme: Vacaciones permanentes/ Permanent Vacation en 1979, que relata la historia de una chica neoyorquina en busca de algún significado en la vida.
Su acción fue evidentemente reprendida por parte de los oficiales de la universidad y podríamos sugerir que a partir de este momento, Jarmusch decide abandonar sus estudios para dedicarse a lo que verdaderamente le interesaba: la cinematografía.

Otros títulos destacados de su filmografía:
“Extraños en el paraíso/ Stranger than Paradise (1984). Dos amigos y la prima de uno de ellos, que acaba de llegar a Estados Unidos desde Budapest, viven en Florida diversas aventuras.
“Bajo el peso de la ley”/ Down by Law (1986), película que presentamos en nuestro cineclub.
“Tren misterioso”/ Mystery Train (1989), un film que trata tres historias conectadas por un hotel de Memphis y el espíritu de Elvis Presley.

“Noche en la tierra”/ Night on Earth (1991). Película dividida en historias independientes a través de las cuales Jim Jarmusch presenta el panorama nocturno de cinco grandes ciudades (Los Angeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki), con un taxi, y lo que en él ocurre desde el anochecer hasta el amanecer de un mismo día, y obviamente con diferentes personajes, como hilo conductor.

“Hombre muerto”/ Dead Man (1995). William Blake acepta una oferta de trabajo en otra ciudad, pero cuando llega a su lugar de destino comprueba que no tiene ese trabajo porque el propietario de la factoría ha cedido su puesto a otra persona.

“Perro Fantasma”/ Ghost Dog: The Way of the Samurai (1999). “Perro fantasma” es un asesino a sueldo de Nueva York, un hombre de actitud tranquila en su vida diaria que se rige bajo el código de honor de los antiguos samuráis.

“Flores rotas”/ Broken Flowers (2005). Después de ser abandonado por su última conquista, Don Johnston (Bill Murray) recibe una carta anónima en la que se le informa de que tiene un hijo. Tan inesperada noticia lo impulsa a emprender un viaje en busca de sus antiguas amantes para resolver el misterio. Película presentada en el primer semestre de 2007.

“Solo los amantes sobreviven”/ Only Lovers Left Alive (2013). Historia centrada en dos vampiros que llevan enamorados varios siglos. Tras pasar un tiempo separados, deciden reencontrarse para seguir disfrutando de la vida juntos. Sin embargo, la llegada de la hermana de ella les alterará sus planes.

“Paterson” (2016). Historia sobre un conductor de autobús y poeta aficionado sobre las pequeñas cosas llamado Paterson, que vive en Paterson, New Jersey.

Jim Jarmusch - Down By Law - 1986 | John Lurie, Tom Waits, Roberto Benigni, Nicoletta Braschi | Photo

BAJO EL PESO DE LA LEY/ DOWN BY LAW (1986) GÉNERO: DRAMA. PAÍS: ESTADOS UNIDOS. DURACIÓN: 107

Dirección y guión: Jim Jarmusch. Intérpretes: Tom Waits, Roberto Benigni, John Lurie, Nicoletta Braschi, Ellen Barkin, Billie Neal, Pruitt Taylor Vince. Fotografía: Robby Müller. Música: John Lurie, Tom Waits.

Jim Jarmusch nos presenta su tercera película, que junto con “Extraños en el paraíso” y “Tren misterioso”, constituyen una trilogía.

La historia del film es bastante sencilla. Tres hombres son enviados a prisión por diferentes motivos. Jack (John Lurie), un disc-jockey que es engañado por un gánster al comprometerlo con una joven menor de edad. Zack (Tom Waits), es embaucado por un traficante de drogas, para llevar un lujoso carro al extremo de la ciudad, y en el recorrido es sorprendido por la policía, que descubre un cadáver en el baúl del coche. Y finalmente, Roberto (Roberto Benigni) un simpático turista italiano, encarcelado por matar a un tipo que le acusó de hacer trampas en el juego.

Estando en la cárcel, Robert se ingenia la manera de fugarse, y los otros dos se unen a él. Una vez logrado el objetivo, deberán enfrentarse con un medio más hostil que la misma prisión, hasta que por azar encuentran a una mujer, Nicoletta (Nicoletta Braschi), dueña de un modesto hotel, que se enamora de Robert…y les brinda acogida.

Jarmusch, que también es autor del guión, se revela como un narrador original y revolucionario, pues su historia no está contada a la manera tradicional (inicio, nudo y desenlace). A Jarmusch le interesan más otros aspectos de la gramática cinematográfica. Por ejemplo el juego con la cámara, y la música que él usa como recursos narrativos.

A propósito, la banda sonora está a cargo de John Lurie, en la que sobresalen canciones de Tom Waits y fragmentos de gran belleza, que combinan guitarra, percusión, trompeta y violoncelo. Ambos compositores participan, además como actores de la película.

Interesado por mostrar una realidad desprovista de todo lo superfluo, el director opta por una puesta en escena minimalista, que no obstante, está llena de poesía. Recuérdese esos bellos travellings por las desoladas calles de Louisiana, y su decrepita arquitectura. Un perfecto trasfondo para hablarnos de los estados de ánimo de los personajes.

Otro de los elementos sobresalientes del film, y que es casi un sello de la filmografía del autor, es su sentido del humor, a través del cual realiza una mordaz crítica a los males que aquejan la sociedad de su país, especialmente el individualismo y la incomunicación.

La fotografía, en un refinado blanco y negro, a cargo del maestro Robby Müller, aprovecha todas las gamas posibles para crear atmósferas de gran poder visual.

El grupo de actores protagonistas realiza un trabajo admirable, sin embargo, es Roberto Benigni (quien hace su primera incursión en el cine americano) quien logra, el personaje más acabado y convincente, además de cómico.

Escenas para el recuerdo. La que tiene que ver con ese monólogo de Roberto, mientras asa el conejo que acaba de capturar.

Otra escena maravillosa la constituye el gran final sencillo pero inteligente. Dos solitarios que deben continuar siéndolo, pues no podrían vivir de otra manera.

Con “Bajo el peso de la ley”, Jim Jarsmuch crea una fábula nostálgica, melancólica y hermosa sobre las relaciones humanas de tres perdedores. Un poema hecho cine, como será habitual en sus siguientes producciones. ¡Imperdible!

Premios:
1986: Premios Independent Spirit: 4 nominaciones incluyendo Mejor película.
1986: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película).